Woody y yo: Un encuentro con Joan Pera
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El pasado jueves 11 de mayo de 2017, gracias a una actividad organizada por Charlas de cine, Multicines Tenerife y en colaboración con el Aula de cine (ULL) de la Universidad de La Laguna (Santa cruz de Tenerife), tuvo lugar un encuentro con Joan Pera, actor de doblaje y toda una institución en Catalunya, tanto en teatro como en televisión. Con motivo de tal evento pudimos charlar en exclusiva con él, y así conocer de primera mano una innumerable serie de anécdotas, verdades e historias sobre el cine en nuestro país y el mundo del doblaje. A continuación, haremos un repaso a más de hora y media de una magnifica charla de cine. Bienvenidos a… Woody y Yo: Un encuentro con Joan Pera.

“Todos somos un poco Woody Allen” (Joan Pera).

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“Empecé a doblar a Woody Allen, primero por la (larga) enfermedad y luego muerte de Miguel Ángel Valdivieso (locutor, y también voz habitual en español de Jerry Lewis). Tenían una película por estrenar de Woody y buscaban voces. Hicieron castings abiertos a más de sesenta participantes, bueno, quizá no eran sesenta pero si éramos muchos. Yo fui, hice mi prueba, y bueno, yo creo que lo había hecho bien… Mandaron las audiciones a Nueva York y llegaron hasta Woody. Un tiempo después me llamaron de Warner Bros y me ofrecieron ‘Historias de Nueva York’ (1979). Ese fue mi primer doblaje a Woody Allen”.

De esa forma relata Joan Pera (27 de septiembre de 1948) su primera vez en el atril como la voz en español, y luego en catalán, del cineasta neoyorkino Woody Allen. Algunos años antes, en Barcelona, Pera llegó hasta las salas de doblaje de la mano de Arsenio Corsellas (voz habitual de Sean Connery o Christopher Plummer). El test para probar su valía fue con el propio Sean Connery y aunque Pera recuerda, con cierta vergüenza, que no se vio en ningún momento poniéndole la voz a Connery, lo cierto es que pasó el casting con nota. Antes, había trabajado en series de de televisión como ‘Hora once’ (1970), ‘Sospecha’ (1971), ‘Ficciones’ (1973/1974 u ‘Original’ (1976/1977). La televisión pública, y los seriales de suspense y el teatro televisado fueron la gran escuela de actores de voz e imagen futura en nuestro país.

Tras pasar por el teatro acabó llegando al doblaje por la gran demanda que existía en los años setenta para ese sector. En 1980 entra a formar parte de la saga ‘Star Wars’, concretamente en El Imperio contraataca’, poniendo su voz a uno de los pilotos (Rojo 4), aunque su preferencia era ser el doblador de C3PO. Un papel que, por falta de tiempo, no pudo hacer en los años siguientes.
En los ochenta prestó sus cuerdas vocales a varios personajes infantes y/o adolescentes como Keith Gordon en ‘Vestida para matar’ (Brian De Palma, 1980), Robert MacNaughton en ‘ET: El extraterrestre’ (Steven Spielberg, 1982), Matthew Broderick en ‘Juegos de guerra’ (John Badham, 1983) o Rick Moranis en Cazafantasmas 2 (Ivan Reitman, 1989).

En los años noventa suma a su catálogo de voces habituales la de Rowan Atkinson, a pesar de que, como afirma el propio Pera, el actor original no da el visto bueno a su voz en español: “A los actores originales, por norma general, no les gustan los dobladores. Si lo hacemos mal podemos arruinar su trabajo, y si lo hacemos bien, al final, podemos robarles parte de su éxito. Muy pocos actores originales acceden a conocer a sus actores de doblaje y, por ejemplo, ese actor, “el de las onomatopeyas”, Mr. Bean, a él nunca le gusté, porque decía que lo desvirtuaba. Así que, cuando estrenó una película nueva (en los noventa), pidió que “otro” le doblara. Como la película fue un fracaso me volvieron a llamar, y desde entonces soy yo quien le dobla. Y claro, todas sus películas son éxitos (risas)”.

