Blanco humano
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Bajo una gloriosa premisa argumental (Nueva Orleans como coto de caza abierto de hombres), con un trío de actores en estado de gracia (Van Damme, Henriksen y Vosloo) y una dirección ejemplar de John Woo, ‘Blanco humano’ se elevó a lo más alto del olimpo del actioner más chulesco de los 90s. Una de las grandes e indispensables de la citada década y de la filmografía del belga de oro. ¡Que comience la operación cacería!

“Es un consejo de amigo Boudreaux, lárgate de la ciudad. ¡Hazlo hoy! Y dile a la zorra de tu clienta que apunte sus tetas hacia el norte y pise el acelerador”.

Blanco Humano

La trama: Caza salvaje.
“Chance” Boudreaux (hagamos un inciso para hablar del nombre del protagonista, Chance, que vendría a significar “oportunidad”, no “Riesgo”, que es con el nombre con el que fue bautizado en el doblaje español el personaje de Van Damme) es contratado por 217 $ durante dos días para ayudar a Natasha a encontrar a su padre. 217 dólares es la cantidad que Riesgo debe al sindicato y por la cual no puede embarcar para trabajar como marinero de primera hasta que liquide su deuda.

Riesgo” se gana la vida como puede, trabajando ocasionalmente en el muelle como mozo de carga o en los barcos que salen a faenar. Actualmente se encuentra sin un duro, y apenas le llega para pagar el infumable estofado que acaba de dejar a medio comer. Es en ese instante cuando hace acto de presencia Natasha, sacando su billetera repleta de dinero en un bar de paletos. Nathasa perdió el contacto con su padre tres semanas atrás, puesto que a pesar de que sus padres estaban divorciados (y de que ella va para los treinta) se escribían normalmente cartas, hasta que estas dejaron de llegar y la joven se preocupó y tomó rumbo al lugar desde donde eran remitidas las mismas: Nueva Orleans, una ciudad decadente como pocas, y que para colmo se encuentra en mitad de una huelga de policías que está dando luz verde para que todo tipo de maleantes campen a sus anchas. Los que más: Fouchon (Lance Henriksen) y Pit Van Cleef (Arnold Vosloo), dos tipos listos y sin escrúpulos que están haciendo el agosto en la ciudad. Por 500.000 $ organizan a cada cliente (pagando siempre al contado) unos más que curiosos safaris: los de la caza de hombres. Y estos malosos tienen el chiringuito muy bien montado. A través de Randall Poe (Eliott Keener) seleccionan a sus cebos, que siempre son vagabundos sin familia. A estos les vende la moto, como si fuera un juego lúdico de supervivencia: tienen que cruzar la ciudad hasta llegar al río. Si lo hacen, el cinturón que portan y que lleva consigo 10.000 $ será suyo. Sino, darán de comer a los peces. Para ello les dan cinco minutos de ventaja. Al cabo de ese tiempo, los villanos comienzan a poner en marcha todo su operativo (motos, coches, perros…) y armados hasta los dientes se dispondrán a cazar a su “presa”.

Una vez muertas las “presas”, las encubren con falsos incendios o lo que toque, y para redondear la faena tienen untado a un médico forense del departamento de policía, el Doctor Morton (Marco St. John, que es calcado a Robert De Niro de viejo en ‘Érase una vez en América’). Pero nada de eso les será suficiente cuando se enfrenten hombre a hombre a Boudreaux, una pieza de caza mayor que va a cambiar las reglas del juego. Ahora las presas son ellos.

“¿Hay algún ganador aquí?” (Fouchon)

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Crítica de Blanco humano

No lo voy a esconder durante mucho tiempo: ‘Blanco humano’ es una de las más grandes cintas de acción de los 90s. Una premisa argumental brutal (la caza de ex-militares por parte de unos sádicos adinerados). Un reparto de actores perfecto: desde un Van Damme grandioso, pasando por Arnold Vosloo marcando la pauta de sus demás villanos, hasta el gran Lance Henriksen en un rol de maloso legendario. Todos ellos dirigidos por John Woo. Pero no por un John Woo en horas bajas, como el de ‘Windtalkers’ o ‘Paycheck’, sino por el mejor Woo de todo su paso por Hollywood. El film además contó con la producción de Sam Raimi y su argumento fue una adaptación muy libre de ‘El malvado Zarof’ de 1932. El film de Woo incluso contó con una explotation‘Juego de supervivencia’, un explotation vendría a ser como decir un film barato, de temática idéntica y hecho a rebufo del éxito del film original.

‘Blanco humano’ empieza directa al grano, antes de que nos hayamos podido acomodar en nuestros asientos, asistimos a una intro memorable, con las flechas de los malosos dando paso a los títulos de créditos, la presentación en cámara lenta y primer plano de los dos villanos principales (Henriksen & Vosloo) y la descomunal caza a la presa (personaje que resulta ser Douglas Binder, interpretado por Chuck Pfarrer, el guionista del film que, en sus tiempos mozos, fue especialista de cine) baja la luna afrancesada de la vieja Nueva Orleans. Si la presentación de los villanos es un momento espectacular, la de Boudreaux (Van Damme) no lo es menos: Van Damme+vieja música country+estofado incomible+ambiente de taberna de paletos= señal inconfundible de que va a haber obleas. Y John Woo no defrauda, la cosa termina con Van Damme desenfundado su pierna y una cantidad de esbirros malignos por los suelos.

