Juez Dredd
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En el tercer milenio el mundo cambió: el clima, las naciones, todo sufrió una convulsión. El mundo se convirtió en un arrasado y ponzoñoso desierto conocido como la tierra maldita. Millones de personas vivían afinadas en mega-ciudades donde las bandas callejeras provocaron tal violencia que el sistema judicial fue incapaz de controlar. La ley que conocíamos se desmoronó. Pero de la decadencia surgió un nuevo orden. Una sociedad gobernada por una fuerza de élite con poder para dispensar tanto la justicia como el castigo. Eran a la vez: policía, jurado y verdugo. Eran los jueces. Y de entre todos ellos, uno se elevaba por encima del resto… Bienvenidos a la crítica de Juez Dredd.

La trama: “¡Yo Soy la Ley!”.
En el futuro lo que antes era Estados Unidos ahora está dividido en cinco estados: Mega-City Uno, Aspen, Texas City, Mega-City Dos y La Tierra Maldita. En Mega-City Uno es donde sobre todos los agentes de la ley, sobresaliendo uno, el juez de patrulla Joseph Dredd (Sylvester Stallone), que imparte justicia en los diversos distritos de la megalópolis sin que le tiemble la mano en ningún momento. El Juez Dredd es un policía solitario que cree firmemente en solo una cosa: la Ley, y la lleva a todo aquel sitio en donde es necesaria y cuando lo hace es su máxima expresión.

Tras solventar un violento ataque entre bandas en donde dos jueces fueron acorralados y uno de ellos resultó muerto, Dredd es llamado a filas por su mentor, el Juez Supremo Fargo (Max Von Sidow), este quiere que durante dos días a la semana enseñe ética en la academia, para que de ese modo intente humanizarse entrando en contacto con los jóvenes cadetes. Paralelamente, en la prisión Colonial de Aspen un peligrosísimo preso está a punto de escapar gracias a una pequeña ayuda de un benefactor anónimo. El preso en cuestión es Rico (Armand Assante), un antiguo juez, amigo y compañero de patrulla de Dredd, que fue juzgado años atrás por el propio Dredd por matar inocentes. La pena por aquello fue la muerte, pero la mediación de Fargo llevó a Rico a ser recluido en Aspen para toda la eternidad. Finalmente, Rico consigue escapar y volver a Mega-City Uno para iniciar un nuevo orden mundial que él mismo piensa en capitanear. Su primer objetivo será quitar de enmedio a Dredd.

Rico

El Justiciero de la Mega-Ciudad (La Historia desde dentro).
Antes de entrar en la valoración de ‘Juez Dredd’ como película, hablemos un poco del cómic en el que se basa, y para ello retrocederemos unos años atrás, hasta 1977, año del lanzamiento del cómic de ascendencia británica, y creado originalmente por el oriundo John Wagner junto al español Carlos Ezquerra para una revista de cómics británica conocida como 2000 A.D.
Su eje central era el juez Joseph Dredd, un policía motorizado que luchaba contra todo aquel que no respetara la Ley en un mundo futuro devastado y totalitario. Sus señas de identidad: su eterno casco, una mandíbula cuadrada y una voz tremendamente potente que resonaba en los oídos de los maleantes con tanta fuerza como las balas que salían de su pistola, o mejor dicho, de su “repartidor de justicia”: El Legislador Dos, un arma personal e intransferible propiedad de cada juez, que funciona en conexión con el ADN de cada uno de los jueces, que se conecta con la piel desde la empuñadura del arma y que marca cada bala con el ADN del juez que la porta.
A España el cómic llegó por primera vez en 1979 bajo el amparo de la revista CIMOC, y más tarde editado por Norma Editorial entre otras. En Estados Unidos, la fama del Juez Dredd llegó a tal nivel que DC Comics se hizo con los derechos del cómic e incluso juntó a Dredd con uno de los emblemas de la compañía, Batman, bajo el titulo:”Juicio sobre Gotham”.

