Iron Man
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Puro espectáculo. Este es el adjetivo calificativo ideal para definir ‘Iron Man’, una estupenda traslación de un superhéroe procedente del cómic a la gran pantalla. La película, todo un ejemplo de fidelidad y cercanía con respecto al personaje de las viñetas, cabalga a medio camino entre la seriedad y el humor, pero añadiendo a la trama un importante elemento adulto que despertará el interés incluso del espectador más difícil de sorprender, lo que convirtió a la película en una de las propuestas más eficientes del cine de superhéroes de los últimos años, y tanto el director Jon Favreau como el actor Robert Downey Jr. tuvieron buena culpa de ello.

“¿Si me gusta la paz?… Con la paz estaría en el paro”.

Iron Man

Crítica de Iron Man

Un gran número de films corren la mala suerte de defraudar al estimado espectador debido a las altas expectativas creadas a causa de la avalancha de videos, imágenes, avances y entrevistas esperanzadoras que tanto productoras como medios informativos nos revelan meses antes de un estreno. Y esto es algo que el sector más impaciente del público (entre los cuales me incluyo) siempre agradecerá, pero lo peor del asunto es que esta información siempre (o casi siempre) tiende a magnificar y engrandecer desmesuradamente la película en cuestión, por lo que acabaremos creando una falsa idea preconcebida en nuestra cabeza sobre dicho film, o dicho de otro modo, lo visualizaremos con antelación en nuestra mente en base a la numerosa información que nos llega, y desgraciadamente siempre que esto sucede… terminamos imaginando una película perfecta e ideal, dando lugar a numerosos fiascos y decepciones cuando llega la hora de la verdad.

Pero no se asusten, porque aunque esto suceda con bastante asiduidad en el mundo del cine y, sobre todo, en numerosas adaptaciones cinematográficas del universo del cómic, la película que analizamos en el presente artículo sale totalmente indemne y victoriosa de dichos riesgos y prejuicios, ya que el film de Jon Favreau logró lo que pocas producciones han sido capaces, y ha sido igualar, e incluso superar las expectativas creadas previamente a su estreno. Claro que, independientemente de haberlo conseguido por méritos propios y con total justicia, este éxito también se debio en gran medida a aquellos últimos productos semifallidos que invadieron nuestras pantallas de cine. Películas que, aún siendo la mar de entretenidas y correctas, no resultaron nada convincentes ni tan siquiera al seguidor más flexible. Me refiero a producciones como ‘Daredevil’, ‘The Punisher’, o las muy frustrantesSpider-Man 3‘ y ‘Elektra’. No se trata de malas películas, pero algunas de ellas rozaron el límite de la ridiculez y el infantilismo exagerado, incluso llegaron a sufrir duras críticas y desprestigios por no mantener la esencia de los cómics o un mínimo de fidelidad con respecto a la ambientación y personajes originales, y esto los fans más acérrimos no lo perdonaron…

Afortunadamente, y en contra de lo que se creía en un principio (sobre todo cuando se supo que el realizador iba a ser el mismo de la intrascendente ‘Zathura’), esta película de ‘Iron Man’ no se puede comparar ni de lejos con las anteriores cintas, ya que, sin duda, estamos hablando de una de las mejores adaptaciones de un cómic de superhéroes al mundo del celuloide, logrando colocarse a la misma altura (o más) de las estupendasSpider-ManyX-Men o incluso de las más adultas y oscuras ‘Batman Begins’ (sin olvidarnos de las obras de Tim Burton) o ‘Hellboy’, aunque éstas últimas se encuentran bastantes peldaños por encima de las demás en lo referente a seriedad argumental y calidad cinematográfica, pero el film protagonizado en su momento por Robert Downey Jr. no tiene nada que envidiarles, y eso ya es todo un éxito que los números también corroboraron.

