Alien vs Predator 2
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Hay ocasiones en las que la intención no es lo que cuenta, porque Aliens vs Predator 2 está plagada de buenas intenciones, pero los Strause Brothers y la 20th Century Fox han planteado la película tan rematadamente mal, que el resultado final ha sido poco menos que espantoso, y aunque la idea principal resultaba tremendamente atractiva (volver a los inicios y esencia de ambas sagas), un montaje insufrible, una pésima iluminación y un guión absurdo hasta rozar límites insospechados, tiran por tierra los buenos propósitos de los realizadores, convirtiendo este producto en uno de los más decepcionantes del recién llegado 2008.

Bienvenidos a la crítica de Alien vs Predator 2

AvP 2

Crítica de Alien vs Predator 2

No resulta sencillo exponer los motivos del fracaso artístico que ha supuesto la película, y más aún cuando el redactor del presente artículo es un gran apasionado de ambas sagas, de hecho llegó a disfrutar con el Alien vs Predator de Paul W.S. Anderson (que pese a sus defectos, es una maravilla comparada con su secuela) y redactando en su día el esperanzador avance correspondiente a AvP- Requiem, pero todas las esperanzas e ilusiones que teníamos de encontrarnos con una película tremendamente superior a su predecesora se han ido al traste, y eso que las ideas y los propósitos que barajaron los hermanos Strause eran realmente interesantes.

Para empezar, no me parece nada correcto que los realizadores aseguraran que la película seria un bombazo y se convertiría en un objeto de culto en la historia del cine (suena a broma, lo sé), y no dudo en absoluto de las buenas intenciones de los hermanos, pero no tenían ningún derecho a realizar este tipo de declaraciones tan tajantes, primero, porque son novatos en la dirección y por ello mismo no podían tener la certeza absoluta de que su película iba a ser una joya del séptimo arte, y segundo, porque con ese tipo de comentarios, lo único que pueden conseguir es alimentar excesivamente la ilusión de millones de fans para luego, arrebatársela injustamente en caso de que la película sea una patraña, y eso mismo es lo que ha sucedido. Pero insisto, no pongo en duda la buena intención de los Strause, aunque es evidente que han pecado de ingenuos y de inexpertos, incluso da la sensación de que perdieron las riendas y se les nublaron las ideas durante el rodaje de la cinta, cuando resulta que la saga AvP no necesita precisamente a un par de directores noveles para relanzar la franquicia. Por lo tanto, queda demostrado que este proyecto le ha importado poco menos que un bledo a la 20th Century Fox, que se ha preocupado principalmente de amasar la mayor cantidad de dinero posible arriesgando lo mínimo, y obviando por completo el interés necesario y el tiempo que requiere la planificación de una franquicia de estas características, por ello no culpo ni a los Strause Brothers ni a Paul W.S. Anderson del rumbo que ha tomado la saga, sino a la susodicha compañía Fox, que ya conocía sobradamente las virtudes y los defectos (más defectos que virtudes) de todos estos realizadores, pero que aún así, la productora los contrató teniendo plena conciencia de su mediocridad profesional.
No obstante, el primer AvP es una película que, a pesar de su rácano guión o de la presencia de diversas pantominas, está respaldada por el trabajo de un realizador que ha cosechado varios éxitos importantes en su carrera, y aunque Anderson esté considerado un director de segundo nivel, le supo proporcionar a su película tres factores que son fundamentales: dinamismo, sentido y regularidad (tanto en el desarrollo de las secuencias de acción, como en la combinación de las mismas con la línea argumental), algo que ni por asomo han logrado los Strause, cayendo incluso en el más absoluto de los ridículos. Lástima, porque AvP- Requiem contenía todos los ingredientes necesarios para hacernos viajar en el tiempo y volver a disfrutar con la esencia y situaciones aterradoras de las insuperables Alien, Aliens o Depredador, pero todo se ha quedado en un intento fallido y además me temo que será el último.

