Otra vida: Temporada 1
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Creada por Aaron Martin, esta serie supone una nueva aventura de ciencia-ficción para la actriz Katee Sackhoff. Estrenada en Netflix el pasado 25 de julio llega el momento de embarcarse en la Salvare. Nuestro destino es Pi Canis Majoris. Hacía allí partimos ya mismo en busca de… ‘Otra vida’.

“Cuando lleguemos, cuando establezcamos contacto… ¿Qué haremos?”

Resumen.
A continuación, una breve descripción-sinopsis de los diez capítulos que componen la primera temporada de ‘Otra vida’. Esta serie fue vista en exclusiva en Netflix a través de Vodafone. Los resúmenes se presentan con títulos en español y sin importantes destripes.

1º.-A través del universo.
Un gigantesco artefacto alienígena llega a la Tierra y se establece en Estados Unidos comenzando a emitir señales desconocidas. Rápidamente los científicos intentan descifrar su código de comunicaciones. Al mismo tiempo se envía una nave tripulada, la Salvare, con destino a Pi Canis Majoris, el supuesto lugar de procedencia del artefacto.

2º.-Por el valle de las sombras.
La comandante de la Salvare, Niko Breckinridge, ordena descender a una planeta desconocido para restablecer las reservas de oxígeno.

3º.-Crisis nerviosa.
Un extraño virus afecta a la tripulación causando estragos y dejando ciega a Niko. En la Tierra, Erik (el marido de Niko y jefe científico) establece un acuerdo con Harper Glass (una periodista influencer).

4º.-Sentimiento de culpa.
Niko cae en coma en la cápsula psicosomática teniendo que enfrentarse a sus fantasmas espaciales. Por su parte, William, Cas y Zayn tratan de despertarla.

5º.-Una mente propia.
Parte de la tripulación con Niko y Cas al frente descienden a una misteriosa luna en busca de agua. En la Tierra un joven llamado Marcus parece haber descifrado parte del código de comunicación del artefacto.

6º.-Creo que ahora estamos solos.
Un virus afecta a William dejándolo desactivado. Por su parte, Sasha sufre alucinaciones provocadas por lo que le sucedió durante su estancia en la luna de agua.

7º.-Un sueño completo.
En la Tierra, Marcus y Erik, descubren un código de luces y logran abrir una puerta en el artefacto. Mientras tanto, en la Salvare, Sasha empieza a hacer preguntas demasiado curiosas y clasificadas como alto secreto.

8º.-Cómo se pierde la luz.
Toda la tripulación de la nave se entrega al desenfreno al ser drogados por Sasha que intenta desconectar a William. En la Tierra la hija de Erik y Niko contrae cáncer por culpa del artefacto.

9º.-Cuerpo y alma.
Sasha inicia una pugna por el control de la Salvare poniendo a todos en peligro y cuando el destino está más cerca que nunca. Por su parte, en la Tierra, Harper Williams resulta infectada por el artefacto.

10º.-Hola.
La Salvare llega, por fin, a Pi Canis Majoris donde toda la verdad del artefacto y sus creadores será revelada. En la Tierra se produce la fuga de Harper Williams que se presenta al mundo diciendo tener un mensaje de los extraterrestres.

Crítica de Otra vida: Temporada 1

En ‘Otra vida’ se parte de una trama muy interesante y atractiva: la llegada de un artefacto/nave alienígena a la Tierra. Es cierto que este recurso ha sido explotado ya varias veces por el cine. Sin ir más lejos en la recienteLa llegada (Denis Villeneuve, 2016). Ahora bien, es un planteamiento que siempre nos llama la atención y engancha a los amantes de la sci-fi. Además, en este caso se completa con el envío de una nave terrestre al punto de origen del artefacto en busca de respuestas. Algo similar a lo visto en el tramo final de Prometheus (Ridley Scott, 2012). Sin embargo, todo este buen punto de partida se tira a la basura por un guión ridículo y estúpido. Un libreto impropio de un producto de ciencia-ficción mínimamente serio.

Aaron Martin, creador de la serie, y su equipo de guionistas, destruyen todo el atractivo planteamiento entregando una ristra de personajes absolutamente imbéciles. Uno analiza la tripulación de la Salvare y, quitando dos o tres personajes, la irritación hace mella. “Irritación” porque no se puede entender que el destino de la humanidad sea puesto en manos de una tripulación con mentalidad adolescente.

