Kick-Ass: Listo para machacar
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Matthew Vaughn adapta a la gran pantalla con mano firme el cómic de Mark Millar homónimo, en parte parodia en parte homenaje al mundo de los superhéroes. Lo cierto es que sin ser un proyecto millonario, ‘Kick-Ass’, se descubre como un entretenimiento de primer orden, plenamente disfrutable y que le da un buen zarandeo al género de los héroes de antifaz y capa. Bienvenidos al mundo real, donde la voluntad de actuar es el mayor de los poderes.

Kick-Ass

Un gran poder, conlleva grandes palizas.
Dave Lizewski (Aaron Taylor-Johnson) es un joven adolescente de esos que no suele llamar nunca la atención. No es guapo, ni muy estudioso, ni siquiera es el gracioso de su grupo de amigos. Está harto de esa situación y de su incapacidad para mantener contacto alguno con el sexo femenino (atención a como el director no escatima en detalles para contar en imágenes el día a día de Dave, que básicamente es estar en casa dándole a la zambomba).

El joven va mascullando una idea descabellada: convertirse en superhéroe, así sin más, sin que le haya picado una araña radiactiva, sin haber venido de otro planeta o haber estado expuesto a rayos gamma, vamos es que ni siquiera lo hace por vengar a sus padres muertos cuando aún era un niño. Lo hace porque nadie más lo ha hecho, y en un desesperado intento por comerse un rosco e intentar llamar la atención de Katie (Lyndsy Fonseca). Pero nadie dijo que fuera fácil, y tras comprarse su  traje (cutre a más no poder) de héroe enmascarado por Internet, y después de unas semanas de preparación, Dave cree que ha llegado el momento de pasar a la acción (momento que acabará con Dave apaleado, acuchillado y atropellado, salvando la vida de auténtico milagro) para luego volver al instituto y descubrir que Katie ahora sí se fija en él, aunque lo que éste ignora es que lo hace porque piensa que es gay, y la joven desde pequeña siempre quiso tener un amigo íntimo homosexual.

Pero esta serie de traspiés no harán que Dave ceje en su empeño, y de nuevo se pondrá tras la mascara verde de Kick-Ass (patea-culos en español, que es el nombre de su alter-ego). Su momento de gloria llega cuando salva la vida de un tipo que estaba siendo apalizado por otros tres (Kick-Ass pasada por allí, en misión especial, en busca de un gato perdido) dicho momento es grabado por decenas de personas, y su peripecia es colgada en prep, siendo vista por millones de personas y dándole fama instantánea (no tardarán en salir multitud de merchandising de Kick-Ass, incluso un cómic de sus inicios como héroe enmascarado) todo ello ante la incredulidad del muchacho que ve como todo se le empieza a ir de las manos.

Mientras tanto, en otro lado de la misma ciudad, Damon Mcready (Nicolas Cage) y su hija  Mindy Mcready (Chloë Moretz) llevan su propia cruzada contra el crimen, ambos bajo las identidades secretas de Big Papi y Hit Girl. Su objetivo es acabar con el imperio de la droga de D`amico (Mark Strong), y para ello formarán una alianza común junto a Kick-Ass.

D´amico, controla desde su lujoso cuartel general todo el suministro de droga de la ciudad, y para ello no duda en matar a quien ose robarle, untar a la bofia y mostrarse sumamente cuidadoso. Para éste, ser gangster es algo así como un negocio más, y por ello, no duda en apartar a su familia de sus actividades delictivas. A pesar de ello, su hijo adolescente, Cris (Christopher Mint-Plasse), anda como loco por formar parte del organigrama de su padre, y para ello trazará un delirante plan el cual le llevará a convertirse en superhéroe, Bat-Dogde molón incluido, bajo el nombre de Bruma Roja, con el objetivo de infiltrarse entre la cuadrilla de Kick-Ass y llevar a este útimo ante su padre, que anda como loco por ajusticiarlo.

Kick-Ass

Crítica de Kick-Ass: Listo para machacar.
Aviso para padres despistados: no se dejen llevar por los llamativos posters de ‘Kick-Ass’, ni por lo divertido que puede sonar su tag-line (listos para machacar), estamos ante un film eminentemente adulto y no apto para menores. Quizás pueda resultar que este aviso está de más, pero vamos, que yo vi a niños de menos de 10 años viendoNo es país para viejos‘.