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Todo lo contrario pasó con Woody Allen, quien le llamó desde Nueva York para concertar una cita con él en Barcelona, a donde tenía previsto viajar durante los años noventa: “Yo estaba en mi casa, haciendo las cosas propias del hogar, por ejemplo: el baño. Entonces sonó el teléfono, y bueno era una llamada desde Nueva York, de la secretaria de Woody Allen… me preguntaba si yo estaría interesado en conocer a Woody Allen, y bueno, yo le dije que sí… que sí Woody quería conocer al Joan Pera, pues adelante. Entonces quedamos en un hotel donde él se hospedaba, y claro quedamos a las 11:00 de la mañana, y yo no estaba allí desde las once, sino desde las siete, oye, no fuera a ser que se olvidara el hombre aquel de la cita… Y cuando dieron las once allí que entre yo al hall, fui a recepción y dije: Mire, que soy el Joan Pera, y tengo una cinta con Woody, con Woody Allen. Entonces vino su secretaria muy amable y me dijo: “follow me”, y claro, yo la “follow”. Entonces que subimos al piso treinta, y luego bajamos al piso 24, y luego al 12, y otra vez al piso 30… Y yo, ya sudando, que no sabía si me habían secuestrado o qué. Con esas llegamos por fin al piso doce que es donde estaba la suite de Woody Allen, y entro. A continuación me dijeron “seat down”, y bueno, me senté. Y pasaron cinco minutos. Diez minutos. Quince minutos. Y a los quince minutos apareció Woody, así, vestido con americana, camisa a cuadros y pantalón beig, y yo, igual, americana, una camisa de cuadros que me había comprado nueva y mi pantalón “canelo” y entonces vi a Woody venir hacia mí y me levanté para darle la mano y… y él entró al baño. Y otra vez unos diez minutos para salir (debía tener problemas de próstata el hombre). Hasta qué, por fin, salió, y le preguntó a su secretaria en inglés: “¿Quién es este?” Y le dijo ella: Es el señor Joan Pera, Juan Pera, y entonces él dijo: ¡John! Y por fin me dio la mano. Y allí estuvimos unos veinte minutos hablando con monosílabos en ingles. Qué sí, “thank you” John, que sí “thank you” Woody y tal”.
Desde aquel momento en adelante, cada vez que Woody Allen acudía a España a recibir un premio, invitaba formalmente a Joan Pera al evento.

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Durante el evento, y gracias a la organización del mismo (capitaneada por Ramón González Trujillo), pude charlar en exclusiva con Joan Pera durante unos minutos, donde nos hablo de tú a tú (Cineycine). A continuación, reproduzco cómo fue la conversación con este genial actor de doblaje:

-Cineycine: ¿Cuál es su película favorita de Woody Allen?
-Joan Pera: “Yo tengo un problema con Woody. Al conocerle tanto… a todas les tengo un gran cariño, pero, no sé si serán las mejores, o quizá sí. Pero me gusta mucho ‘Días de radio’ y dicen que su favorita es ‘La rosa purpura del Cairo’ (curiosamente en ninguna dobla Joan Pera a Woody Allen).

-CYC: ¿Después de Woody, qué?
-JP: “Bueno, es cierto que Woody se hace mayor. Y yo también me hago mayor, no tanto como Woody (risas). Pero sí, quizá mi época de doblador ya pasó. Puedo hacer alguna cosa puntual, pero mi época como doblador de series, como ‘Ranma’ o ‘Dragon Ball’, esa época ya pasó. Ahora he hecho una de animación, cosas pequeñas. Pero mis personajes ya no son de tanto protagonista como antes”.

-CYC: ¿Qué nos puede decir en relación a su labor como voz de Al Pacino en catalán en la película ‘Un domingo cualquiera’ (Oliver Stone, 2000)?
-JP: “Si, ¿Sabes una cosa? ¿Has escuchado a Pacino en original? su voz es más como la mía o la de Javier (Dotú) que la de Ricard (Solans), pero pasa que ya lo hice una vez y me dieron de palos… yo creo que hice un buen trabajo pero a la gente no le gustó. Algunos me dijeron; ¿Qué necesidad tenías? Sigo pensado que su voz es parecida a la mía, pero una vez y ya”.

-CYC: ¿Qué opinión le merece el estado del doblaje actual y la (ya pasada) huelga?
-JP: “He vivido muchas huelgas. Yo creo que es infinitamente necesaria una regulación. Hay que cotejar los cachés. Lo que no puede ser es que no exista matiz entre uno y otro. Entre un “profesional” y un actor de imagen. No puede ser que todo el mundo pueda ser profesional, si no me lo haces tú, bueno me lo hará este u otro. Tiene y debe de haber un control de calidad mínimo. Si no, pagarán los que les dé la gana, o no pagarán nada. Si un cliente quiere a fulano de tal (por ser famoso) para un papel y le dan una millonada… es una forma de intrusismo… Este es un trabajo difícil y que se debe regular”.

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A continuación, recordaremos algunas de las joyas que, durante más de noventa minutos ininterrumpidos de coloquio, dejó Joan Pera en su paso por Santa Cruz de Tenerife, donde se encuentra rodando a las órdenes de Daniel Monzón el largometraje ‘Yucatán’, protagonizado por Luis Tosar y Rodrigo de la Serna.

