El fugitivo
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Basada en una popularísima serie de los años 60, esta película que hoy nos ocupa fue un auténtico exitazo del año 1993, consiguiendo recaudar casi 370 millones a nivel mundial. Ahora, 25 años después, recordamos cómo Tommy Lee Jones removió cielo y tierra para intentar cazar a Harrison Ford convertido en… ‘El fugitivo’.

“El nombre del fugitivo es Doctor Richard Kimble. ¡Cójanlo!”.-Sam Gerard.

Crítica de El fugitivo

Tras trabajar con tipos tan duros como Chuck Norris, Steven Seagal y Gene Hackman, el director Andrew Davis firmó aquí la que sigue siendo, a día de hoy, su película más recordada y exitosa. Tan es así que ‘El fugitivo’ recibió siete nominaciones a los Oscars en la gala de 1994, incluida la nominación como “Mejor Película”. Sin embargo, al final sólo pudo llevarse la estatuilla al “Mejor Actor Secundario”, que fue a parar a las manos de Tommy Lee Jones (su único Oscar de cuatro nominaciones) por su interpretación del duro e implacable agente federal Sam Gerard.

El film está basado en la famosísima serie homónima emitida por la cadena ABC de 1963 a 1967. En la misma, y a lo largo de cuatro temporadas (120 episodios), su protagonista, David Janssen, se hizo famoso en todo el mundo dando vida para la pequeña pantalla al Doctor Richard Kimble, papel que para esta adaptación al cine heredó Harrison Ford.

En el libreto del film nos encontramos con dos especialistas en cine de acción y aventuras, Jeb Stuart y David Twohy, especialmente conocido Twohy por sus colaboraciones con Vin Diesel en la franquicia de Riddick. Ambos guionistas entregan lo que se espera de ellos y además añaden una interesante trama de investigación. Así las cosas, ‘El fugitivo’ viene a presentar dos partes bien diferenciadas. Dos partes que además coinciden plenamente con su duración de 130 minutos.

En relación a lo anterior, la primera hora se entrega a la aventura y la acción con la huida de Richard Kimble y su persecución por diferente parajes por parte de los federales de Sam Gerard (siempre un paso o dos por detrás del doctor). Y la segunda hora se concentra toda ella en Chicago. Aquí presenciamos la investigación clandestina que lleva a cabo Kimble intentando encontrar la identidad del hombre manco que mató a su mujer. Ambas partes están muy bien expuestas y desarrolladas, entretienen bárbaramente y te tienen pegado al sillón.

Respecto a la acción, hay que llamar la atención sobre dos set-pieces que son ya inolvidables. La primera es la accidentada e imprevista fuga de Richard Kimble con ese tremendo accidente que implica al autobús de los presos y a un tren de mercancías. Destacar que, para esta secuencia, improvisaron realmente un accidente de tren en una única y exitosa toma y luego sobrepusieron las imágenes de Harrison Ford. La segunda secuencia a destacar es la persecución que culmina en un imposible cliffhanger en una descomunal presa. Esta secuencia significa el primer cara a cara entre Tommy Lee Jones y Harrison Ford.

Finalmente, es también muy importante resaltar que, en el segmento dedicado a la investigación, se hace uso de la técnica del flashback. De esta forma, se vuelve a los primeros minutos del film para repasar detalles aparentemente sin importancia pero que, para Kimble, se vuelven trascendentales para atar cabos.

“Yo no maté a mi mujer”. Único testigo.

En el casting, y tal y como ya expuse anteriormente, dos son los nombres que se echan la película a sus espaldas: Harrison Ford y Tommy Lee Jones. Ambos intérpretes están fenomenales en lo que les piden sus personajes. El resto de intérpretes podemos decir que completan a las dos estrellas pero también logran una recordada presencia en pantalla, como es el caso de Andreas Katsulas que resulta imposible olvidar…

En el caso de Harrison Ford lo vemos pasar por varios registros emocionales en su papel de Richard Kimble: el dramático de la pérdida de su esposa (siendo además el único testigo que vio al asesino manco e incluso estuvo a punto de detenerlo), el depresivo/abatido en comisaría totalmente ido, el aventurero superviviente y camaleónico tras la fuga, y el “investigador” en su etapa final en Chicago. De todos estos registros Ford sale totalmente airoso y recibió una justa nominación a los Globos de Oro 1994 (aunque quizás habría merecido un premio mayor).

Respecto a Tommy Lee Jones, decir que su personaje del federal Sam Gerard le sienta como anillo al dedo, tanto por su físico como por su carácter. No se pudo hacer aquí una mejor selección. El rostro y la personalidad de Lee Jones se fusionan por completo con este duro, incansable y justo agente federal que sabe imponer su autoridad en base a su experiencia personal y que goza del total respeto y admiración de sus hombres. Tal es la mimetización que Lee Jones consigue que en pantalla no lo ves a él… ves a Sam Gerard. Como señalé al principio, su actuación fue premiada con un más que merecido Oscar en la gala de 1994. Además, tanto gusto le cogió a su rol que lo repitió en U.S. Marshals (Stuart Baird, 1998) persiguiendo esta vez a Wesley Snipes.

En el reparto de secundarios es justo citar en primer lugar a Andreas Katsulas en un papel imposible de olvidar, pese a que tan sólo aparece en el tramo final que se desarrolla en Chicago. Katsulas da vida a Sykes, un larguirucho y misterioso hombre manco que será uno de los investigados por Richard Kimble. Su gran estatura y desagradable carácter quedan grabados irremediablemente en la retina del espectador, amén de que su rol es determinante en la mitología del film.

Entre los hombres de Sam Gerard destaca la labor de Joe Pantoliano como Cosmo, su mejor amigo y compañero. Por su parte, entre las amistades de Kimble resalta el buen trabajo de Jeroen Krabbé dando vida al doctor Nichols y Jane Lynch como la doctora Kathy Wahlund. Atención también a la breve aparición de una joven Julianne Moore como Anne, una médica de urgencias. Sus dos escenas no pasan de 4 o 5 minutos (su papel fue recortado) pero se la ve muy desenvuelta llamando la atención a Richard Kimble y luego contestando a las preguntas de Sam Gerard. Finalmente, el papel de la desafortunada señora Kimble fue para Sela Ward, actriz a la que sólo vemos en los flashbacks recibiendo el brutal asalto del manco asesino.

En conclusión.
Termino ya la persecución en esta crítica de El fugitivo, una película altamente recomendada para los amantes del buen thriller y con personajes francamente bien interpretados. Todo con una gran trama que te engancha desde el primer momento haciendo que los 130 minutos que dura te parezcan cortos.

Tráiler de El fugitivo