El caballero oscuro
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Tras resucitar la saga del hombre murciélago conBatman Begins, Christopher Nolan regresó para situarse tras las cámaras para dirigir la continuación narrativa de su anterior Batman. También repitió Christian Bale como el hombre murciélago (confirmándose como el mejor Batman cinematográfico), y volvió a aparecer uno de los villanos de mas caché de los cómics, El Joker, interpretado por el malogrado Heath Ledger. Ajusten el respaldo de sus asientos, pónganse cómodos y abróchense los cinturones, el espectáculo está a punto de comenzar. Bienvenidos a… ‘El caballero oscuro’.

El Caballero Oscuro

Reinvención de un mito.
Tras el merecidísimo fiasco artístico (que no taquillero) que supuso la deliranteBatman & Robin, los estudios de la Warner decidieron aparcar por un tiempo las adaptaciones del hombre murciélago, hasta que, consiguieran a un director capaz de revitalizar la franquicia cinematográfica inaugurada en 1988 por Tim Burton con (el imposible) Michael Keaton como Batman. Pasaron los años y los proyectos, algunos tan “raros” como ‘Batman Year One’ que involucraba a Darren Aronofsky (The Westler) y Clint Eastwood, el primero moviendo la cámara y el segundo como un ajado Batman en busca de su sucesor tras el traje negro. Incluso a principios de 2004 se rumoreó un ‘Batman Vs Superman’ con Nicolas Cage como el hombre de acero (¡!) y Jude Law (¡!) como el enmascarado hombre murciélago, todo ello dirigido por el artesano alemán Wolfgang Petersen (‘Troya’). Pero finalmente primó la cordura y a mediados de 2004, Christopher Nolan fue anunciado como el Mesías que salvaría a Batman de los pezones de látex de Joel Schumacher.
Fue en el verano de 2005 cuando llegó a los cines de todo el mundo la que, hasta el estreno de ‘El caballero oscuro’, era la mejor adaptación de un superhéroe a la gran pantalla, Batman Begins‘. Nolan rápidamente situó a la crítica de su lado pese a que la recaudación USA del film no llegó al nivel de Spider-ManoX-Men‘. La Warner no se lo pensó dos veces y enseguida dio luz verde al director deMemento para rodar la secuela que ya anticipaba el abierto final de “Begins”, presentando al Joker como el futuro villano de la nueva entrega de la saga del hombre murciélago. Dicha entrega sería la sexta en total, aunque ya se han encargaron Nolan y Bale de dejar de lado las cuatro entregas anteriores y situar a ‘Batman Begins’ y ‘El Caballero oscuro’ como films independientes de las cuatro entregas anteriores.

Nolan se reunió con el equipo de guionistas de ‘Batman Begins’, David S. Goyer (Trilogía Blade) y Jonathan Nolan (‘El truco final’) y se pusieron manos a la obra para, en el menor tiempo posible, escribir un libreto que siguiera la línea oscura y adulta del anterior. Y en 2007 dio comienzo el rodaje con gran parte del reparto precedente (Bale, Caine, Freeman, Murphy) a los que había que sumar a Heath Ledger como el Joker en un papel que antes había sido ofrecido y rechazado por Sean Penn. Aaron Eckhart interpretando a Harvey Dent (futuro “Dos caras”) y  Maggie Gyllenhaal sustituyendo a Katie Holmes, a quien los 2 millones de $ que le ofrecieron por volver a interpretar a Rachel Dawes no convencieron para dejar solos a su retoño y a su exmarido Tom Cruise durante el tiempo que durara el rodaje y luego la promoción del film a lo largo del mundo.