Pese a todo, hay que reconocer que la película tiene puntos y situaciones interesantes, incluso supera ampliamente a su predecesora en ciertas facetas que después comentaré, pero todo lo bueno de la cinta se desmorona progresivamente debido a su alarmante irregularidad (entre otros motivos), un desequilibrio provocado por el empeño de los Strause en contarnos la vida y los problemas personales de todos los personajes involucrados en la trama, unas historias independientes que, a parte de rozar el ridículo por lo absurdo de su guión y sus diálogos incoherentes (atentos a frases como: «el gobierno no nos miente!!!»), no terminan de llamar la atención del espectador ni durante un sólo instante, es más, la inclusión del factor humano en la película es una mera excusa para proporcionar carnaza a los alienígenas, y eso ya me parece un error monumental si tenemos en cuenta el valioso tiempo que se desperdicia en narrarnos la triste vida de cada uno de los personajes (el ex-presidiario amargado, el sheriff en horas bajas, o el adolescente pardillo en conquista de la rubia imposible), para luego, usarlos como simple cebo y terminar derrochando una buena cantidad de minutos empleados inútilmente en tratar que el público lograra identificarse con ellos.
Atrás quedaron aquellos tiempos en los que personajes como la teniente Ripley, los marines Hudson y Vásquez, o el propio sargento Dutch, nos hacían vibrar con su impresionante carisma, determinación e incluso cercanía al espectador. Muchos fans de la saga pedíamos a voces una historia interesante que contar, pero sobre todo, unos personajes carismáticos y bien construidos con los que poder identificarnos (y de este modo, echarlos de menos en caso de que mueran devorados, y no todo lo contrario), pero parece ser que la mente del guionista Shane Salerno no da para más, y se limitó a torturarnos contándonos las típicas desventuras entre adolescentes cuyas hormonas sexuales se encuentran hiper-revolucionadas, y esto no es digno ni de la franquicia Alien ni de la saga Depredador, digan lo que digan.

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Quizás otro de los motivos que han provocado este desequilibrio argumental ha sido la corta duración del film (antes del estreno se afirmó que la película duraría casi 110 minutos, cuando realmente, su duración ha sido de 86). Contar demasiadas historias paralelas y terminar enlazando todos los personajes entre sí para luego, ubicarlos forzosamente en mitad de una situación hostil (algo que se logró magistralmente por ejemplo, en Daylight, de Rob Cohen) en la que además, interviene la Guardia Nacional, un Depredador debe lidiárselas con multitud de Aliens, y un nuevo monstruo aparece con nuevas cualidades que explicar, me parece demasiado contenido como para narrarlo fluidamente en tan sólo 86 ridículos minutos de metraje, dando lugar a una sucesión de escenas forzadas mal resueltas y a un ritmo plagado de altibajos que llega a resultar excesivamente aburrido, y quien mantenga que una película de estas características no necesita ni guión, ni equilibrio, ni personajes verdaderamente interesantes, se equivoca por completo. Y es que mantener el ritmo y la continuidad son muy importantes a la hora de montar la película para llevarla a la gran pantalla, sin embargo, estos factores de continuidad y tiempo se quiebran durante bastantes fases del metraje, algo que se hace notar especialmente al inicio del film, cuando el pequeño Predalien revienta el pecho del Depredador para que a los pocos segundos, la criatura ya se encuentre en fase adulta y se haya desarrollado por completo (¡…!). Esto no tendría mayor importancia si no fuese porque la nave exploradora de los Predators aún se encontraba en órbita con la Tierra, por lo tanto, se deja entrever que el periodo de tiempo transcurrido desde que la criatura nace hasta que se desarrolla, es excesivamente reducido (hablamos de minutos! o incluso de segundos), algo totalmente anómalo si tenemos en cuenta que durante la saga Alien, este intervalo de tiempo siempre ha sido mucho mayor.

Seguramente no es justo descargar toda la culpabilidad sobre los Strause, porque no me cabe la menor duda de que hicieron todo lo que pudieron (pese a sus limitaciones como directores) y con la mejor intención posible (se dignaron a escuchar y ejecutar las propuestas de los fans), y digo esto porque otra de las mayores causas de todo este desbarajuste no se debe precisamente a ellos, si no a la compañía Fox, que financió la película con desgana y con un presupuesto ciertamente moderado, ni más ni menos que 40 millones de dólares que hoy día no dan ni para pipas en una producción de estas características, limitando gravemente los recursos del equipo técnico y ofreciéndonos un metraje que se antoja demasiado reducido con el único propósito de ahorrar gastos. Todo parece indicar que los directores no tuvieron más remedio que jugar las cartas que la Fox les ofreció, y esto es: poco dinero (aunque los anteriores films de ambas sagas se rodaron con un presupuesto muy inferior, por lo tanto, la cantidad de dinero empleado no es estrictamente proporcional a la calidad de las películas… pero esto ya es otra historia), actores de nula repercusión mediática, montaje rápido y agilidad durante la producción con el fin de concluir el rodaje cuanto antes (los directores contaron con dos meses escasos), y es que trabajar con prisas siempre termina dando malos resultados, porque el montaje de la película es tan chapucero y desquiciante que resulta incluso más mareante que los montajes video-cliperos de mi admirado Michael Bay, y esto es algo que se hace notar especialmente en todos y cada uno de los combates de la película.

