Road House (De profesión: duro)
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“Solo tenéis que seguir tres reglas muy sencillas: 1ª Nunca infravaloréis a un contrario. Esperad lo inesperado. 2ª Hacedlo fuera, nunca empecéis nada dentro del local a menos que sea absolutamente necesario. 3ª Sed amables. Si alguien viene aquí y se caga en tus muertos, quiero que seas amable. Pídele que salga, pero amablemente. Si no quiere salir, llévatelo, pero amablemente. Si no puedes llevártelo, alguien te ayudará. Y los dos seréis muy amables. Y recordad que este es un trabajo, no hay nada personal en ello. Quiero que seáis amables hasta que llegue el momento. Yo os lo diré. Sois los vigilantes. Yo resuelvo la situación…”. Patrick Swayze es ‘Road House (De profesión: duro)’.

“Necesito que alguien me ayude a limpiar el local. Necesito al mejor” (Thilgman)

Crítica de Road House (De profesión: duro)

‘Road House (De profesión: duro)’ fue, en su momento, la cima del tipo duro de Patrick Swayze. En este film se licenció con honores a base de zurras, firmezas y seguimientos. Todo al encargarse de un bar de mala muerte que deseaba desmantelar un cacique local. ‘Road House’ es una mitiquísima película de bares alzada de forma instantánea a cult-movie. Esto fue posible gracias a su flipamiento ochentero, su esquema clásico de peli de machos y a los tremebundos corrillos de puñetazos que se montan en el ‘Double Deuce’.

El productor Joel Silver fue el máximo responsable de que este film viera la luz. Para la cinta reunió a gran parte de su equipo habitual con Michael Kamen en la música. Frank J. Urioste y John F. Link como montadores. Y, finalmente, Jackie Burch en la dirección de casting. Silver concibió la cinta como su lanzadera para empezar a trabajar al margen de los grandes estudios y establecer su productora: Silver Pictures (más tarde también Dark Castle). Toda vez que se independizó de Lawrence Gordon con quien produjo algunos grandes éxitos de los 80.

El encargado de dirigir el cotarro detrás de las cámaras fue Rowdy Herrington. Esta película y la posterior Persecución mortal (1993) son las dos mejores obras de una corta filmografía (ocho films). ‘Road House’ fue prevista única y exclusivamente con Patrick Swayze en mente, ya desde el primer borrador. Es más, debido a su compromiso físico con este film, Swayze no pudo protagonizar Depredador 2 (Stephen Norrington, 1990) ya que una lesión de rodilla le obligó a guardar reposo en los siguientes meses. Así fue como tuvo que hacer una película más tranquila: ‘Ghost’ (Jerry Zucker, 1990), posteriormente uno de sus mayores éxitos.

‘De profesión: duro’ en números acabó su recorrido USA con unos nada desdeñables 30 millones de $ de recaudación. En el 2006 conoció una secuela titulada ‘Road House 2: La última llamada’ (Scott Ziehl) que fue directa a DVD. Esta cinta debía de contar con un cameo de Swayze que no se produjo por falta de acuerdo. En 2016, Ronda Rousey quiso hacer un remake retomando el testigo de Swayze. Sin embargo, todo se quedó en un mero anuncio cuando su popularidad en la UFC cayó en picado.

El esquema argumental y devenir de ‘Road House’ es el de la típica película del oeste. El típico film en donde un forastero acude a un pueblo en convulsión como última solución para poner orden. ¡Atención a los nombres de los protagonistas pues muchos son leyendas del western! En ese sentido puramente argumental, la cinta recuerda mucho a ‘El hombre de las pistolas de oro’ (Edward Dmytrik, 1959). Aunque oficialmente era un remake ochentero de ‘El parador del camino’ (Jean Negulesco, 1949), film noir de la Fox con el mismo título en inglés.

En cuanto a su valor puramente cinematográfico, no nos vamos a engañar… estamos ante el ejemplo más claro de película que sabes que es “mala” pero que tapa sus defectos a base de exagerar sus virtudes y tópicos. Es así como acaba alzada como uno de esos films catalogados como “placeres culpables”. Para todo buen seguidor del cine de los ochenta y noventa es objeto de veneración perpetua.

En el reparto, Patrick Swayze da un recital de contundencia. Su personaje siempre está esperando su momento para entrar en acción como una imparable máquina de pelear. A su lado tenemos a Sam Elliot como Wade Barret, su mentor. Elliot encarna a un tipo ajado, cojo y con melena grasienta. Su demostración de carisma en este film es épica. Su personaje es el típico viejo pasado de vueltas que se las sabe todas y que ve venir los problemas antes de que estallen. Por supuesto no podía faltar la chica guapa, aquí interpretada por Kelly Lynch. La actriz da vida a Doc, la enfermera del hospital local que cae rendida ante los encantos y la fuerza bruta de Dalton. Ojo a la escena en que este declina la anestesia antes de que le cosa por herida de arma blanca.

Kevin Tighe encarna a Thilgman, un rol amable de honesto emprendedor que se harta de las extorsiones de Brad Weasley. Precisamente este canalla corre a cargo de Ben Gazzara, uno de esos actores a lo Bruce Dern que prometía mucho en los setenta pero que luego acabó para papeles de malo de turno en films de acción. Quedan por último papeles de relevancia para Marshall R. Teague (Jimmy) y Julie Michaels (Denise). Ambos son los perros falderos de Weasley. El primero como su mano derecha ejecutora y la segunda como una barbie en permanente oferta. Cameo expendable para Keith David como el nuevo barman del DD. Finalmente, apariciones para Tito Larriva con su grupo musical “Cruzados” y Benny ‘The Jet’ Urquidez.

Mención aparte merece Jeff Healey y su banda como los músicos del Double Deuce. Antes de llegar Dalton deben actuar detrás de una red para evitar los lanzamientos de botellas. Healey era un auténtico maestro a la hora de tocar la guitarra, a pesar de padecer una ceguera severa debido a un raro cáncer de retina desde niño.

“A los perritos hay que llevarlos con correa” (Dalton)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Road House (De profesión: duro), para todos los amantes del cine de acción, firmezas y ambiente de barra este film es directamente “la de Dios”. Una cinta que lleva las peleas de bar su cenit. Prodigiosa ambientación, colección de personajes para el recuerdo y una banda sonora macarra y genial. En definitiva, un clásico indiscutible del cine de machos.

Tráiler de Road House (De profesión: duro)