El Caballero Oscuro

Crítica de El caballero oscuro.
Y recuperando lo dicho dos párrafos más arribas, tras ver la película, una cosa queda clara en esta crítica de El Caballero oscuro y es que estamos ante la mejor adaptación de un superhéroe a la pantalla. Es más, estamos ante el que fue el mejor (y más espectacular) film del 2008 y posteriores. Ya lo anticipaba Nolan en una de las entrevistas en mitad de rodaje: “Si hago una segunda parte es porque sé que esta superará a la primera”. Y vaya si lo logra. Tomando como referencia (según el propio Nolan) a obras icónicas de la historia del cine como ‘El Padrino 2’ oEl Imperio contraataca‘, Nolan y su hermano Jonathan dieron a luz un guión tremendamente complejo, que toma los elementos más interesantes del primer borrador del irregular David S. Goyer, y los eleva a la máxima potencia, situando a Batman/Bruce Wayne en una encrucijada moral nunca antes visto en la historia del cine, en la que su figura atrae a los villanos a Gotham, lo que le lleva a pensar si realmente es él la solución y la figura que la ciudad necesita para regenerarse totalmente. Y al mismo tiempo ver en Harvey Dent el salvador con cara, con una cara que la gente puede identificar, un hombre que actúa con la ley en la mano y no como un justiciero que amenaza con sólo proyectar su silueta en los ajados muros de Gotham.
Hasta que el ascenso popular de Dent es frenado por la aparición de un tipo que viste con un traje violeta hecho a medida, se pinta la cara de blanco para aterrorizar a sus enemigos y lleva esculpida a navaja una maléfica sonrisa en su rostro. Ese hombre se hace llamar El Joker, el mal en estado puro, un hombre de una sola traza, sin blanco ni negro en su interior, tan solo violeta y con un plan estudiado hasta el mas mínimo detalle: sembrar el caos a su paso. ¿Por qué? Porque puede. Y porque nadie se lo va a impedir, ni siquiera Batman. Su único propósito es la destrucción. No busca la adoración popular, ni la fama, ni siquiera busca la fortuna, sólo quiere ver arder el mundo a sus pies. Lo único que el justiciero nocturno puede hacer para parar la oleada de anarquía del Joker es renunciar a su único e inquebrantable principio básico, cruzar la línea, situarse enfrente del mal y violar sus principios, que son lo único que separa a Batman de los villanos a los que persigue.

El Caballero Oscuro

El paso de “Batman” a “Caballero oscuro” (La película).
Desde su comienzo con el ejemplar robo al banco de Gotham ideado por el Joker (¿quién sino robaría el banco donde está alojado todo el dinero de los criminales más temidos de la ciudad?) ya se deja bien a las claras que no vamos a ver un largometraje de superhéroes al uso. Aquí no estamos para ver al héroe de capa y antifaz que es vitoreado a su paso mientras da caza a los malos con una sonrisa profiden en el rostro y la melena al viento. No. Bruce Wayne es un tipo que debe de situarse bajo un traje de keblar negro (hecho a medida por el siempre fiel Lucius Fox) para encontrar su verdadero yo, mientras en el tiempo en que no ronda las calles por la noche ha de vivir la vida de un playboy millonario que sale con bailarinas rusas y que aparentemente lleva una vida plena de lujos, cuando en realidad es un hombre comido por la rabia y las ansias de venganza; que un día hace años pensó que si se convertía en un símbolo (el hombre murciélago) esa rabia desaparecería. Pero del mismo modo que Batman azota al mal en su cruzada nocturna, atrae a más locos que tienen como única meta matar a Batman. Los peores parados de esa situación son los habitantes de Gotham. Y eso lo sabe el Joker que con un sencillo plan con algunos baches (en forma de gangsters avariciosos) que ya él se encargará de despachar, siempre mostrándole una sonrisa a la vida, para finalmente ejecutar su estelar cometido: hacer elegir a Batman entre el amor (Rachel Dawes) o la esperanza de una justicia verdadera y legal (Harvey Dent).

