Dueños de la calle
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Sin hacer mucho ruido ni levantar grandes expectaciones David Ayer, se fue haciendo un sitio dentro del cine de acción callejero. Dos años después de su ópera prima, ‘Harsh Times’ (film que contó con la presencia del hombre-murciélago Christian Bale en uno de sus mejores papeles), en 2008 Ayer nos brindó otra joya que situada dentro de las mejores cintas de acción de ese año. Un film con un nutrido reparto donde destacó Keanu Reeves. Bienvenidos a… ‘Dueños de la calle’.

Dueños de la Calle

Crítica de Dueños de la calle.
La carrera de David Ayer está ligada de forma casi obsesiva a LA, una ciudad sucia, fea y degradante, pero que a la vez embelesa por su bella multiculturalidad, por una mezcla de gentes que la ha hecho especial y cien por cine cinéfila. Mucho de esto sabe Michael Mann que ha firmado dos obras maestras (‘Heat‘ y ‘Collateral‘) mostrando la ciudad desde su filtro policíaco; o James Ellroy, un escritor de novela negra que casi siempre suele ambientar sus historias en L.A (‘White Jazz’, ‘LA Confidencial’) con resultados literarios de primer nivel. Por ello, era cuestión de tiempo que Ayer y Ellroy unieran fuerzas, para llevar a la pantalla un film que mostrara como trabaja la policía en un ambiente en que la tentación llama todos los días a tu puerta, y la honradez se deja en casa antes de enfundarte el uniforme con el que debes servir y proteger.

Dentro de su género, el thriller de acción policíaco, ‘Dueños de la calle’ se enmarcó como una de las mejores muestras de los últimos años, junto a la francesa ‘Asuntos Pendientes’ (2004), 16 calles (2006) o la infravaloradaDesafío a la muerte (2007). Si bien, los personajes que pululan por el film escrito (en parte) por James Ellroy son totalmente amorales (sello inconfundible de la pluma del escritor), y resulta misión imposible conectar con ninguno de ellos, ni siquiera el Tom Ludlow que nos regala un inspirado Keanu Reeves, al que su redención final no logra hacernos olvidar sus acciones durante gran parte del metraje (actuando sólo por su propio beneficio). Y es que Ellroy nos ofrece una revisión moderna y actual de su espléndida ‘L.A. Confidencial’,  con algunas de las virtudes de esta, aunque también hace gala de defectos que el film de Curtis Hanson no lucía.

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Y quizás ello se deba a que en el libreto metieron mano Kurt Wimmer (‘Equilibrium’), Jaime Moss y hasta el propio David Ayer, y finalmente la esencia Ellroy se acabó perdiendo en el resultado final y sólo aparece esporádicamente en los métodos de interrogamiento de Ludlow o el brutal tiroteo del supermercado. O quizás sea porque Ayer se vendió a la acción total (y no seré yo el que se queje de tiroteos bien filmados) y olvida desarrollar más un guión que peca de simple y previsible, y eso que hablamos de un tema poco explotado, como es la corrupción policial. El tema es que finalmente en la piel de un thriller policíaco encontramos un film de acción con muchos tiros y algunas bofetadas, plagado de tipos duros de boca sucia, hecho por hombres (las mujeres aquí parecen ser meros objetos sexuales) y para hombres. Un film en el que todos tienen un precio (algunos más altos que otros) y la violencia se respira en las calles.

Desde su inicio en el apartamento de Ludlow nos podemos hacer una idea de hacia donde van los tiros. Ludlow vive solo, duerme poco y mal, y vive en un estado de resaca permanente, por lo tanto arrastra una pérdida, una de ellas es humana (su mujer muerta hace años) la otra emocional, la traición a unos valores (los policiales) que juró defender y con los que Ludlow no predica. Ello le lleva a vomitar de asco cada mañana tras mirarse en un espejo y ver reflejado una sombra de lo que un día (hace mucho) fue. Ello también le lleva a trabajar en la calle de paisano, infiltrándose entre asesinos, violadores y camellos, bajando a los infiernos cada noche en busca de gente de mal con los que ampliar su lista de muertes, porque Ludlow tiene una cosa bien clara, no actuará según la ley si ello implica que la mala gente no cumpla sus castigos, la ley que conoce es la que marca su pistola y está dispuesto a aplicarla hasta que le duren las balas.

Dueños de la Calle

Pero Ludlow no actúa solo. Detrás de él está el Capitán Wander (sobreactuado como siempre Forest Whitaker) y su equipo, que sabe de los “métodos” de trabajo de Ludlow y le ha apadrinado dentro del cuerpo de policía y del departamento de antivicio de Los Ángeles, escondiendo sus vicios y encargándole el trabajo sucio que Ludlow cumple sin pestañear. Pero no todos están de acuerdo con los métodos de trabajo de Ludlow: su ex-compañero de patrulla Terrence Washington (excelente Terry Crews) no está dispuesto a cerrar los ojos ante la forma de llevar a cabo las misiones que tiene Ludlow, por ello Washington se convierte en soplón para el agente de Asuntos Internos James Biggs (Hugh Laurie) lo que pone en el punto de mira no sólo a Ludlow sino a Wander y todo su equipo. Una muerte brutal levantará todas las sospechas sobre si fue un accidente aislado o un asesinato premeditado… Aquí posiblemente acabe el guión escrito por Ellroy y empieza la acción diseñada por Ayer con tiroteos brillantemente filmados, golpes de manual y unos diálogos callejeros cercanos a los ya escritos por él en la oscarizadaTraining Day, plagados de tipos duros y malosas bandas callejeras.

Dueños de la Calle

En resumidas cuentas.
Concluyo esta crítica de Dueños de la calle afirmando que, sin duda ninguna, estamos ante uno de los films de acción de su año de estreno, el 2008. Un film en el que Keanu Reeves regresó a un género en el que siempre lució sus mejores galas (‘Le llaman Bodhi’, ‘Speed’) con un antihéroe marca de la casa. Todo ello filmado desde la óptica malsana de David Ayer, uno de los directores que mejor plasma la violencia en pantalla. Por fin una cinta de acción sin medias tintas que recuperó al espíritu de cine callejero ya visto en las olvidadas ‘Black Rain’ o ‘Distrito 34’. Magistrales (y reales) tiroteos, mención especial a los acontecidos en el piso de los coreanos y la emboscada en la casa de Freedom y Coates.

Curiosidades.
-La película inicialmente iba a estar dirigida por Spike Lee, ambientada en los 90 tras el caso Rodney King y bajo el título de ‘The Night Watchman’.
-Keanu Reeves llevó un trabajo específico de pesas para llegar a tener el aspecto de Ludlow en el film, además de un entrenamiento de armas y compartir patrulla durante dos semanas con dos policías reales.
-El rodaje se prolongo durante 41 días en suburbios reales de LA y contó con un (pírrico) presupuesto de 25 millones de $ recaudando 57 millones de $ alrededor del mundo.