Collateral

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“Casi todo el mundo, dentro de 10 años tendrá el mismo trabajo, la misma casa, la misma rutina, siempre a lo seguro… Todo igual, igual, igual… Así, 10 años. Pero tú no sabes lo que harás dentro de 10 minutos”. Esa sentencia, en boca de Vincent (Tom Cruise), es capaz de cambiar la vida de cualquiera. ¿Será capaz también de convertir a un gris taxista de Los Ángeles con sueños de grandeza en un rival a la altura de un letal asesino a sueldo? El resultado cuando dos hombres opuestos chocan es… ‘Collateral’.

Collateral

Crítica de Collateral.
Stuart Beattie cogió un buen día un taxi desde el aeropuerto con rumbo a la ciudad y vivió una agradable y poco usual conexión con el taxista durante el viaje. Beattie y el conductor conversaron de todo, de fútbol, política, del mundo… Allí estaban dos hombres que no se habían visto antes hablando como si fueran amigos de toda la vida. Aquello dio que pensar a Beattie (que por aquel entonces aún no había alcanzado su sueño de vender su primer guión a un estudio) de que él perfectamente podía haber sido un asesino y el taxista no se hubiera dado cuenta. Entonces se le pasó por la cabeza que el taxista no sabía quién era. Podía ser un asesino y, sin embargo, él siempre le daba la espalda. Beattie se dijo a si mismo que aquello tenía potencial para un guión: dos extraños sentados en un espacio restringido. A partir de ahí, el argumento fue tomando cuerpo.

Poco a poco, fue escribiendo a un guión que transcurriría en una sola noche, la que un asesino a sueldo pasaba en Nueva York llevando a cabo diversos encargos, con la peculiaridad de que el asesino odia conducir, por lo que, utiliza a un taxista al que ha convencido para que le lleve de sitio en sitio sin levantar sospechas durante las horas que este pasa en la gran manzana. Cinco paradas, cinco golpes y 700 $.
Pero, de repente, el plan perfectamente estudiado del liquidador se desmorona cuando, tras un descuido del asesino al ajusticiar a uno de los objetivos, el taxista descubre sus verdaderas intenciones. A partir de ahí, la bien llevada relación profesional entre ambos desencadenará en una espiral de emociones llevadas al límite.

Una vez terminado el libreto, Beattie lo movió por diversas productoras y fue en Paramount donde encontró a ejecutivos interesados en su historia. Concretamente, Michael Mann fue el que más interés tenía en llevar el guión a la gran pantalla, pero por aquellos años, Mann tenía las miras puestas en otros proyectos de más envergadura y pensó que aquel guión tenía potencial suficiente para que su discípulo más directo, Peter Berg (‘Tesoro del Amazonas’, Hancock), lo dirigiera… pero aquello tampoco cuajó y después de que la historia pasara por las manos de Frank Darabont (‘La Niebla’) volvió a Mann, que ahora sí. Ahora se encontraba libre de compromisos y le apetecía acometer una historia como aquella, una historia que aconteciera en tiempo real, en espacios reducidos y con menos de dos horas de duración.
Llamó a Beattie, llevó a cabo ligeros cambios en la historia, cambió la acción de lugar y la situó en Los Ángeles, su cuidad preferida. El primer actor en mente fue Robert De Niro para que diera vida a Max, el taxista que verá como su vida cambia para siempre en una noche. Pero De Niro declinó la oferta porque ya había interpretado a un taxista (el icónico Travis Bickle de la inolvidable ‘Taxi Driver’) y no estaba por la labor de ponerse tras el volante otra vez. Los que mandaban sugirieron a Adam Sandler (¡!) pero Mann se decidió por Jamie Foxx, con el que ya había trabajado en ‘Ali’.

Max

Para el papel de Vincent, el asesino a sueldo protagonista, Mann siempre tuvo en mente a Tom Cruise, al que se le presentaba un reto único: interpretar al primer villano de su extensa filmografía. Lo que llamó rápidamente la atención de todos los medios internacionales, y por lo cual Cruise tuvo que pasar por maquillaje: unas canas por aquí, unas cuantas cicatrices por allá y un traje a medida fueron suficientes para que se metiera en la papel de “El liquidador”. Amén de un riguroso entrenamiento con armas de fuego real a cargo de un SEAL y de otro entrenamiento especifico en artes marciales para las coreografías de acción del film.

Pero si los dos papeles principales estaban bien repartidos, a Mann le surgió un imprevisto de última hora cuando Val Kilmer (Spartan) que tenía a su cargo el rol del detective de narcóticos (Ray Fanning) se desentendió del film para irse a rodar ‘Alejandro Magno’ a las ordenes de Oliver Stone. Por ello, Mark Ruffalo, que iba a interpretar a Richard Weiner, otro detective pero de menos incidencia en la cinta, pasó a ser Fannig y Peter Berg (que además de director también es actor ocasional) se hizo cargo de Weiner.
Para terminar, resaltar que Jada Pinkett Smith (señora de Will Smith) tuvo que presentarse a un casting para que Mann comprobara de primera mano su química con Foxx, con quien compartiría la mayoría de las escenas, casting que superó con nota y de ahí que fuera contratada finalmente.