Ahí radica la inteligencia de (los) Nolan al escribir el libreto del film. Un guión repleto de escenas de primer orden y frases llenas de contenido (todas para ti Alfred) que sabe situar al espectador en la misma encrucijada que a Batman: la de desear matar al Joker para así acabar con su reino de destrucción. Un Joker que arranca para sí mismo los mejores momentos del film. Cada aparición suya es de lujo, sublime, bestial y antológica. Su interrogatorio con Batman ejerciendo de poli malo, su arte para el disfraz superándose en cada aparición, su única y perversa manera de llevar a todos a su terreno de locura (ver esa espeluznante visita a un Harvey Dent medio muerto…). Todo en él esta hecho a lo grande.
También destacar la exploración de la honestidad y lealtad a unos principios de la que hace gala James Gordon. Honestidad a la constitución que juró defender y a la placa que lleva en su pecho y lealtad a Batman, su único y verdadero ayudante en su cruzada contra los criminales de Gotham. Aunque pareciera un personaje de relleno en ‘Batman Begins’, el Gordon que vemos aquí ha crecido en fuerza y perseverancia. Tiene las cosas claras y ya no hace la vista gorda con los corruptos (ver su plan sorpresa de caza del Joker o su cara a cara con Harvey Dent en el hospital). Otro que gana en presencia en esta secuela es Lucius Fox, ahora presidente de Wayne Enterprises, siempre preparado para idear más gadgets a nuestro cruzado de negro. Lucius sobre el final de la cinta deberá de tomar una decisión decisiva para el futuro de Gotham, decisión que a mi personalmente me pareció que debía de haber caído en las manos de Alfred, que soporta todo el desmoronamiento de Bruce Wayne durante los dos primeros actos de la película para desaparecer inmerecidamente en su clímax final.

Aunque no todo fue brillante en esta producción. En su tercer acto hacen acto de aparición demasiados puntos de interés, muchos de ellos solucionados de forma magistral por Nolan (que lleva a cabo una labor perfecta tras la cámara, mejorando notablemente en las escenas de acción donde abre mas el angular de la cámara dejando ver todo lo que acontece en las escenas de pelea) y otros no tanto como: la aparición de “Dos Caras” (brutalmente caracterizado) pero planamente construido, un personaje que en los cómics hace gala de una gran complejidad psicológica, aquí es despachado en menos de diez minutos y de una forma un tanto forzada.  O el paso de un gangster al lado de los buenos y la investigación de “Dos caras” sobre quien tuvo realmente la culpa de su fatal transformación.
A pesar de estos y algunos detalles más, la nota de ‘El caballero oscuro’ no se resiente, ya que, en su conjunto, se erige como un largometraje imprescindible en la trayectoria cinematográfica de Batman (sólo compartido con la cinta anterior), que supera con creces a las dos incursiones de Tim Burton, una de ellas demasiado pop Mtv y la otra demasiado freak y personal y que, por supuesto, se come con patatas a aquellas dos aberraciones de Joel Schumacher que casi hunden a Batman en el olvido con aquel fallido tono caricaturesco y excesivo plantel (los horrorosos Robin y Bat-Girl) de ayudantes para nuestro hombre murciélago. En fin, que un diez para Nolan por ser fiel a si mismo y al personaje que ha adaptado, tomándose sus licencias (la transformación de “Dos Caras”, el papel de Gambol…) pero siempre con respeto al espectador. Una obra casi redonda y con un final abierto, aunque eso si, la pérdida humana de Ledger nos dejó sin la (merecisidíma) vuelta del Joker. Sin ninguna duda uno de los diez mejores villanos de la historia del cine.

El Caballero Oscuro

Un plan maestro. (El reparto).
Aunque todo el (desmesurado) hype mundial que se había mostrado alrededor de ‘El caballero oscuro’ podía inducir a la decepción de expectativas de la cinta una vez visionada, he de dejar claro que una vez vista, esta segunda parte de ‘Batman Begins’ fue, sin duda, la mejor película sobre superhéroes de la historia reciente, no obstante, al mismo tiempo, y aunque parezca una contradicción, estamos también ante uno de los mejores (y mayores) ejercicios de (in)humanidad que el séptimo arte nos ha brindado en años. Y eso a pesar de no ser un film redondo, que se toma sus licencias respecto a los cómics y a la mitología de Batman. Aunque estas estén convenientemente tapadas por un guión de una complejidad estratosférica que se puede resumir (aunque de nuevo pueda resultar contradictorio) en pocas palabras: un sólo hombre (aquí personalizado en la figura del Joker) es capaz de sembrar el caos si sabe en qué punto atacar, y de hacer cambiar a la gente de opinión situando al héroe (Batman) del lado del mal gracias a sus acciones.