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En este film tenemos al mejor Van Damme de todos los tiempos. Un badass grandioso con su pendiente, melena mullet y botas camperas (y es que no por casualidad, Kurt Russell fue considerado para el papel antes de la contratación del actor belga). Van Damme se luce disparando a dos manos a la vez, dando patadas en magistral slow motion, a moto, en caballo, corriendo tras explosiones, saltando a trenes en marcha… Y todo ello salpicado por una infinidad de frases memorables. Tremendo despliegue físico del coloso belga que lo elevó de forma inmortal a mi olimpo personal de héroes del actioner. A su lado nos encontramos a Yancy Butler (vista también por aquella época en ‘Salto al peligro’ con Wesley Snipes) que siempre me ha guardado un cierto parecido con Angelina Jolie. Más que correcta la performance de la actriz, sacando adelante su personaje de forma notable, sobre todo, en los momentos dramáticos.

Del otro lado del espectro, sobresalieron dos interpretes que se mueven de lujo como villanos: Lance Henriksen en un rol de maloso legendario en donde se nota que está disfrutando y saboreando cada plano y linea de diálogo. Y Arnold Vosloo (el villano deLa Momia) que se hace rápidamente con la animadversión del público con su despreciable Pit Van Cleef (como se desprende por su nombre, es un homenaje al gran actor Lee Van Cleef).

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Como decía al principio de esta crítica de Blanco humano, la dirección de Woo me parece la mejor que hizo en su periplo USA. Incluso los momentos dramáticos están aquí conseguidos (como el momento en que Natasha encuentra las pertenencias de su padre en un carrito de supermercado). Hecho este que es la “eterna falla” del director Hong-Konés, todo un experto en la acción, en volar coches y coreografiar la violencia. Pero escaso de pericia en el drama que muchas veces roza lo forzado. En esta cinta, sorprendentemente, incluso esos momentos (muy pocos, todo sea dicho) estuvieron más notablemente resueltos. Incluso Woo se apuntó al clásico instante de todo villano con estilo de los 90s en una cinta de acción: ese momento cuando vemos a Fouchon tocando el piano de forma intensa, una escena que se entrelaza con la última contratación de los villanos para su cacería.

Y es que Woo llevó a la cinta a recorrer de forma magistral y adrenalínica todos los lugares comunes del género: fábricas abandonadas, calles desiertas en la noche, muelles, fundiciones,… elevando estos clichés y sacando todo el partido de ellos. Atención a la ya citada secuencia del opening, o a la monumental set piece de asedio a una “presa” en el cementerio y que culmina con la muerte del cebo ante los ojos de los viandantes que no hacen nada para ayudarlo… dejando bien claro la vileza del ser humano con el prójimo (busquen a Ted Raimi que estaba por ahí rondado en plan cameo). Amén de culminar el film de forma gloriosa, en los pantanos de Lousiana con Riesgo llevándose a los malosos a su terreno con serpientes incluidas… Todo ello encontrando su punto fuerte en el clímax final, en el cementerio de objetos de carnaval, que resultó simplemente insuperable.

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Siguiendo con el apartado técnico, la muy ajustada y conveniente partitura musical de la cinta fue obra de Graeme Revell (‘Trilogía Riddick’, ‘Abierto Hasta el Amanecer’, ‘Negociador’ o ‘Sin City’). Y la portentosa fotografía estuvo firmada por todo un maestro en ese aspecto como es Russell Carpenter (‘Mentiras Arriesgadas’ o ‘Titanic’).

En cifras, Hard Target (que es su título original) logró entrar al número 2 de la taquilla USA en su fin de semana de estreno, sólo siendo superada por El fugitivo, que fue uno de los grandes (el tercero para ser más concreto) éxitos de taquilla de ese año, 1993, sólo superado por ‘Señora Doubfire’ y el insuperable número 1 de ‘Jurassic Park‘. La cinta de Van Damme terminó su periplo en cines con unos notables 74 millones de $ con un presupuesto de sólo 18 $, sin contar alquiler y ventas del VHS… más su paso por la TV por cable, que acabaron por elevar al film al podio de los largometrajes más recordados y conocidos del actor.

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En resumidas cuentas.
‘Blanco humano’ es lo mejor de los 90s enfrascado en una película de acción. Dejando aparte la nostalgia de cintas como Contacto sangriento‘, ‘Doble Impacto’ o ‘Lionheart’… ‘Blanco humano’ es el mejor film de la filmografia de Jean-Claude Van Damme. Solamente ‘Soldado Universal’ se le acerca. Fríamente se puede hasta decir de ‘Blanco humano’ que es una de las diez mejores cintas del género de la acción pura y dura. Un clásico indiscutible en su género. Siéntense y disfrútenla.

La escena: Boudreaux “desenfundando” su pierna ante los acosadores de damas huérfanas de padre.
La secuencia: El tremendo duelo final a muerte entre Bodreaux y Fouchon. Realmente memorable. Atención a la descomunal actuación de un Lance Henriksen totalmente entregado a su personaje.

Tráiler de Blanco humano