Contrición
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“Este pueblo fronterizo tiene la reputación de que hay asesinos, violadores, traficantes, drogadictos,… ¿En cuál de esas categorías estáis vosotros? ¿El secuestro es lo vuestro? No hay peor maldad que la de aquellos que lastiman a los niños”. Kung Fu bueno vs Kung Fu malo. Steven Seagal presenta ‘Contrición’.

“Entraremos como una sombra y saldremos como un tornado” (Axe)

Crítica de Contrición

Ya hace mucho tiempo que las películas que lanza Steven Seagal llegan a España directas a Televisión. Viéndolas descubrimos claramente que lo hacen con todo merecimiento. Estamos ante cintas que no pasan de ser telefilms de pseudo-acción en donde el antiguo “héroe” de las artes marciales apenas hace acto de aparición. Sus intervenciones se limitan a algunos primeros planos, mover las manos como si ejecutara movimientos de kung-fu y pegar algunos tiros.

Puede que hasta el mismo Seagal se haya dado cuenta de lo anterior y, por ello, ha parado ese frenesí de películas. Películas con títulos perfectamente intercambiables entre unas y otras, y en las sistemáticamente repetía roles de ex-fuerzas especiales o ex-agente del gobierno. Ahora se ha concentrado en filmar, por una vez, una producción algo cuidada y que aúna el Kung-Fu, el honor, el servicio al más débil y los valores de humanidad que tanto le gusta promover. El resultado es ‘Contrición’, un film que Steven Seagal escribe, produce, protagoniza y casi dirige… pero que termina cediendo ese crédito al francés Mathieu Weschler.

La dirección de Weschler lo peor que tiene es que peca de pretenciosa con planos a ralentí o ese momento en retroceso que narra el ajusticiamiento de un malnacido. De resto, cuando debe filmar las peleas o los disparos concentrados en su clímax, lo hace de una manera más que digna. No obstante, se abusa de la sangre digital y contiene un plano de CGI digno de la era de la Playstation 3.

En la producción encontramos a Philippe Martinez, realizador que ya trabajó con Seagal en un piloto de ‘General Commander’, una serie que no llegó a pasar el corte. Esta mención a ‘General Commander’ no es gratuita, porque Seagal y Martinez aprovecharon para filmar ‘Contrición’ usando escenas del capítulo piloto para rellenar metraje. Esto puede parecer muy cutre ¡y lo es! pero ya lo hacía Roger Corman en los años cincuenta y sesenta. Además, y sin irnos muy lejos, lo hizo también Sylvester Stallone plagiando escenas de Plan de escape 3 (John Herzfeld, 2019) para Rambo: Last Blood (Adrian Grunberg, 2019).

Al leer la sinopsis habrán comprobado que Seagal ha escrito un rol muy cercano al que imparte en su vida real, salvo por aquello de dedicarse a matar gente. Además, en un momento dado, aprovecha para introducir un speech al estilo del que insertó en ‘En tierra peligrosa’ (1994). Un discurso donde avisa que el mundo ha cambiado tal y como lo conocíamos. Un cambio provocado por la falta de honor y valores de la sociedad actual. Esto lo hace ante una especie de consejo de sabios que no paran de asentir. Para colmo, y por si no era suficiente con las distintas facetas que Seagal lleva a cabo en el film, llegamos al final del metraje y, sin venir a cuento de nada, aparece el auténtico Steven Seagal (el actor, maestro marcial, ex-agente de la CIA,…) en su faceta de ¡cantante de country! ¡Tremendo!

‘Contrición’ sigue el ritmo cansino de los últimos films de Seagal. Se quiera o no, el maestro del Aikido ya bordea los setenta años y lleva cerca de dos décadas en bastante mala forma física. A pesar de esto, en el film tiene 3-4 combates cortos que más que menos recuerdan a su estilo. Para lo que ha rodado últimamente no están del todo mal. Eso sí, ni rastro de la violencia desmedida de sus películas más célebres y tampoco del Seagal contundente de aquellas.

Por otro lado, el mejor combate de la cinta lo protagonizan dos jóvenes: Siu-Wong Fan como representante del clan del Kung Fu Axe y Cha-Lee Yoon como la mano derecha del jefe criminal. Esta pelea, corta también, sí que está rodada de manera bastante digna y con unos golpes tremendos. Y ya está, eso es lo mejor del film. No es que el resto sea un horror, pero como dice mi compañero David González: “esto no es cine, es otra cosa”.

Además, la película apenas tiene tres localizaciones. Cierto es que en ningún momento resultan extremadamente cutres e incluso se permiten el lujo de jugar con los colores y llevar el estilo de la fotografía al de las cintas de artes marciales de procedencia asiática, el llamado subgénero wuxia. Eso sí, todo de baja estofa.

En el reparto, Steven Seagal sale bastante para lo que suele dejarse ver en sus producciones desde 2010 a hoy. Para no “defraudar”, el uso de sus dobles es notable con tipos mucho más jóvenes, peluca, perilla postiza y visiblemente más delgados. Siempre que sean planos traseros y planos de lucha lejanos donde no se puede ver su cara, es un doble. El resto del tiempo podemos decir que Seagal “da la cara”.

Del casting, y a nivel internacional, nadie es mínimamente conocido. Si acaso podemos mencionar la presencia de Rudy Youngblood (Infidel) conocido por su papel en ‘Apocalypto’ (Mel Gibson, 2006), la llamativa Kat Ingkarat (YingYing) y el especialista James P. Bennet (Scarecrow). De los villanos, el que más se lo curra más es Cha-Lee Yoon (Black-Claw Man). El gran malvado de la función tiene una curiosa presentación dejándose los puños golpeando un saco con un traidor dentro y soltando la frase: “Me gusta moler la carne antes de cocinarla”, refiriéndose al cadáver que acaba de crujir a golpes. Ese es su punto culminante y desde ese momento no hace más que bajar hasta los suelos…

En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de Contrición, un intento de Seagal por hacer algo mínimamente cercano en espíritu budista y místico a sus films de los 80 y 90 más representativos, pero con los muy escasos medios de los que dispone actualmente. En definitiva, un telefilm con algo de acción y artes marciales con un protagonista de fama ya extinta. Si son fans o quieren saber qué fue del famoso aikidoka pueden echarle un vistazo ya que por lo menos no es una aberración total. Algo es algo.

Tráiler de Contrición