Durante años, el coqueteo del Juez Dredd para una trasladación a cines fue continuo. A comienzos de los 90s Arnold Schwarzenegger fue el primer actor que se interesó por el personaje, al “roble” no le seguirían muchos más actores, ya que la fisonomía de Dredd es tremendamente personal y muy pocos interpretes se ajustaban al perfil del personaje. Finalmente, fue Sylvester Stallone quien ganó la carrera por ser el Dredd cinematográfico. El objetivo de Stallone (y de los productores) era seguir la estela de la anterior incursión en el cine de acción futurista de Sly: Demolition Man (1993), para ello, se respetó en parte el esquema narrativo de aquella, ajustándola al del universo Dredd, por petición expresa de su estrella protagonista, y en contra de los deseos de Danny Cannon, el director del film y gran seguidor del cómic desde su infancia.

Dichas referencias creativas provocaron un enorme distanciamiento entre director y estrella, que tuvo su punto álgido cuando en la post-producción a Cannon se le quitó de en medio en todo lo que tenía que ver con la edición del film. Edición que se llevó a cabo bajo las directrices de Stallone y los productores. Con un presupuesto de entre 80 y 90 millones de $, ‘Juez Dredd’, recaudó sólo 113.493.481 $ en todo el mundo. Entrando al puesto número cinco en la semana de su estreno. Esa semana el número uno fue ‘Apollo 13’ que también se estrenaba el mismo día.

Juez Dredd

Crítica de Juez Dredd

Tras esta pequeña puesta al día de los entresijos del proyecto que fue el apartado anterior, pasaré a juzgar la película. Teniendo en cuenta que en 1995 la carrera de Sylvester Stallone venía de un resurgimiento merecido con ‘Máximo riesgo’ (Renny Harlin, 1993) y de un hit demoledor como fue Demolition Man (Marco Bambrilla, 1993), Sly escogió seguir la línea de esta última ante la imposibilidad de hacer una secuela de la cinta de Harlin. Así fue como se subió en un a priori caballo ganador, que luego no fue tal, o por lo menos no tanto como se esperaba, sobre todo, a nivel económico. Quizás porque estaba muy reciente el fiasco de El especialista (Luis Llosa, 1994), mucho más destrozada por la crítica de lo que habitualmente lo eran los largometrajes protagonizados por Stallone.

Lo cierto es que ‘Juez Dredd’ da al espectador todo lo que se le debe pedir a un largometraje protagonizado por una estrella del actioner en plena forma como Stallone: acción constante, un mundo futuro muy bien ambientado claramente deudor del clásico de Ridley Scott Blade Runner, y un maloso de altura interpretado por un actor tan solvente como Armand Assante. Además de la presencia de uno de los grandes inmortales de Hollywood: Max Von Sidow. Y todo ello ágilmente filmado por Danny Cannon y condensando en menos de 90 minutos.

Juez Dredd

Aunque también es cierto que al film se le puede tachar de ser demasiado impersonal, sobre todo porque uno siempre tiene la sensación de que ante sí lo que está viendo son los elementos positivos de la ya citada ‘Demolition Man’ explotados al máximo nivel posible. A lo que no ayuda en nada la excusa argumental, que acaba estando demasiado al servicio de la estrella de la función (Stallone), y siendo el esquema narrativo de una endeblez tremendamente visible y por momentos ridícula, lo cual no tiene lógica ninguna porque estamos ante un film que adapta un mundo tan nutrido en historias y sub-tramas como es el universo del Juez Dredd, y al final acaba por ser la manida historia del bien contra el mal, personificados a brocha gorda en los dos personajes principales: el defensor de la ley (Dredd) y el hombre que se empeña en mearse en ella (Rico).

Y eso que la cinta empieza prometiendo mucho con la entrada en escena del protagonista acudiendo en ayuda de dos jueces que han sido acorralados en mitad de una guerra entre maleantes de distintos bloques. Ver a Dredd/Stallone cruzar el fuego en una descomunal moto-patrulla para aparcar en mitad de la calle, y bajarse en glorioso primer plano ascendente es toda una declaración de intenciones de por dónde van a ir los tiros. Lo que viene a continuación es una set pieces de acción donde Dredd va subiendo pisos aniquilando malosos hasta llegar al jefe de todos ellos que está atrincherado en el piso 40…