Iron Man

‘Iron Man’ fue todo diversión y espectáculo de principio a fin, aunque las secuencias más impactantes están distribuidas inteligentemente a lo largo de todo el metraje para evitar que la película caiga en el error de saturar al espectador con excesivas escenas de acción, otorgando así una prioridad esencial a la trama y al magistral (y necesario) desarrollo del personaje. Sin duda estamos hablando de un planteamiento serio y acertado, aunque personalmente eché en falta alguna intervención más de “el hombre de hierro” en la película (aunque esto habría ocasionado un alargue innecesario de metraje), este fue el único inconveniente que le vi en su momento, inconveniente derivado de tratarse de la primera entrega de una (hasta el día de hoy) trilogía. Por ello, quizás el film quedó impregnado de la sensación de que nos dejaron un poco con la miel en los labios y con ansias de ver más en acción al personaje ejerciendo como justiciero durante más tiempo, ya que el director requirió de bastantes minutos para explicarnos detalladamente el origen de Tony Stark y su evolución de arrogante defensor de las armas a héroe incondicional de la paz, uno de los personajes más complejos y ambiguos del universo Marvel, y esto requierió un generoso tiempo de narración. Pero los cimientos quedaron construidos, ahora bien, todo esto no es un defecto ni una crítica, sino una apreciación personal, ya que el trabajo del director y su manera de dosificar las escenas de acción con la trama me han parecido intachables, pero las secuencias en las que interviene Iron Man resultan tan impresionantes y soberbias que es inevitable pedir más porque finalmente me supieron a poco.

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Una de las bazas más importantes con las que contó el realizador para asegurar el éxito del proyecto fueron sido sin duda las escenas de combate y los efectos especiales, en una palabra: sublimes. Los efectos digitales corrieron a cargo (¡cómo no!) de la compañía de George Lucas “Industrial Light & Magic”, una empresa que se supera con cada película en la que trabajan, alcanzando en ocasiones en sus secuencias infográfricas tales niveles de realismo que resulta prácticamente imposible diferenciar entre lo real y lo digital, y en ‘Iron Man’ encontramos otra buena muestra de ello. Todas y cada una de las secuencias de lucha y vuelo del hombre de hierro fueron el “no va más” en lo referente a tecnología CGI, escenas que deslumbraron por su brillantez en el apartado técnico y que nos brindaron un espectáculo visual visto pocas veces en las producciones más recientes, haciendo mención especial a todas las secuencias aéreas de Iron Man (las del interior del laboratorio, las de Stark con la armadura Mark II atravesando la atmósfera y, especialmente, la increíble persecución entre el Iron Man modelo III y los cazas), a su triunfal y furiosa intervención en Afganistán tomándose la justicia por su mano (atención a esta secuencia, impagable), y al combate final, ligeramente corto pero todo un portento en acción y dinamismo.

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La mayor ventaja con la que cuenta el personaje para ganarse la simpatía del espectador es la ausencia de superpoderes, siendo la mayor cualidad de Stark su inteligencia y determinación. Por tanto, podemos considerar a Iron Man como una persona normal y corriente cuando se desprende de su armadura, y esto es un detalle que quizás pase desapercibido pero que engrandece la figura del héroe y le vuelve más “meritorio” y humano si lo comparamos con otros superhéroes que, de un modo u otro, están dotados de poderes especiales por naturaleza o debido a alguna manipulación genética.
Ahora bien, no todo van a ser elogios para Tony Stark, ya que se trata de un individuo complicado y proclive a los excesos, principalmente al alcohol, y es aquí a donde pretendo llegar. El único reproche que se le puede hacer al director Jon Favreau (por cierto, tiene un pequeño papel en el film) es su falta de agallas a la hora de mostrarnos esa personalidad adictiva de Stark y la parte más oscura del personaje, algo que en la cinta fue sugerido ligeramente pero sin entrar en detalles. No obstante, el propio realizador afirmó que el lado más dramático y vicioso de Stark sería explorado con mayor profundidad en las secuelas. La verdad es que cansa que tanto productores como directores pretendan ignorar los aspectos más interesantes de sus personajes con tal de ampliar el público y permitir la entrada a gente de todas las edades, aunque sea a costa de restar fidelidad y calidad a sus películas, pero a pesar de su clasificación para (casi) todos los públicos, realmente nos encontramos ante un film con una historia fuerte y adulta en la que nos encontraremos con un importante elemento dramático que envolverá a varios personajes de la trama, combinando además todos estos factores con grandes dosis de ironía y humor por parte de un egocéntrico y chulesco Stark que nos brinda los mejores diálogos de la película.