Ya en su inicio, ‘Kick-Ass’ deja bien a las claras su tono desenfadado y desmitificador, cuando vemos a un chaval disfrazado con capa, casco y demás rollo de superhéroe que desde lo alto de un gigantesco edificio comienza a llamar la atención de la muchedumbre que observa perpleja su imponente figura… la escena termina con el chaval estampándose de lleno en un coche que pasaba por allí, y todo debido a su vano intento por volar… A partir de ese momento la voz en off de Dave Lizewski (Aaron Taylor-Johnson en su versión original)  nos irá guiando durante los 112 minutos de pleno disfrute visual sin complejos que es ‘Kick-Ass’. Y es que desde ya ‘Kick-Ass’ se ha ganado un sitio de privilegio entre las revelaciones cinematográficas del año (un año especialmente flojo en cuanto a cintas de calidad, todo sea dicho) y presenta una firme candidatura a cinta de culto de aquí a cinco años vistas.

Actual en su planteamiento (no faltan alusiones a las redes sociales, youtube y demás), desenfadada en su tono (no se corta en ningún momento ni en vocabulario malsonante ni en cuanto a su tono claramente políticamente incorrecto (y eso que Vaughn ha suavizado el tono del cómic original en el que se basa la cinta). Estamos no sólo ante un film revolucionario por el hecho de que el trío de protagonistas principales del bando de los buenos sea un adolescente pringado (ríete tú de Peter Parker), un (en teoría) apocado padre de familia y su angelical hija y ninguno de ellos tenga super-poderes.

Atención al portentoso manejo de la cámara de Matthew Vaughn, al trepidante ritmo que dota al film en todo momento y a una sucesión de escenas realmente sorprendentes, uno nunca sabe hacia qué punto va a ir la historia. Una historia que avanza con paso firme (nunca se hace larga, a pesar de sus pausas narrativas en cuanto a la acción, y es que el film incluso sigue siendo interesante cuando se centra en sus tramas secundarias; el pasado de Damon, los intentos de Dave por conquistar a Katie, la en teoría apacible vida familiar de los D´amico) para cuando hace acto de presencia la acción elevarse por las nubes, una acción que nos es mostrada en su más cruda expresión. Vaughn no escatima en sangre, ni vocabulario o situaciones políticamente incorrectas, aunque luego se deja un par de tetas en el camino. El director demuestra que tras la muy recuperable ‘Layer Cake’ (a la cual auto-homenajea en un par de secuencias del film) y la estimable propuesta de regreso al cine de aventuras de los 80s que era ‘Stardust’, se encuentra un cineasta que sabe muy bien lo que quiere y que posee un bouquet visual muy a tener en cuenta, y que con ‘Kick-Ass’ se consagra definitivamente. A partir de ahora podrá ponerse tras los mandos de cualquier proyecto que le venga en gana por muy caro que este sea. Y es que  labor en este film está por encima de la media en cuanto a films del género recientes que contaron con mucho más presupuesto y presentadas a  bombo y platillo como el último X-Men, el spin-off de Lobezno, y por encima de la sobrevalorada labor de Jon Favreau en las dos entregas del hombre de hierro.

Y no sólo eso, sino que Vaughn (en sus inicios productor habitual de Guy Ritchie, para  el que financió el díptico de los bajos fondos londinense formado por ‘Lock & Stock’ & ‘Snatch’) ha hecho ‘Kick-Ass’ con su propio capital, bajo producción independiente, inteligentemente alejado de los grandes estudios y sus correosos controles. Toda vez que el film ya estaba terminado, Vaughn mostró el material a las majors más importantes, y finalmente Universal se hizo con los derechos de distribución del film en todo el mundo. Matthew Vaughn incluso se permite el lujo de auto-homenajearse, véase la escena en que vemos desde lo lejos la figura de Big-Papi & Hit Girl, con un enorme letrero publicitario de Claudia Schiffer de fondo (para el que no lo sepa, la modelo es la esposa y madre de los hijos de Vaughn).

Kick-Ass

Una pandilla alucinante.
‘Kick-Ass’ a pesar de su eminente tono de comedia negra, de sabia mezcla entre homenaje y sátira de films de superhéroes, sabe cuando tiene que mostrarse seria y en los momentos dramáticos mantiene el tipo debido a la gran labor de Vaughn, y la empatía que este logra crear entre personajes y espectador, controlando incluso a Nicolas Cage que aquí recupera parte del prestigio perdido en proyectos pasados infumables, y lo hace cuando se muestra tal cual es su aspecto en la actualidad, sin querer parecer más joven de lo que es, ni claramente cool.