“Ser actor de doblaje no tiene que ver con tener una buena o mala voz. Si tienes una buena voz doblarás a los buenos, si tienes una mala voz doblarás a los malos. Se trata de tener el timing, de estar dispuesto a imitar al original, es una tarea de copiar e intentar repetir al original”.
“Antes, en los setenta, había una exigencia de películas dobladas, necesitaban llenar los cines y las televisiones. Se doblaba mucho y podías vivir de ello porque trabajabas sin parar, podías hacer dieciséis horas diarias, doblabas películas una detrás de otra”.
“En Cataluña no me quieren en la televisión, cada vez que ponen una película actual donde yo he doblado les saturan en TV3 o donde sea, les llaman y les preguntan dónde anda ahora el Joan Pera. Es por eso que no me llaman ya para doblar. En Cataluña yo he doblado mucho, de todo, animación, series, películas, teatro televisado. Cuando nació la televisión autonómica catalana querían doblarlo todo, y lo hacían sin importarle sí quedaba o no bien. Yo he doblado a Gary Cooper en catalán ¡Imaginen a Gary Cooper, dos metros de hombre y con mi voz!”.
“Normalmente para una película de Woody Allen se tarda una media de quince días. Debemos de doblar por takes. En los doblajes se hace por takes (tomas), son fragmentos de 15 a 30 segundos. Normalmente una voz protagonista (o co-protagonista) puede tener unos sesenta takes, pues cada día debemos de mandar lo doblado a Nueva York, y el propio Woody Allen se encarga de revisarlo, y si le da el ok seguimos, y si no, debemos de volver a hacerlo con sus indicaciones. Es muy meticuloso, por ejemplo en ‘Hannah y sus hermanas’ me pidió que no le doblara con tanto ímpetu, que no me esforzara por ser gracioso. En esa película no quería ser gracioso, acababa de divorciarse… así que ese doblaje fue uno de los más serios de mi carrera”.

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Constantino Romero era un genio del doblaje, un maestro. Trabajábamos muy bien juntos, es decir, era un gran compañero, y aunque no fuera tu amigo te hacía sentir como tal cuando trabajaba contigo”.
“Doblar no es fácil, no puedes equivocarte y hacer una pausa para pedir perdón, tienes que seguir. Yo he visto actores, actores de doblajes legendarios como Ricard Solans (imagina, Ricard Solans, ¡la voz de Rambo!) temblar en el atril. Y Solans es un grande”.
No tengo voz de galán, es decir, no soy Ramón Langa con ese vozarrón. Yo estuve doblando a jóvenes hasta bien pasados los treinta. Soy consciente de la clase de papeles que me dan para doblar. Y de todos con quien más disfruto es con Woody, es el más gracioso, es con quien más me he reído doblando”.
“Mi hijo, Roger Pera, es muy bueno, muy bueno, de verdad, es de otra generación, pero, por ejemplo, yo tengo muchas tablas, soy más viejo, pero él es realmente muy bueno; un fenómeno. Puede hacer de Spiderman, Jason Bourne, Edward Norton, el chico este de Ahora me ves (Jesse Eisenberg). No paran de llamarle, le quieren en todos lados. ¿Qué sí se parece a mí? Mira… ¿eres padre? Bueno, cuando eres padre sabes que a quien menos quiere parecerse un hijo es a su padre. Quizá sea verdad que se parece a mí, pero no creo que sea algo que él busque, o le guste” (risas).

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“Yo he vivido muchas huelgas, y bueno, son necesarias si miras como es el estado ahora mismo de esta industria. Necesita de una regulación, en el pasado me he mostrado cauto con las huelgas. Por ejemplo, una vez tenían una película de Woody por estrenar y los dobladores estaban en huelga. Estaban en huelga los dobladores de actores famosos, los de las voces habituales, porque además de lo acordado en el convenio querían un plus, un plus por doblar a actores importantes, ya sabes Tom Cruise… bueno, todos esos. Y entonces estábamos en huelga y me llamaron desde Nueva York que debían de doblar la película. Y claro estábamos en huelga, yo no iba… y me ofrecieron doblarla en Roma, fuera de España para que fuera “legal”. Pero dije que no, y luego en Egipto, creo que era Egipto. Allí podían doblarla en unos estudios, y les dije que no. No es que yo pidiera más dinero, era feliz con lo cobrado en el convenio, pero fue por solidaridad. Entonces doblaron la película sin voces habituales. Y años después, al siguiente film de Woody Allen, me volvieron a llamar, y claro, yo les dije que sí, “y cuánto me van a pagar”, pregunté. “Lo acordado en el convenio” dijeron. ¿Y el plus? ¿¡El plus!? Si, el plus, hicimos una huelga por el plus. El plus ya nadie lo cobra hombre, eso es del pasado, eso ya nadie lo cobra. ¡Hicimos una huelga y nadie lo cobraba! Imagínate, una locura”.
“Ya nadie dobla documentales, yo por ejemplo, estoy en mi casa, y claro, además de doblaje, tengo una cierta pedagogía, y digo, pues podría doblar documentales… y una vez, hablé con un amigo en una cadena y le dije: oye no te interesaría que doblara un documental. Y me dijo: ¿Documentales? No, hombre no, tú eres famoso, no vas a doblar documentales. Además no te saldría a cuenta por lo que te pagan. Entonces, le dije: bueno, y cuánto pagan. 20 euros. Pero si vienes puedes doblar tres documentales y serían 60 euros el día. Imagina, en los años noventa (no hace mucho) pagaban el equivalente a 300 euros… y ahora los documentales los doblan los becarios de las cadenas. Los doblan porque no les pagan por ello, ya va en sus sueldos”.

Y hasta aquí esta charla/coloquio con el único e inimitable Joan Pera, un tipo que trata de tú a Woody Allen. “Ser un hipocondriaco es la enfermedad que Dios me mando por ser ateo” (Woody Allen).

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