Y como ya tardaba en hablar del Joker diré que la performance que nos brinda Heath Ledger es antológica, tan grande que recuerdo como cada vez que aparecía en pantalla el cine entero callaba y observaba con la boca abierta como un joven actor de un talento sobresaliente (desaparecido trágicamente antes de tiempo) había sido capaz de borrar todas las trazas que lo hacían reconocible en films anteriores (‘Destino de caballero’, ‘Monsters Ball’, ‘Brokeback Mountain’) para meterse de lleno en la mente de un psicótico criminal de cómics, todo lo contrario que hizo en su día Nicholson, que llenó de si mismo y de su personalidad a un villano que en ningún momento resultó tan aterrador y amenazante como la criatura de Ledger. Y eso que el trabajo de Nicholson enBatman (1989) es junto a la ambientación y el tono gótico pop de Burton lo mejor del film. Para ello basta ver su aparición frente a toda la prole de criminales de Gotham reunidos de urgencia, su forma de hacer desaparecer un lápiz con un golpe de mano, su plan de caos estudiado hasta el mínimo detalle, sus historias sobre el origen de sus cicatrices, su aparición estelar en la fiesta de honor a Harvey Dent y ante todo su monólogo final…

Pero del mismo modo que sin Batman el Joker no existiría, sin las réplicas del resto del reparto la actuación de Ledger no resaltaría tanto. Del otro bando del espectro sobresalen dos nombre Christian Bale y Michael Caine. El segundo dando una clase de saber estar y de cómo recitar sus diálogos de forma que estos ganen muchísimo tras salir de su boca. El otro como un Bruce Wayne acertado y hasta con un logrado punto de auto-infligido capullismo, que al enfundarse el traje se muestra como el mejor Batman de la historia, tanto en presencia física como por el terror y la fuerza que desprende en cada movimiento. El único punto negativo sería esa voz demasiado distorsionada que se le puso.

Otro actor que no puedo dejar de elogiar es a Gary Oldman, que pasó de interpretar a personajes pasados de vuelta (‘El clan de los irlandeses’, ‘El 5º Elemento’) para ofrecernos actuaciones plenas de una madurez interpretativa colosal, como este James Gordon. Un hombre valiente y comedido a la par que decidido. Un personaje alejado de su histrionismo pasado que sabe como actuar en cada momento y que sobresale en los momentos de rabia (su grito desolador al llegar tarde para salvar de la muerte a un personaje que no diré o su cara a cara en el mismo lugar con Harvey “Dos caras”). Hablando de Harvey, tanto en su papel como decidido fiscal del distrito y rival de Bruce Wayne por el amor de Rachel Dawes, como en su transformación final como el archivillano Harvey “Dos caras”, Aaron Eckhart cumple con creces, dejando al final con ganas de más. Toda una sorpresa personal pues Eckhart nunca ha sido un actor que me transmita mucho, pero lo justo es lo justo y aquí hace un trabajo notable.

No olvidar tampoco las cortas pero acertadas aportaciones de Maggie Gyllenhaal (Rachel Dawes), Eric Roberts (Maroni), Michael Jay White (Gambol) y un fugaz Cillian Murphy (Crane/Espantapajaros).

El Caballero Oscuro

En resumidas cuentas.
Una película imprescindible sobre Batman, hecha para disfrutar en cines IMAX y en V.O.S. Un film que gana más y más con cada nuevo visionado. Una dirección de genio y reparto de lujo desgraciadamente irrepetible. En fin, el mejor Batman de la historia. Ahora sólo nos quedaba por ver si el listón quedó demasiado alto o si aún era posible que Nolan se auto-superase como ha hecho en cada cinta que ha dirigido desde su debut cinematográfico…

La secuencia: El memorable enfrentamiento final Batman Vs Joker y el monólogo de este último. MÍTICO.

La frase memorable:
Todas las del Joker, pero en especial una que define a la perfección a Batman y que, curiosamente, no sale de la boca del payaso lunático: “Él es el héroe que Gotham necesita… Él es el protector nocturno… Es el Caballero oscuro”.