Las batallas: Un planteamiento imperdonable

Y por fin llegamos al punto álgido de la cuestión…los combates… ¿qué sucede con los combates?, pues sucede que es prácticamente imposible seguirlos con claridad, y cuando afirmo que el respetable público no cesaba de pestañear y de guiñar los ojos mientras observaba atónito cómo dos indescriptibles masas de carne se golpeaban, no estoy exagerando en absoluto, es más, me quedo corto. Es cierto que las peleas son algo más numerosas que las de AvP, también son infinitamente más violentas que las del film de Anderson, incluso gozan de un mayor realismo (sin ralentizaciones ni efectos «Matrix», algo que por otra parte no me molesta, ya que eso las hacía más espectaculares) y todo esto se agradece, pero el empeño de los Strause en filmar planos extremadamente cortos durante las batallas, nos impide totalmente apreciar lo que está sucediendo a lo largo de las mismas. El empleo excesivo del «Close Up» (técnica que consiste en el acercamiento de la cámara para observar mejor los golpes sobre la carne y el cuerpo) sumado a una pésima iluminación (tremendamente oscura para camuflar las carencias de presupuesto), a un uso exagerado de la vista Depredador y a un montaje circense, da como resultado unos combates espantosos y fallidos que a priori resultaban la mar de interesantes y espectaculares, pero que no superan en absoluto a los enfrentamientos del primer AvP. Probablemente la película se podría haber salvado «algo» de la quema si las batallas hubiesen estado mejor rodadas, pero es que durante el transcurso de las mismas, no dejábamos de recordar las secuencias de lucha de Alien Vs. Predator (y esto es muy mal síntoma), un recuerdo que se hace más intenso hacia el final de la película, y más concretamente, durante el enfrentamiento entre el Depredador y el Predalien, una pelea increíblemente descuidada, torpe y corta que es superada con creces por aquella que enfrentó al Depredador con la Reina Alien en el film precedente. Y ahora la pregunta es: ¿por qué los responsables de la cinta nos aseguraron que el combate final entre el Predalien y el Predator sería fantástico e insuperable? deduzcan la respuesta…

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Dicho todo esto, pocos aspectos negativos quedan ya por reseñar… aunque siendo exigentes, podríamos seguir analizando la película y continuar extrayendo diversas incongruencias y preguntas sin respuesta, como por ejemplo: «¿como es posible que el Predalien sea capaz de aniquilar a todos los Depredadores de la nave, (secuencia que por otra parte, resulta mucho más corta y menos impactante de lo que nos habían asegurado) y que además, sobreviva a la brutal colisión contra nuestro Planeta?» claro… que si nada de esto llega a darse, pues no tendríamos película… o…«¿Por qué la aportación de la Guardia Nacional llega a resultar tan ridícula? ¿Por qué el personaje de Dallas utiliza un arma Depredadora como si lo hubiese estado haciendo durante toda su vida? ¿Por qué los monstruos son infinitamente más expresivos y mejores actores que los humanos? ¿Por qué da la sensación de que los Aliens son increiblemente torpes y menos inteligentes que los vistos en AvP y en el resto de la saga?», pero sobre todo… «¿Por qué los Strause nos han mostrado un final tan excesivamente radical que sólo entenderán los muy fanáticos de Alien?»

