El guerrero del amanecer
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Los años ochenta se caracterizaron entre otras cosas por aprovechar el tirón de películas como Mad Max y ahondar en el misterioso género post-apocalíptico. A veces el resultado es agradable, sorprendente o como mínimo interesante. Otras veces… Bueno, otras veces tenemos películas como la que vamos a comentar… ‘El guerrero del amanecer’.

“Él es el guerrero del desierto, forjando el futuro con su espada”.

El guerrero del amanecer

Crítica de El guerrero del amanecer.
Hay una buena noticia y una mala. La buena es que por el argumento podríamos pensar que estamos ante una versión futurista de ‘Raíces profundas’, ese memorable western donde Alan Ladd encarnaba a un pistolero que defiende a unos pobres granjeros del acoso de un terrateniente sin escrúpulos. La mala es que las similitudes terminan ahí. En realidad ‘El guerrero del amanecer’ es una producción de serie B que, aunque nadie lo diría, fue estrenada en salas de cine de todo el mundo y destrozada por la crítica con absoluta justicia.

Uno de los culpables de semejante engendro es Lance Hool, recordemos Desaparecido en combate 2, un tipo que decidió convertirse brevemente en director de cine antes de dedicarse a la producción. Pero Lance Hool no podría haber perpetrado esto sin la inestimable colaboración de Doug Lefler, que se sacó de la manga un guión poco elaborado y mal estructurado. Pero bueno, en el fondo todo esto importa poco, ya que estamos ante un producto para lucimiento exclusivo de su actor principal.

Y ese actor no es otro que Patrick Swayze, que antes de subir al cielo con ‘Ghost’ tuvo ocasión de descender al infierno con esta película. Hay que recordar que Swayze acababa de hacerse popular gracias a ‘Dirty Dancing’, y observando cómo está dibujado su personaje da la sensación de que aprovechó la experiencia para pulir ese registro de tipo duro que tanto le serviría en films como Road House‘. En cualquier caso esta peli es un salvaje vía crucis donde el amigo Swayze mata con su espada comprada en los chinos hasta al apuntador, en una mezcla de títulos tan dispares comoMad MaxyConan el bárbaro‘. Ah, y todo aderezado con un mutismo y una absoluta falta de expresividad que nos recuerda vagamente a esa figura del pistolero silencioso que tantas veces encarnó Clint Eastwood. Pero en malo, claro.

En fin, y como dijo el Señor… “No es bueno que el hombre esté solo”. Ni siquiera un tipo duro con huevos de acero como el que interpreta Swayze, que se pega las siestas en pleno desierto bajo un sol achicharrante. Así que para ello se contó con la presencia de Lisa Niemi, mujer de Patrick Swayze en la vida real, para colar el tema romanticón en la trama, algo que nunca puede faltar. En el reparto también tenemos a John Fujioka, al que todos recordamos por su papel de anciano maestro en ‘El guerrero americano’, y un Brion James que tras hacer de replicante en ‘Blade Runner’ se convierte aquí en un sonado con pinta de freak. Bueno, y curioso el cameo de Arnold Vosloo que aquí no hace de momia pero que al igual que el resto de actores están malditos por un guión que no está a la altura y unos diálogos ridículos.

No quisiera acabar sin decir algo bueno de esta película. Quizás lo más destacable sean los paisajes desérticos y la ambientación post-apocalíptica de los escenarios, aunque todo está lastrado por un diseño de producción y una puesta en escena demasiado cutres. Las escenas de lucha sí son el plato fuerte de la historia, pero tampoco son para echar cohetes. Digamos que hay un exceso de sobreactuación aunque al menos tienen suficiente gancho como para mantenernos interesados. Reconforta comprobar que pese al bajo presupuesto, las mediocres interpretaciones y la cutrez dominante alguien tuvo la genial idea de brindar al espectador unas luchas con espadas brutales.

El guerrero del amanecer

Conclusión.
Tras todo lo que hemos comentado en esta crítica de El guerrero del amanecer no hace falta añadir más. Es una película mala, con interpretaciones mediocres y un aspecto global que hace que nos preguntemos cómo pudo estrenarse en salas comerciales. Hay secuencias incomprensibles que incluso requieren la ingesta de un buen lingotazo de whisky si no queremos parar la cinta y tirarla por la ventana, como por ejemplo cuando el protagonista está rodeado por enemigos que le acechan y no se le ocurre otra cosa que hacer el pino. No obstante ofrece unas escenas de lucha con espada que quizás hagan las delicias de los fans menos exigentes del género post-apocalíptico. Una cosa está clara, quien espere encontrarse algo con una calidad mínimamente parecida a ‘Mad Max’ mejor que se abstenga. De lo contrario quedará profundamente decepcionado.