Teniendo en cuenta lo que acabo de comentar, la mayor parte de la trama desarrollada en la Salvare versa sobre envidias, drogas, sobre si me acuesto con este o con el otro, o si soy gay o no. Por si fuera poco, las decisiones que toman varios personajes son absolutamente estúpidas y absurdas. Algunos ejemplos de esto último serían: quitarse el casco en un planeta remoto, subir plantas de otro planeta desconocido y fumárselas a modo de “hierba” o ¡¡prepararlas como una ensalada!! Y así todo… ¿En serio? ¡Estamos hablando de poner el destino de la humanidad en manos de personajes salidos de GH! ¿A esto han llegado los guionistas? ¿Dónde han quedado los grandes científicos y astronautas? Es de chiste. Aguantar casi toda la serie con tramas propias de Instituto o de GH o GH Vip es toda una heroicidad…

Por fortuna la parte de la trama que transcurre en la Tierra, analizando y tratando de comunicarse con el artefacto, no es tan estúpida. Sin embargo, incurre en varios disparates. Disparates como ver a todo un Secretario de Defensa de los EEUU ametralladora en mano al estilo “Hombres de Harrelson”, o que un joven anónimo descifre un código alienígena por encima de expertos científicos… Al final uno llega a la conclusión de que esta serie fue escrita para imberbes y para “gente a la que la noche la confunde”. Claro que cuando ves el CV de algunos de los guionistas (Alejandro Alcoba y Lauren Gosnell) es cuando empiezas a entender muchas cosas…

Respecto a la ambientación decir que el show se filmó en escenarios exteriores y platós interiores de Vancouver durante agosto y noviembre del 2018. En los interiores encontramos cosas positivas como los efectos holográficos o el diseño y efectos exteriores de la Salvare. No obstante, cantan mucho los interiores de la nave dando claramente la sensación de estar en un set de rodaje.

Naturalmente, y al tener una serie de este tipo entre manos, hace que se puedan tirar buenos guiños a films del género. Amén de los films ya citados anteriormente, también podemos encontrar homenajes a Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979) y a Aniquilación (Alex Garland, 2018).

Pasando al casting principal nos encontramos a Katee Sackhoff liderando la serie en su rol de Niko Breckinridge, la oficial al mando de la Salvare. Todo en el show está puesto para su exclusivo lucimiento personal. No serán pocas las veces que la actriz (y productora) salga en bikini o con camisetas de manga corta luciendo brazos y en escenas físicas. Al margen de su descarado lucimiento y exhibicionismo, lo cierto es que Katee es la mejor protagonista y si la serie consigue verse hasta el final es por ella.

Dejándola al margen, también es de justicia resaltar la seria labor de Samuel Anderson y Elizabeth Faith Ludlow. El primero resulta muy agradable en su papel de William, la humanizada computadora central de la Salvare. Y la segunda encarna con bastante carácter a Cas, la segunda al mando. Con respecto a Tyler Hoechlin no hay que hacerse ilusiones. Sale en dos episodios y ya. Eso sí, cumple con su labor enfrentándose a Niko.

El resto del elenco se hace difícilmente soportable y algunos personajes llegan a causar irritación. Entre los salvables estarían Jake Abel interpretando a Sasha Harrison, el diplomático de la misión. Su labor es rescatable por el giro que pega su personaje y que le vale para una doble interpretación. También cabe rescatar a JayR Tinaco como Zay, el/la médico/a de la misión. Su performance transmite bastante tranquilidad y es complicado que caiga mal. Del resto ya no se puede decir lo mismo siendo la culpa el perfil guionizado de sus personajes. Este es el caso de Jessica Camacho que está absolutamente insoportable y deslenguada. Por su parte, Blu Hunt, Alex Ozerov y Alexander Eling componen un ridículo triángulo pendientes de hacer el amor, sobre todo la primera que parece en permanente estado de celo. Finalmente, A.J. Rivera tan pronto aliña ensaladas con drogas como se enamora de Zay.

De los protagonistas que quedan en la Tierra estudiando el artefacto hay que destacar la comprometida labor de Justin Chatwin encarnando a Erik, el marido científico de Niko. La jovencita Lina Renna da vida a Jana, la hija de Erik y Niko. En algunas ocasiones resulta pesada pero viendo el panorama “adulto” termina por no molestar. Por su parte, Selma Blair no resulta nada creíble como la periodista viral Harper Glass y además su personaje es realmente antipático. Terminando decir que Barbara Williams se muestra bastante mustia como la general Dubois.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Otra vida: Temporada 1, una serie que se presentaba como un nuevo y disfrutable producto de ciencia-ficción. Sin embargo, al final termina siendo una serie que parece concebida por y para los adolescentes más estúpidos de hoy en día. Todos los clichés, diversidad e imbecilidad actual están concentrados en sus 10 capítulos. Además termina siendo demasiado modesta y barata para lo que intenta abarcar. En definitiva, estamos ante un show que ni tan siquiera un fan de Katee Sackhoff puede aprobar.

Imágenes Netflix.

Tráiler de Otra vida: Temporada 1