Se recupera la esencia olvidada: Esto no es PG-13

Pese a todos los errores y torpezas de la cinta, encontraremos ciertas facetas que superan ampliamente a las del primer film, y como lo prometido es deuda, ahora entraremos a valorar lo mejor de la película. Creo que todos estamos de acuerdo en que AvP fue recriminada básicamente por no respetar la esencia de ambas sagas, por ser demasiado «descafeinada» en cuanto a violencia y por mostrar un «look» excesivamente pirotécnico. Pues bien, los hermanos Strause han logrado con creces dotar a su película de una ambientación y un diseño de producción que se asemejan considerablemente a los de las antiguas películas (salvando las distancias, claro está…), convirtiendo Alien vs Predator 2 en un film completamente diferente a AvP, ya que se ha logrando incluso captar parte del estilo y esencia que caracterizaron a los films precedentes. Y es que los realizadores son grandes seguidores de ambas series cinematográficas, un factor que tarde o temprano se tenía que hacer notar durante el rodaje. El diseño de los escenarios, ambientes y decorados resultan de lo más efectivos y conseguidos, y esto se aprecia en mayor medida en todas aquellas secuencias que tienen lugar en el bosque (un claro homenaje a Depredador), en el interior de una tienda de deportes o en las cloacas, aunque como ya comenté antes, la iluminación es bastante deficiente y esto nos impide apreciar mejor lo que está sucediendo en pantalla, pero ello no implica que la ambientación y los decorados no resulten más que convincentes y trabajados. En este aspecto, los Strause han logrado su cometido con solvencia.

Los primeros ocho o diez minutos de película son magistrales (que lástima que no se siguiera esta misma línea durante todo el metraje), aunque se echa en falta algo más de espectáculo y «brutalidad» en la secuencia donde el Predalien aniquila a la tripulación de la nave. A pesar de esto, los realizadores consiguen transmitir al espectador un buen nivel de tensión durante los primeros diez minutos, incluso también a lo largo de algunas secuencias más (como en la ya citada tienda de deportes o en las cloacas), algo que Anderson no logró prácticamente ni durante un sólo instante (quizás lo consiguió hacia el final de la película, con la espectacular presencia de la Reina Alien). Pero sin lugar a dudas, uno de los momentos estelares de la película es la esperadísima, ansiada y aclamada aparición del planeta de los Depredadores, el Planeta «Yautja», y es que tras años y años de espera, por fin podemos disfrutar (muy escasamente, eso si) del planeta natal de estas increíbles criaturas. No es la primera vez que se plantea ilustrar en una película el planeta de los Predators, incluso hace unos años sonó un rumor que afirmaba la inminente escritura del guión de Depredador 3, en el que los humanos viajarían al planeta Yautja, pero por desgracia nunca se llegó a realizar. La secuencia resulta francamente espectacular, incluso llega a producir un gran impacto visual debido a su acertadísimo diseño y su imponente atmósfera. Lástima que sólo nos dure unos cuantos segundos.

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Está claro que los realizadores son unos auténticos especialistas en la creación de escenarios digitales y efectos visuales (por algo trabajaron en X-Men 3 o 300, entre otras muchas), porque si en algo destaca AvP- Requiem es precisamente en el gran elenco de logrados efectos especiales que tienen lugar en la película. Es cierto que el moderado presupuesto limitó los recursos del equipo técnico, y por esto mismo se intentan disimular algunas carencias (los trajes «de goma» de algunos Aliens, por ejemplo) entre la lluvia y la oscuridad, pero las escenas creadas íntegramente por CGI y sobre todo, los efectos de maquillaje y momentos de violencia, se encuentran a la altura de lo que esperábamos y de lo que se exige en un film de estas características, es más, la película está aliñada con momentos genuinamente gore que tan injustamente escasearon en AvP, y esto es algo que hará las delicias de los aficionados a ambas sagas. En un mundo en el que lo primordial es recaudar la máxima cantidad de dinero posible en taquilla (aunque sea a costa de anular la agresividad de ciertas películas para convertirlas en aptas para todos los públicos), los Strause han demostrado que lo prioritario para ellos era satisfacer a los fans, importándoles bien poco que su película fuera clasificada R (acceso restringido), y esto es algo que debemos de agradecerles, ya que Paul W.S. Anderson no tuvo la valentía de rodar escenas verdaderamente dignas de estos brutales seres alienígenas, y me refiero a secuencias explícitas de amputaciones, sangre a borbotones, brutales mordiscos, ácido perforando carne humana, o rubias trinchadas en una pared. En definitiva, Alien vs Predator 2 contiene todo aquello que se nos negó en la primera entrega, y en este sentido, la película cumple con creces.