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Y hablando de fidelidad, como ya comenté unas líneas más arriba, se trata de una de las adaptaciones más fieles y cercanas al mundo de donde procede el personaje, aunque inevitablemente se han tenido que modificar algunos detalles como, por ejemplo, la ambientación y localización del inicio de la historia: en las viñetas la trama tenía lugar en Vietnam, mientras que en la película nos ubicamos en Afganistán… cuestión de modernizarse, supongo. Otro de los cambios más significativos lo percibiremos en el mayordomo de Stark (Jarvis) un personaje de carne y hueso que hacía acto de presencia en los comics-books de ‘Iron Man’ y ‘Los Vengadores’, pero que, sin embargo, en el film de Favreau fue mostrado como una simple voz informatizada. Por lo demás, el desarrollo del personaje es ejemplar (su egocentrismo y aire chulesco queda totalmente plasmado en el film) así como el proceso de construcción y diseño de las tres armaduras, ya que son prácticamente calcadas a las originales de las viñetas (el modelo III es una gozada que luce en pantalla en su máximo esplendor. Alucinante), aunque se echa en falta algo más de protagonismo de las armaduras Mark I y Mark II, pero estas son las pequeñas consecuencias de este tipo de traslaciones, que no se pueden abarcar detalladamente todos los aspectos del cómic en una película por falta de tiempo.

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Por último, nos queda hacer una parada obligatoria en la enorme labor de los actores. El reparto fue inmejorable y todos los miembros del mismo se tomaron la película muy en serio y no como un mero pasatiempo como ha sucedido en otras ocasiones. Si tenemos que destacar a un actor por encima del resto, sin duda se trata de Robert Downey Jr., un intérprete como la copa de un pino que encajó a la perfección con el personaje de Stark. Recordemos que Downey Jr. sucumbió ante las drogas y la bebida hasta que logró recuperarse completamente de sus adicciones en el 2002, y esta experiencia la supieron valorar los productores para otorgarle el papel principal de la película, un personaje que le vino como anillo al dedo dado que Stark también es proclive a caer en las garras del alcohol, y nadie mejor que Downey Jr. para meterse en su piel e identificarse plenamente con él. Para gran parte del público, Robert se ha convertido en Stark y Stark en Robert, y este exitoso papel le vino de perlas a un actor que casi arruina su carrera por culpa de los excesos. No hay ni que decir que Junior acapara todo el peso de la película en sus espaldas, incluso llega a anular a la mayoría del reparto gracias a su enorme carisma y sublime actuación, y es que, el haber interpretado a Tony Stark en una superproducción de este calibre le abrió un abanico más amplio de posibilidades a la hora de recibir proyectos y guiones pero estando sobre todo ligado a Marvel/Disney con este rol.
Robert no fue el único actor sobresaliente del reparto, ya que también tuvimos al siempre genial Jeff Bridges interpretando al villano de la función, en un papel quizás más convencional y menos complejo que el de Robert Downey, pero llevado a la pantalla con total veracidad y seriedad. Gwyneth Paltrow y Terrence Howard terminaron de completar el reparto principal con dos papeles no tan trascendentes pero igualmente interesantes. La primera interpretando a Pepper Pots, la protectora y guapa secretaria de Stark, y el segundo como James Rhodes, amigo íntimo de Tony y su enlace con el ejército americano. A destacar el guiño hacía War Machine que nos brinda Rhodes observando atónito la armadura Mark II. Y, como broche final (justo a la conclusión de los títulos de crédito), la estelar aparición de Samuel L. Jackson como Nick Furia, jefe de  S.H.I.E.L.D. (en la película traducido como “Escudo”) que deleitó a los fans con sólo unas pocas frases…

Y para finalizar con esta crítica de ‘Iron Man’, lo que está claro es que el film supuso un importante punto de inflexión en lo que a adaptaciones de superhéroes se refiere porque se trató de la primera película producida íntegramente por Marvel Studios, la nueva subdivisión cinematográfica creada por Marvel que gozaría de plenos poderes y derechos para plasmar en pantalla a sus personajes de las viñetas de un modo mucho más fiel y cercano. A partir de este momento, las películas sobre personajes Marvel elevaron considerablemente su calidad con respecto a las vistas anteriormente.

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En resumidas cuentas

Posiblemente esta sea la mejor película sobre un personaje Marvel, convirtiéndose en un film que le llega a hacer sombra a la magistral ‘Batman Begins’ de Christopher Nolan con un planteamiento serio y comedido, centrando la trama en la narración de los orígenes e historia del personaje y relegando a un segundo plano las hazañas Stark como superhéroe. En definitiva, película altamente recomendable con un Robert Downey Jr. demostrando su calidad como actor y haciendo suyo por completo a Tony Stark/Iron Man.