Juez Dredd

Tras esto uno empieza a frotarse las manos con la sangría que puede liar el protagonista principal aniquilando villanos con la ley en la mano. Pero no, los guionistas se sacan de la manga una historia en donde Dredd es juzgado por un crimen que por supuesto no cometió, y es condenado a la prisión de máxima seguridad de Aspen… Todo ello para dar entrada al antagonista de la función: Rico, un exaltado Armand Assante (actor que ya trabajó junto a Stallone en ‘La cocina del infierno’ en 1978) y que se pasa más de la mitad del metraje sin un rival a su altura, pudiendo campar a sus anchas y finalmente sin hacer gran cosa… Lo mejor de todo es el exilio forzado del personaje de Dredd, y de largo su enfrentamiento con la familia de caníbales Ángel, comandada por Pa-Ángel y con un rival que se alza entre todos los demás: Mala-Máquina, un tipo de dos metros de altura, altamente peculiar, hecho con retazos de hojalata y con una columna vertebral y brazo de robots, y que en la frente lleva ¡un regulador de rabia!

Pero a cambio de ver a Dredd enfrentándose a semejante familia de tarados, el espectador debe cargar con la aparición en escena de “Fergie” (Rob Schneider, en un papel escrito originalmente para Joe Pesci), un pirata informático de humor cansino que se convertirá en el peculiar compañero de fuga de Dredd. Por cierto, para el que no lo sepa o no se acuerde, Schneider tenía un pequeño papel en ‘Demolition Man’. Otra coincidencia con aquella, y no la última, ya que la mujer co-protagonista/interés amoroso del relato es un rol calcado de una a otra película. Y aquí y en aquella es la única que al final acaba creyendo en el personaje principal cuando las cosas pintan mal, en ‘Demolition Man’ es Sandra Bullock, aquí Diane Lane, en sendos personajes cortados por la misma tijera. Como ven, las semejanzas son muy claras. Y es por ello que al final ‘Juez Dredd’ se acaba resintiendo.

Entrando a valorar el desempeño de los intérpretes en esta crítica de Juez Dredd, es justo decir que salvo dos excepciones, Rob Schneider y Joan Chen, que siempre dan la impresión de estar en la película equivocada, el resto rinde a un buen nivel. Sylvester Stallone está perfecto como Juez Dredd. Su rostro, presencia y voz eran las indicadas para el personaje, y la pretendida interpretación deshumanizada de Stallone es la adecuada para el papel. Su némesis, Armand Assante, también sabe muy bien lo que se hace, y resulta odioso rápidamente, además de ser un rival físico a la altura de Sly. La bellísima Diane Lane saca adelante un rol más duro de lo que suelen ser los personajes femeninos en las cintas del género e incluso se luce con una pelea cuerpo a cuerpo contra Joan Chen en el clímax final. El intérprete alemán Jurgen Prochnow que en ‘La Séptima Profecía’ dada vida a un enviado de Dios, aquí directamente se cree que es el Mesías y por su arrogancia y afán de poder acaba pagando un alto precio. Por último, resaltar a una de las más grandes leyendas vivientes del cine: Max Von Sydow como el anciano Juez Fargo, mentor de Dredd y gran referencia para los jueces.

En cuanto a la dirección de Danny Cannon decir que se nota que el británico le puso muchas ganas a la misma, y firma algunas escenas con un brío a tener en cuenta, pero también se nota que su juventud, y falta de experiencia cinematográfica, merman el resultado final del largometraje, que acaba pagando el precio de un director que no supo imponerse a los designios de los productores y a las opiniones (algunas erróneas) de su estrella protagonista, siendo relegado a un segundo plano en la toma de decisiones importantes ya durante el rodaje. Sin duda, echando la vista atrás, dar la dirección de un proyecto de una envergadura tan grande a un director tan joven e inexperto fue un error, muy diferentes hubiesen sido las cosas con alguien más curtido en estas lides, y que a la hora de la verdad supiera mantener su visión personal del film ante viento y marea.

Juez Dredd

En resumidas cuentas. 
A pesar de ser una cinta divertida y con momentos de lucidez, ‘Juez Dredd’ acaba por ser un vehículo sin personalidad propia, que si bien entretiene y tiene sus virtudes, al final carece del punch necesario para calar en el espectador, como sí lo hicieron otros largometrajes de la filmografía de Stallone. Tampoco ayudó su fracaso de taquilla que finiquitó la idea de una posible secuela en donde podrían haber arreglado los defectos de la primera y potenciar sus virtudes. Una lástima, porque al  margen de ser un apreciable vehículo de acción futurista quedó algo lejos de lo que se presuponía.

Tráiler de Juez Dredd