Las criaturas

Una de las principales novedades de Alien vs Predator 2 es la inclusión de un nuevo monstruo, el Predalien, un alien incubado en el cuerpo de un Depredador que pretende llevar buena parte de la trama a sus espaldas, aunque finalmente resulta menos impresionante y feroz de lo que esperábamos en un principio, de hecho, su primera aparición en la cloaca carece de la fuerza y del impacto que se le exige a un «personaje» de este calibre. Por otra parte, se está dando una gran diversidad de opiniones con respecto al diseño de la criatura, un nuevo Alien que visto en las imágenes de producción imponía cierta sensación de respeto y grandeza, pero que durante la película, estas sensaciones se van diluyendo progresivamente… y es que los movimientos y gestos del Predalien resultan ciertamente «aparatosos» y algo forzados, unos defectos que ocasionan una gran pérdida de credibilidad y de impacto visual. Personalmente, hubiera optado por un Predalien íntegramente digital (como la impresionante Reina de AvP) o mejor aún, un sofisticado animatrónix (recordemos la Reina de Aliens), pero el presupuesto no daba para tanto, por lo que encontraremos muy pocas secuencias en las que el monstruo sea enfocado claramente de cuerpo entero y en plena acción. No obstante, su diseño está más o menos logrado (existen bocetos con otros diseños realmente superiores y que no se pudieron llevar a cabo), y aunque su presencia no tenga nada que ver con los cómics de Alien Vs. Predator, creo que la inclusión de un ser de estas características ha supuesto un cambio saludable en la saga cinematográfica (el Predalien es, de largo, infinitamente menos ridículo que el Alien con tetas que vimos al final de Alien: Resurrection). Eso si, a la criatura debieron haberle brindado un poco más de protagonismo en las escenas de violencia, de hecho, se nota que los realizadores intentaron «ocultarla» en la medida de lo posible entre la espesa lluvia y la oscuridad para así captar la sorpresa del espectador, y como no, también para camuflar sus defectos. Y es que el Predalien no se muestra en todo su esplendor prácticamente ni durante un sólo instante, ofreciéndonos sólo vistas parciales del animal (o de la cola a las piernas, o del tronco hacía arriba).

Otro de los aspectos innovadores de la nueva película consiste en el cambio del ciclo reproductivo Alien. Los fans no han quedado del todo satisfechos con la idea de ignorar el método clásico de reproducción y metamorfosis «Reina — Huevo — Facehugger — Chesbuster — Alien adulto», pero de nuevo, la falta de dinero ha obligado a los directores a estrujarse las neuronas para inventar un nuevo método de reproducción, un nuevo ciclo de vida que resulte más barato de mostrar en pantalla pero que sea impactante y horrible, y que no requiera estrictamente la presencia de una Reina Alien incubando cientos de huevos, algo que habría elevado considerablemente los gastos de la producción. La única escena donde se nos muestra este nuevo método reproductivo es sin duda una de las mejores y más repulsivas secuencias de la película, en la que el Predalien regurgita por la boca embriones de Alien que son depositados en la garganta de una de sus víctimas, para luego, criar en su interior media docena de Chesbusters listos para salir al exterior y desarrollarse totalmente. Lo dicho, una de las escenas más logradas de la cinta, aunque es indudable que este sistema altera por completo la esencia Alien, y esto no ha gustado demasiado (lógico) al círculo de fans.

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En cuanto a los Aliens, se asemejan considerablemente a las criaturas de Aliens, el regreso, incluso sus rugidos y sonidos fueron extraídos de aquella película para remasterizarlos y editarlos en el nuevo film y así lograr que nos identifiquemos mejor con la antigua saga. Eso está bien, pero en ocasiones da la impresión de que los Aliens son bastante más torpes y predecibles que los vistos en el resto de películas, ya que no son capaces de hacerle frente ni por asomo al Depredador, cayendo en todas y cada una de las trampas que éste les tiende. En la película de Anderson ocurre todo lo contrario, ya que en aquella ocasión fueron capaces de plantarles cara e incluso de masacrar a varios Depredadores, equilibrando así la balanza. Seguramente esto se ha llevado a cabo con la intención de maximizar el poder y destreza de la auténtica estrella de la película, el Depredador, también conocido como The Wolf (este mote no se emplea en la película, sólo es un nombre artístico que los responsables del film le otorgaron). Y es que sin lugar a dudas, él es lo mejor de toda la película.

