Iron Man 2
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En 2008 Jon Favreau logró cosechar con su soberbia ‘Iron Man’ uno de los mayores éxitos de taquilla y crítica de una película producida por la compañía Marvel Studios. La cinta, protagonizada por un pletórico Robert Downey Jr., no sólo cautivó por sus impresionantes secuencias de acción, sino también por su enérgico planteamiento, por su sólida historia y por unas interpretaciones de calidad poco habituales en este tipo de producciones. Dos años después, “el hombre de hierro” volvió con ‘Iron Man 2’, una espectacular y muy entretenida película. Una buena secuela que intentó estar a la altura de las circunstancias y que abrió paso a un nuevo ciclo de películas protagonizadas por personajes de Marvel que culminó finalmente con la esperada ‘Los Vengadores’ (Joss Whedon, 2012).

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Crítica de Iron Man 2

Una vez visionada ‘Iron Man 2’ se me plantearon dos pequeños problemas. El primero, su mero carácter de secuela, algo que inevitablemente llevaba a la pérdida del factor sorpresa. De ahí que las secuelas sean, por norma general, difíciles de digerir, independientemente de su calidad o capacidad de entretenimiento (factor que, por desgracia, cada día se valora menos). Y es que existe un dicho que afirma algo así como: “Segundas partes nunca fueron buenas”, algo con lo que no estoy muy de acuerdo. Obviamente en numerosas ocasiones sólo se trata de un mito motivado por los prejuicios e ideas preconcebidas que el espectador construye en su propia mente, creando en su imaginación una continuación perfecta que, de forma inevitable, será comparada sin piedad con la película en cuestión. Y esto es un lastre con el que muchas secuelas deben lidiar desde antes de su estreno.

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También es cierto que hay casos en los que el film es tan bueno (o casi tan bueno) como su primera entrega, como puede ser el caso de la muy solvente  ‘Iron Man 2’. Sin embargo, hemos de reconocer que, por otra parte, nos encontramos con secuelas que superan ampliamente a sus predecesoras, como es el caso de la brillante X-Men 2’ (2003) o la soberbia El caballero oscuro’ (2008), aunque esto ya son palabras mayores, pues Jon Favreau y sus colaboradores no poseen precisamente la calidad narrativa ni capacidad de dirección de Bryan Singer o Christopher Nolan. Pero esto es algo que ya sabíamos de antemano.

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Y segundo problema. Tras la presentación del personaje principal en la primera película de una franquicia, los responsables del invento tienden a dar rienda suelta a su imaginación para plasmar en pantalla el mayor número de escenas de acción que permita el presupuesto, así como la narración de subtramas adicionales y la presencia de multitud de personajes, algunos de ellos desaprovechados y totalmente innecesarios. Precisamente esto mismo le sucedió a Sam Raimi en la muy saturada, desperdiciada y, a ratos ridícula, Spider-Man 3 (2007), algo que me temía que iba a suceder con el film que acontece en el presente artículo.

Pero no se asusten, porque este no es el caso, ya que Jon Favreau logra, en buena medida (aunque no por completo), encajar en una misma película un buen número de personajes importantes (precisamente aquí nos encontramos con el único y pequeño desliz del asunto), así como de dotar a la historia de una buena coherencia narrativa, acoplando con cierta eficacia todos los elementos disponibles, que son muchos, sin restar un ápice de diversión.

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No obstante, y como he comentado en el párrafo anterior, este puzzle no queda perfectamente confeccionado. Este pequeño desbarajuste es causado, principalmente, por la presencia de varios personajes. Uno de ellos totalmente prescindible, ausente, innecesario e intrascendente… y que no hace sino acaparar cámara de un modo absurdo. Me refiero, obviamente, a Natalia Rushman alias “Viuda Negra”, interpretada (es un decir) por una Scarlett Johansson cuyo talento actoral ya comenzaba a dar evidentes signos de decadencia y que no aporta absolutamente nada a la trama.