Vincent

Michael Mann es uno de esos directores que cuando visualiza un plano, este tiene que ser el más bello y fascinante posible, al igual que James Gray (que podría decirse es una versión más joven y depurada de Mann, y un tipo muy a tener en cuenta porque tiene talento para dar y regalar). El director de la colosalHeat (1995) tiene sus propios códigos y se deja llevar por las mismas tramas y dilemas morales con ligeros cambios, eso sí, pero una vez tras otra vuela por los mismos cielos.
Si a Gray lo que le motivan son las relaciones entre familias (siempre disfuncionales) llevadas al extremo. A Mann le mueven los sociópatas, esos solitarios con códigos, como si fueran viejos samuráis que se rigen por el honor y la dedicación extrema a su trabajo. Y ‘Collateral’ es una gran muestra de ello, no la definitiva porque después de probar con ‘Ladrón’, ‘Hunter’ y ‘Heat’, no hay que ser un lumbreras para saber que Mann seguirá explorando la misma premisa bajo diferentes ángulos durante unos cuantos años más (ahí esta Enemigos públicos como muestra de ello) y yo que seguiré viéndolas, aunque algunas veces la bala no llegué a salir del cañón, como en la fallida ‘Corrupción en Miami’.

En ‘Collateral’ no sólo se condensa lo mejor de Michael Mann, en un film perfecto para ello, de duración ajustada y pocos personajes, sino que se confirma que con Mann estamos ante el gran heredero de los mejores directores del cine americano de mejor cosecha. Mann aprovecha al máximo todo el potencial de las cámaras de alta definición (véanse esos hipnóticos planos aéreos en picado que siguen al Taxi de Max, o el enfoque que da a las escenas nocturnas) y ‘Collateral’ alcanza cotas de cine de primera categoría gracias a ello (y a su colosal trabajo de fotografía por parte de Dion BeeBe & Paul Cameron) dando como resultado auténtico cine negro urbano del más alto nivel.
Atención a las adrenalínicas escenas de acción (llevándose la palma la que tiene lugar en el Club Fever) y a su tensísimo clímax final a bordo del tren, precedido de una de las secuencias más angustiosas de la filmografía de Michael Mann, aquella en la que Vincent, totalmente a oscuras y sólo con las luces de los Edificios de L.A. de fondo, atosiga a Annie en la biblioteca.

Collateral

De la dirección de Mann se beneficia un guión perfectamente trabajado e hilvanado en todas las sub-tramas que presenta, y que juega con el poder del destino y el azar, y como a veces se necesita a otra persona para llegar hasta lo más profundo de nosotros y lograr sacar fuerzas de donde ignorábamos que las había.
Unido todo ello a un trabajo por parte de los actores sublime, que llega a cotas de Oscar en el duelo final entre Vincent (con su coraza de tipo duro totalmente derruida) y Max (endurecido por todo lo que ha pasado en esa fatídica noche en que se encontró de frente con la muerte andante). Y es que, tanto las interpretaciones de Jamie Foxx (estupendo como el soñador taxista Max) como Tom Cruise, en un descomunal cambio de registro, ofrecen un curso de interpretación inolvidable. Ambos secundados por una sorprendentemente a la altura Jada Pinkett-Smith y por las aportaciones secundarias de intérpretes de probada eficacia como Mark Ruffalo (Los Vengadores) y Bruce McGill (El Último Boy Scout‘, TimeCop). Culminado con dos semi-cameos, en sendas secuencias (una de ellas posiblemente la mejor de puro dialogo del film) que son la del Club de Jazz con Barry Shabaka Henley (habitual del Cine de Mann) y la otra con Javier Bardem (casi irreconocible, como el cabeza de todo el plan de asesinatos que lleva a Vincent hasta Los Ángeles) en un club Nocturno haciendo de mafioso sudamericano.

La partitura musical corre a cargo de toda una institución en la materia como es James Newton Howard (El fugitivo‘, ‘El Caballero Oscuro) que sabe manejar a perfección los tempos de suspense que Mann propone en imágenes, como ejemplo el citado clímax final que comienza en el asedio a la fiscal Annie, o anteriormente, cuando Max decide que ya es hora de plantar cara a Vincent.

Collateral

En resumidas cuentas.
Lo dicho en esta crítica de Collateral, auténtico cine gourmet. Sobresaliente en todos sus aspectos. Parte desde el drama humano para llevar al espectador hasta el thriller criminal con un ritmo y una cadencia propia de tiempos pasados y siempre mejores. Sin duda ninguna un largometraje ineludible de la filmografía de Mann, Cruise y Foxx. Y entre las diez mejores películas de los últimos años.

El plano: El primero al rostro desencajado de Vincent al subirse al tren en el clímax final.
La escena: Dos. Vincent llegando al taxi donde dejó a Max esposado y viendo como dos delincuentes le han robado su maletín (atención al desenlace). Y el inenarrable cruce con los lobos en plena carretera.
La secuencia: Las que van desde Vincent acechando a Annie, como el que busca a su presa, y paralelamente Max, desesperado intentando evitarlo.

Frases memorables.
¿Le ha matado usted? (Max).
No. Yo he disparado. Las balas le han matado. (Vincent).

Somos 6000 millones en el planeta y tú te desquicias por un tipo gordo. ¿Has oído hablar de Ruanda? Allí mataban a miles de personas cada día. Nada había matado más rápido desde Nagasaki e Hiroshima. ¿Te afecto eso Max? Eres socio de Amnistía Internacional, de Oxfam o de salvar a las ballenas o GreenPeace. No. Pero me cargo a un tipo gordo de Los Ángeles y te cabreas. (Vincent).

¡Desde cuando esto es negociable! (Vincent).

¡Así me gano yo la vida! (Vincent).


Lo mejor:
Todo. Es un film magistral en todos sus aspectos.
Lo peor:
Nada.