Y es que Vaughn no flojea en ningún aspecto ni técnico ni artístico, incluido una perfecta elección de casting, tanto en lo que se corresponde a actores de sobrada experiencia como Mark Strong (en su enésimo villano, y enésimo recital de cabronazo sin escrúpulos), el mencionado Cage que con este papel recupera algo del prestigio perdido en bodrios pasados (sólo se sale de madre en una escena, su última en la cinta, un momento dramático excelentemente filmado por Vaughn) y de paso se acerca lo máximo posible a dar vida a Batman en pantalla (atención a su traje y a la referencia a dicho personaje en medio de una tortura, en el que es uno de los momentos más hilarantes del film). Xander Berkley (el típico secundario de Hollywood que luce de lujo en cualquier papel) se lo pasa en grande dando vida al corrupto detective de policía Gigante.

Y en el capítulo de agradables sorpresas nos encontramos con Aaron Taylor-Johnson, que con este papel se asegura unos buenos cinco años de trabajo en la industria del cine USA. Veremos como los aprovecha. Y como no, la gran revelación del film: Chloë Grace Moretz, en un rol inolvidable, su Hit Girl formará parte de las action-girls del olimpo de inmediato. Grandioso personaje, plagado de frases antológicas (atención a cuando le dice a Dave/Kick-Ass como la encontrará si la necesita o a su gloriosa aparición en el cuartel de D´amico vestida de inocente colegiala, que culmina con multitud de esbirros del gangster muertos al son de la emblemática partitura de los westerns de Sergio Leone). Por último, Christopher Mint-Plasse (‘Supersalidos’) sigue haciendo de loser total, a lo que hay que sumar su evidente tartaja + el hecho de ser niño repelente de papá rico, lo que acaba dando lugar a un más que jugoso personaje.

Y si antes hablaba de pasada de su banda sonora, esta merece un párrafo aparte, porque es una de las colección de canciones (al estilo Tarantino, pasado por el filtro londinense de Ritchie) más rompedoras del año, no sólo por el momento en que suena la legendaria partitura central de Ennio Morricone, o el aleluya (muchísimo mejor insertado que en Wacthmen, donde hasta daba risa, por el momento), sino porque esta realza lo mostrado en pantalla y elevan el impacto del momento en cuestión. Todo un acierto, cubierto a cuatro bandos por Ilan Eshkeri, Henri Jackman, John Murphy & Marius De Vries.

Kick-Ass

En resumidas cuentas.
En definitiva, llego al final de esta crítica de Kick-Ass: Listo para machacar, puede que no sea una película redonda (peca de querer ser tan actual, que corre el riesgo de quedar desfasada en unos años, sobre todo, en cuanto a su multitud de referencias al modo de vida de los adolescentes hoy día) sí que es una perfecta combinación de cine adolescente, drama y film de superhéroes a la vieja usanza, plagada de guiños a otros cómics del género, y con una imponente puesta en escena, una colección de escenas de acción que pondrá la adrenalina por las nubes. Agradecido homenaje al cine de John Mctiernan (ese bien llevado clasicismo narrativo y notable manejo de los tempos narrativos), Richard Donner (su Superman aún hoy sigue siendo referencia), Tarantino (las malsonantes peroratas de los personajes y la selección musical) y John Woo (lo seco de los tiroteos. Atención al momento en que Hit-Girl recarga su arma en slow motion con los cargadores volando en el aire, faltan sólo las palomas colándose en el plano). Una cinta de escape absolutamente recomendable y disfrutable. ¿Qué más se puede pedir?

El plano: Dos. D`amico entre sombras viendo como arde su almacén. Y la cara de unos de los personajes falleciendo tras arder vivo.
La escena: También dos. La primera acción de Kick-Ass con funestas consecuencias. Y Damon McCready relatando a la audiencia mediante viñetas su trágico pasado.
La secuencia: Uno de los tres héroes enmascarados, rescatando a los otros dos, a oscuras, y a tiro limpio contra una veintena de esbirros de D`amico. Visualmente extraordinaria.

Frases memorables:
“¡Se acabó el show hijos de puta!” (Hit-Girl).