Respecto al segundo personaje, me refiero a la aparición (un tanto precipitada) de Máquina de Guerra. Pero que no se me malinterprete, no es que el socio de Iron Man sobre en la historia, ya que precisamente se trata de unos de los mejores alicientes para disfrutar de la película. Pero sí es cierto que, a pesar de su espectacular aparición, este superhéroe debió de haber hecho acto de presencia más avanzada la franquicia dándole más minutos de elaboración de los que tiene aquí. Y es que la presente secuela ya se encontraba tan condimentada de elementos que el personaje de James Rhodes (interpretado por un Don Cheadle bastante apático, por cierto) apenas tuvo metraje para mostrar al espectador su proceso de aprendizaje a la hora de manejar su armadura de batalla, a pesar de que en la película parece que la hubiera llevado colocada durante toda la vida… a juzgar por una batalla en la que participa nada más enfundarse la coraza plateada. Si Tony Stark necesitó más de un tercio de película para lograr dominarla, también lo habría necesitado Jim Rhodes, pero está claro que el presupuesto y/o metraje de la cinta no dieron para más.

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Por lo demás, sólo queda decir que la película resulta puro entretenimiento, pura diversión y un espectáculo más que recomendable. Nos encontramos, ni más ni menos, con una secuela que, si bien no llega a la altura de la sensacional primera entrega, sí que se trata de una continuación realmente digna, muy eficaz, sólida y sumamente disfrutable, sobre todo para los fans de Iron Man, del cine espectáculo con criterio y de otros personajes de Marvel. Y es que el film está salpicado con multitud de homenajes al pasado de Stark, a los cómics originales y a otros héroes que aparecieron posteriormente en ese mega-proyecto que fueron Los Vengadores’. No se pierdan la IMPRESIONANTE escena tras los créditos finales. Merece la pena verla hasta el final. Por otra parte, la historia está elaborada con coherencia (con un amago de triángulo amoroso incluido), ofreciendo incluso simpáticos guiños a algunas de las historietas más famosas de Iron Man, como es el caso de “El demonio en una botella” (en una suculenta secuencia que muestra a un Stark totalmente descontrolado y pasado con el alcohol), El orígen de Máquina de GuerraoLa guerra de las armaduras“.

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Mención especial debemos hacer a los efectos especiales, como nos tiene ya acostumbrados Marvel Studios son de una factura impecable. Las escenas de acción, más numerosas que las de la primera entrega, resultan tan divertidas como espectaculares, especialmente ciertas secuencias rodadas con gran pulso por un Favreau que, reconozcámoslo, nos sorprendió a muchos a tenor de sus mediocres trabajos anteriores al primer ‘Iron Man’ (‘Zhatura’ o ‘Elf’, entre otros).

Y terminando con esta crítica de Iron Man 2, resaltar la labor de los actores (atentos al papel de Samuel L. Jackson como Nick Furia), especialmente un Robert Downey Jr. totalmente desatado, protagonista de los mejores golpes de humor y sarcasmo de la película, y metido por completo en la piel del auténtico Tony Stark de las viñetas. Ya es muy claro que Downey Jr. está viviendo una segunda oportunidad como actor de prestigio. No olvidemos tampoco la aparición estelar de uno de los mejores actores de su generación, el en su momento resucitado cual Ave Fénix Mickey Rourke, en el papel del villano de la función. A destacar su primer encuentro con Stark en el circuito de Mónaco, aunque el combate final deja mucho que desear por su escasa duración.

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En resumidas cuentas.
‘Iron Man 2’ es una cinta muy entretenida, que al fin y al cabo es lo que se pide en un film de estas características. Como película está algo más saturada que su primera entrega, pero por el contrario de lo que sucede en otras producciones similares, en esta ocasión nos encontramos con una cinta bastante equilibrada, con la acción, historia y situaciones varias bien repartidas y dosificadas a lo largo de sus 124 minutos de duración. Quizás sobre algún personaje que no aporta prácticamente nada al conjunto global, pero todo se completa con unos excelentes efectos especiales, humor a raudales, guiños varios, acción frenética y diversos combates dignos de saborear al milímetro.

Tráiler de Iron Man 2