Vaya par de polis
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Bruce Willis volvió a pisar con este film el terreno de la comedia, género con el que se dio a conocer, a mediados de los 80, en la serie “Luz de Luna”. Junto a él encontramos al televisivo Tracy Morgan con el que forma la pareja protagonista de… ‘Vaya par de polis’, una desvergonzada comedia de acción en la línea de las buddy movies de los 80 y 90. Dirigió el asunto Kevin Smith bajo un guión ajeno por primera vez en su carrera.

“¿¡Tú te escuchas lo que dices!?” (Monroe)

Vaya par de Polis

La trama: Dos policías rebeldes.
Jimmy (Bruce Willis) es un policía veterano, astuto (todo lo que puede serlo un agente de la ley dentro de una comedia) y dedicado a su trabajo. Su compañero desde hace nueve años, Paul (Tracy Morgan), es todo lo contrario, más bien inepto, torpe y hablando constantemente sin parar a pensar lo que dice. Ambos son polos opuestos. Y será por ello que son compañeros. Tras una fallida misión de vigilancia son suspendidos por su superior, al perder la pista de un camello que les llevaría hasta la mafia hispana de la ciudad.

Además, a Jimmy se le juntan los problemas: la boda de su única hija está a la vuelta de la esquina, y este se ve incapaz de juntar los 50.000 $ que le costará el día más feliz de su primogénita. Por ello, llega a la drástica decisión de vender su bien más preciado: un viejo cromo de Béisbol. Cuando está a punto de llevar a cabo la transacción, un maleante entra en la tienda de empeños armado y dispuesto a robar. Sin que Jimmy pueda reaccionar se ve en el suelo con una descarga paralizante en el cuerpo e incapaz de hacer nada por detener al caco. Por suerte para Jimmy, mientras yace en el suelo paralizado logra ver un curioso tatuaje que lleva el ladrón. Una pista que se antojará vital para seguir la pista del facineroso ratero.

Paralelamente, en la ciudad, un par de esbirros del gangster hispano Poh Boy han perdido un Mercedes propiedad del mafioso. El vehículo contiene en su interior algo muy importante y por lo que está dispuesto recuperarlo cueste lo que cueste…

Crítica de Vaya par de polis

Bruce Willis siempre ha sentido especial predilección por la comedia. La única razón por la que no visita más este género es por la escasez de guiones con potencial que le llegan. Conociendo esto, uno espera de ‘Vaya par de polis’ una cinta que se acerque más a ‘Falsas apariencias’ que a ‘El Gran Halcón’. Pues ni lo uno, ni lo otro, ‘Cop Out’ tiene momentos cómicos, si, pero muchos menos de los que necesita una comedia para llamar la atención. Al final se queda muy lejos de lo que uno esperaba de ella… Más aún al ser la primera película de Kevin Smith producida por una major importante de Hollywood (Warner Bros.), un dato a tener en cuenta porque el director de ‘Clerks’ siempre se ha caracterizado por su marcado acento independiente (todas sus obras predecesoras venían producidas por la independiente, y hoy día desaparecida, Miramax).

Smith & Willis se conocieron durante el rodaje de La Jungla 4.0 en donde el primero tenía un cameo como El Brujo. Durante la filmación trabaron amistad… y Willis le dijo a Smith que había seguido su filmografia durante años y que le interesaba trabajar con él. A lo que Smith aceptó encantado… no en vano, su carrera como director estaba de capa caída desde hace algunos años, y una colaboración con una estrella mundial, como era Willis en aquellos momentos, no le venía nada mal.

‘Vaya par de polis’ se nos presenta con una escena/declaración de principios muy clara. En ella vemos a Tracy Morgan dando rienda a todo su histrionismo, buscando descaradamente ser el próximo Eddie Murphy. Dicha escena consiste en Hodges interrogando a un sospechoso y recitando todas las líneas de diálogo que se le van ocurriendo: desde La Guerra de las Galaxias hasta ‘Scarface‘, pasando por Training Day, sin que estas tenga ninguna conexión con el contexto del interrogatorio. Dicha escena funcionará dependiendo del conocimiento cinéfilo del espectador o de lo seguidor que se sea de Morgan… eso sí, es imposible no esbozar una sonrisa al final de la misma cuando Jimmy, al otro lado de la sala de interrogatorios, hace un dibujo en el cristal, justo en el mismo sitio en donde está empotrada la cara del delincuente.

