Noche y día
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Tom Cruise y Cameron Diaz se embarcan en un adrenalínico viaje alrededor del mundo huyendo de peligrosos traficantes de armas, asesinos a sueldos y agentes corruptos del gobierno. Puro entretenimiento de primera categoría con dos de los actores que mejor representan la esencia de la estrella de cine por excelencia. Trás la cámara el siempre excelente James Mangold. Esto es… ‘Noche y día’.

“¡Que nadie nos siga o le pego un tiro y luego la mato!” (Miller)

Noche y Día

Crítica de Noche y día

‘Noche y día’ es un film de esos cuya pre-producción se estudia hasta el más mínimo detalle buscando entretener al por mayor. La unión entre el carisma de Tom Cruise y del excepcional dote para la comedia que posee Cameron Diaz es mimética. Esto, sumado a la excelente mano de James Mangold (para unir acción y comedia), hacen del film un notable blockbuster de verano. Y es que ‘Noche y día’ es lo que muestra y no aspira a más, sino a ser un espectáculo de acción descaradamente imposible que presenta de forma muy bien llevada un agradecido tono de auto-parodia. Además, la comicidad del dúo protagonista eleva la nota de la cinta. Una cinta que sin Cruise & Diaz (y la labor del artesano James Mangold) sólo se quedaría en un espectáculo de explosiones sin alma ni feeling como era Sr & Sra Smith’, aquella cinta dirigida por el sobrevalorado Paul Greengrass.

James Mangold se confirma como un artesano todoterreno, por si aún quedaba alguna duda de ello tras ‘Copland’ (1997), Inocencia interrumpida’ (1999), ‘Identidad’ (2003), ‘En la cuerda floja’ (2005) yEl tren de las 3:10(2007). Cinco incursiones en cinco géneros y todas ellas diferentes entre sí. Mangold lleva a buen puerto una producción gigantesca por primera vez en su carrera, dotada de un presupuesto importante (estimado en unos 180 millones de $, que lucen en cada plano) y con una de las mayores estrellas de Hollywood. Mangold se las arregla para dar a la audiencia una cinta del palo de Mentiras arriesgadas’ (James Cameron, 1994), pero orientada al gran público y quitando la brusquedad de Arnold por la sonrisa perfecta de Cruise.

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En cuanto a la dirección de la acción y planificación de tiroteos, Mangold opta por alejarse de su habitual estilo seco y directo (ver los excelentes duelos de pistolas en la magistral ‘El tren de las 3:10’ o la sequedad que dejaban los vistos en esa maravilla policial que es y siempre será ‘Copland’) para dar paso al espectáculo lúdico al estilo Cruise (eso sí, en su mejor versión), con el héroe matando a muchos malosos en posturas varias, saltando de motos en marcha y pilotando cualquier clase de vehículo con gran destreza (para algo es un super-agente del gobierno entrenado para lo imposible). El único momento en que se le puede achacar a Mangold algo de falta de valentía es uno concreto que da paso a diez minutos dramáticos e interminables protagonizados exclusivamente por Cameron Diaz (sólo salvados por la aparición de dos personajes secundarios de avanzada edad) que son de largo lo peor de la cinta.

El libreto del film (que a pesar de su sencillez argumental necesitó de cinco guionistas, incluido el propio Mangold) se construye sobre la relación que se va creando entre Roy (un super-espía algo inestable) y June (una joven pelín en las nubes), en medio de eso, muchos malosos enmascarados, una pila de potencia infinita y una gran y agradecida cadena de set pieces alrededor del mundo, pasando por tierra, mar y aire como toda buena cinta de agente secreto. Contiene además algunos diálogos realmente chispeantes, algunos toques de misterio y la introducción de los suficientes saltos de país en país y de continente en continente como para no dejar respiro alguno al espectador, especial atención a la estancia en Austria, fotografiada de forma realmente magistral y en donde el guión opta por enredarse (aunque solo sea un poquito).

En cuanto a las escenas de acción, como ya indiqué unos párrafos más arriba, están salpimentadas de un toque de auto-parodia (atención a las muertes accidentales de algunos personajes al más puro estilo de la saga Destino final’), aunque en determinados momentos opta por ponerse seria (el clímax en España, el asedio a Miller por parte de la Agencia en Austria y sus dramáticos minutos finales). Sobre las escenas de riesgo, y teniendo a un tipo tan profesional como Cruise al frente de ellas, uno ya se hace una idea de por donde van a ir los tiros (nunca mejor dicho). Atención al excelente estado de forma que exhibe Tom Cruise en las peleas cuerpo a cuerpo que tienen lugar en el pasillo del avión. ¡Cómo no! y fiel a su cita con la audiencia, encontraremos la(s) ya clásica(s) escenita(s) de Cruise corriendo con los malos detrás armados hasta los dientes y/o destruyendo todo a su paso, sello inconfundible de toda cinta de acción protagonizada por la estrella.

¿Y el resto del reparto? Pues en líneas generales un tanto regular. Viola Davis desentona como superior de Miller (lo siento pero esta mujer tiene cara de todo menos de ser una dama importante dentro de una agencia gubernamental de seguridad). Jordi Mollá parece recitar sus líneas de diálogo dormido o petado de tranquimazin… y de Peter Sarsgaard seguimos sin tener noticias (incomprensible como siguen llamando a un actor tan aburrido). De Paul Dano, poco que decir, es un actor con pinta de adolescente raro e interpreta a un ídem (Simon Peck). Los únicos intérpretes que se salvan de la quema son Marc Blucas como el atolondrado ex-novio de June, y la pareja de veteranos actores Celia Weston y Dale Dye. También se deja ver la hoy muy famosa Gal Gadot.

El carisma de Tom Cruise sigue intacto representando a la estrella de cine por excelencia, y siendo de recibo agradecerle su constante esfuerzo por seguir dando al gran público nuevas ideas y mostrar un hambre por su profesión inaudito en alguien que, como él, ya ha hecho todo lo posible en la industria del séptimo arte. Por otro lado, imposible pasar por alto el genial timing cómico de Cameron Diaz, junto a un Cruise en su salsa se bastan y se sobran para que el espectador no se baje nunca de la montaña rusa que es la cinta.

Hablando de la carrera de Cruise, este llevaba un par de años queriendo volver a hacer una de acción… pero veía que su fama estaba algo alicaída. El actor dejó Salt(Phillip Noyce, 2010) y se embarcó de lleno en la pre-producción de ‘Noche y día’. ¿La razón? el ingrediente mágico: la comedia. Un género que eleva el demográfico del film de manera considerable. Cruise se puso manos a la obra para añadirle al libreto más momentos de comedia y reclutar a Cameron Díaz como pareja de baile. Todo un acierto visto el resultado final de la cinta que demuestran la buena mano de Cruise para elegir proyectos y su indudable disciplina para llevarlos a cabo.

En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de Noche y día, un entretenimiento veraniego muy bien llevado y especialmente indicado para casi todos los públicos e ideal para verla en pareja. Una apuesta segura si lo que se busca es diversión sin complejos, en ese aspecto, no decepciona y es un gran pasatiempo.

Tráiler de Noche y día