El diseño del nuevo Predador está claramente basado en el que vimos enfrentarse a Arnold Schwarzenegger, y esto es: un ser feroz, duro, implacable, atlético, inteligente y muy violento. También ha sido desprovisto de esa pesada (y absurda) armadura que lucían los Depredadores en AvP, algo que les hacía considerablemente más lentos y toscos. Por otra parte, los Strause han acertado plenamente en el carácter y el rudo aspecto físico que le han implantado a la criatura, además también nos deleitan con alguna sorpresa bastante interesante, como por ejemplo un nuevo arsenal de armas y utensilios de combate que utilizará el Predador para defenderse de sus enemigos. Algunas de estas nuevas armas las usará durante una de las mejores batallas de la película, y consisten en una especie de aparatos «lapa» que se adhieren a las paredes y que desprenden unos haces de luz que provocan la desintegración inmediata de quien los roce, sin duda, una propuesta muy interesante… por no hablar del látigo, una nueva arma capaz de descuartizar en dos mitades a cualquier cuerpo que quede enrollado entre medias, o un innovador líquido con la capacidad de derretir todo aquello en donde sea vertido. Este fluido lo usa probablemente para limpiar toda la suciedad que va dejando en el camino, y como afirma el productor John Davis: «No quiere dejar ningún tipo de carnicería tras él que pudiera trastocar el equilibrio del planeta. Esto le da al personaje cierta dignidad». El Depredador se muestra como un auténtico héroe indestructible, y al mismo tiempo, como un villano aterrador (amén a ciertas escenas en las que vuela por los aires las cabezas de un par de civiles), siendo evidente que es el gran triunfador de esta película, por encima incluso del Predalien.

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Los personajes: El intento fallido de emular a Ripley

Si tengo que escoger a un grupo de personajes y actores entre las películas AvP y AvP- Requiem, por supuesto me quedo con los del primer film, y eso que tampoco realizaron unas actuaciones como para tirar cohetes, pero es que los Steven Pasquale, John Ortiz, Johnny Lewis y Reiko Aylesworth se han quedado a años luz de los aventureros de la primera cinta, y ya no es sólo por el guión tan rácano que debieron recitar, sino por unas actuaciones totalmente pésimas, desganadas y forzadas, algo que se aprecia con claridad en el personaje de Kelly que interpreta Reiko Aylesworth, una actriz que nos vendieron como la nueva Ripley y la heredera de Sigourney Weaver (me río a carcajadas) y que a la hora de la verdad, lo único que consiguió fue intentar imitarla descaradamente y mal a base de pegar cuatro tiros, conducir un vehículo de guerra durante tres segundos y tranquilizar a su hija pequeña mientras ésta le preguntaba «¿Mamá, se han ido ya los monstruos?» Vergonzoso.

El único de ellos que intentó estar a la altura de las circunstancias fue sin duda John Ortiz, un actor relegado a papeles más o menos secundarios pero que ya demostró su buen hacer en películas como Carlito´s Way o American Gangster, y en AvP- Requiem por lo menos demuestra algo de actitud interpretando al deprimido «Sheriff Morales». En cuanto a la Guardia Nacional, es evidente que los realizadores intentaron homenajear de algún modo a los marines de Aliens, pero la participación de estos soldaditos queda a la altura del betún comparada con los del film de James Cameron, además de darnos la bochornosa impresión de que estábamos viendo a un puñado de extras con trajes de militar haciendo el ridículo en mitad de una «guerra» en la que los civiles disparan más y mejor que ellos. Sin más comentarios.

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En resumidas cuentas

Posiblemente la película consiga recaudar una cantidad de dinero considerable, incluso logrará superar con creces su paupérrimo presupuesto (eso es lo bueno de las producciones baratas, que entrañan un bajo riesgo económico y serán fácilmente amortizadas en el mercado internacional), pero no podemos aceptar con resignación que un film dedicado a estas admirables criaturas sea tan mediocre, incluso espantoso… quedando muy por debajo del primer Alien Vs. Predator, que ya es decir. Sólo nos queda rezar para que la tercera entrega (si se hace) no cuente con los desastrosos hermanos Strause ni con el guionista Shane Salerno, y que la Fox invierta el tiempo y dinero necesario para plasmar en pantalla un film a la altura de las circunstancias, pero me temo que esto es mucho pedir, y que esta saga se convertirá en una de las peores de la historia del cine aunque nos cueste admitirlo… y esto los fans no se lo merecen. Si sirve de alivio, los Strause ya han confirmado que lanzarán una versión en DVD con aproximadamente 15 minutos de escenas añadidas. ¿Esto será bueno o malo?