Lo que sigue después es una sucesión de gags que acaban funcionando más por acumulación que por buen gusto. Mientras, Bruce Willis, que empezaba con ganas el film, va perdiendo gas a medida que transcurren los minutos, quizás al mismo tiempo que se da cuenta de que la cinta no tiene la gracia que se le presuponía en el papel. Así las cosas, el peso del relato recae en Morgan (mal vamos), Seann William Scott (demasiado forzado, en un rol que a fin de cuentas no aporta nada) y los secundarios Kevin Pollak y Adam Brody (ambos excelentes) y llevándose la palma en cuanto a lo mejor de la función. Ambos dan vida a dos detectives que siguen la pista de un asesinato que acaba estando conectado con el caso de Monroe & Hodges. Entre ellos dos sí que existe química, y sus personajes, dos agentes de la ley, Mangold (Brody) y Hunsaker (Pollak) cuya admiración mutua va más allá de lo normal… son de lejos lo mejor del film. Atención a como son objetos de mofa de Hogdes & Monroe, cuando Pollak imita a Robert De Niro y, sobre todo, a la explicación de Hunsaker sobre los hombres que llevan botas… Lo dicho, los mejores instantes de comedia vienen de estos dos.

Vaya par de Polis

Son evidentes los ecos de ‘Superdetective en Hollywood’ (la insistente pieza sonora principal busca descaradamente el recuerdo de aquella, siendo incluso obra del mismo autor), quizás este sea el film en el que más intenta mirarse ‘Vaya par de polis’ (aun sin ser aquella una buddy movie). Hasta da la impresión de que busca ser un mix actualizado de aquella pero en vez de un superdetective, tenemos a dos, y nos falta la magia de aquella.

No digo que ‘Cop Out’ sea una mala película, funcionará mejor para aquel espectador que acuda a ella con las mínimas pretensiones. Si mediocridades incontestables como las spoof-Movies (de las que sólo se salvan las dos primeras Scary Movie), tienen su público, ‘Vaya par de Polis’ también, pero uno, viendo todo lo que hay detrás de ella, esperaba más.

En el apartado de los malosos, estos son penosos y ridículos (desconozco si intencionadamente o no, aunque voto más por el no). Esto acaba lastrando definitivamente el último acto de la cinta, al ver claramente que, si bien nuestros héroes no son ningunos lumbreras, los villanos a los que se enfrentan son literalmente inútiles. Por lo tanto, el suspense de si conseguirán o no salir con vida de esta difícil misión brilla por su ausencia. Atención a la escena de tortura del líder de los gangsta (Guilliermo Diaz) a un traidor, una escena que pretende ser cruel y acaba siendo patética.

Parece claro que Kevin Smith ha perdido el tino y la frescura que exhibía en sus primeras cintas (‘Clerks’, ‘Dogma’, ‘Persiguiendo a Amy’). Ya no le quedan muchos cartuchos que quemar, sus rentas se van perdiendo y se le ve el plumero. Salvo excepciones, nada queda de él que llame la atención o que le haga merecedor de seguir dirigiendo películas. Las rentas se le acaban y en el cine no existen los prestamistas. Al final ha quedado su talento a la vista, tras los chistes sobre ‘La Guerra de las Galaxias’ y ‘El Señor de los Anillos’, no parece haber nada más.

Vaya par de Polis

En resumidas cuentas.
Concluyo esta crítica de Vaya par de polis, una comedia que, si bien logra sacar alguna sonrisa, no contentará a los espectadores con un nivel de exigencia medio. Una pena pues como digo había material para más. Decididamente estamos ante un film prescindible dentro de la filmografia de Bruce Willis.

Tráiler de Vaya par de polis