Terminator
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El viaje en el tiempo siempre ha sido un sueño recurrente para el hombre, y desde que H.G. Wells escribiera su famosa novela “La máquina del tiempo”, muchas películas se han inspirado en ese sueño. James Cameron, que había debutado como director en Piraña 2‘, decidió embarcarse en una aventura que a la postre sería la que convirtió su nombre en leyenda. Hablamos de ‘Terminator’, una de las películas de ciencia ficción más influyentes de las últimas décadas. Una película que acabó siendo el origen de una saga más que rentable y la abanderada de toda una generación de cinéfilos.

“Las máquinas surgieron de las cenizas del fuego nuclear. Su guerra para exterminar a la raza humana había durado décadas, pero la batalla final no se libraría en el futuro. Se libraría aquí, en nuestro presente. Esta noche…”.

The Terminator

Crítica de Terminator.
La temática de los viajes en el tiempo ya había sido explotada con relativo éxito, en películas comerciales como ‘El tiempo en sus manos’ o incluso en experimentos vanguardistas como ‘El muelle’, película francesa de la que bebe la conocida ’12 monos’. Pero la película de James Cameron añadió en su momento un nuevo nivel de sofisticación y madurez a la temática. Y es que mientras antes el viaje en el tiempo se limitaba a ser una aventura exótica, ahora se jugaba con las paradojas de dicho viaje y su efecto en una hipotética línea temporal. Este nuevo enfoque podemos verlo, por ejemplo, en la trilogía de ‘Regreso al futuro’ y en muchas otras películas que vendrían después. Y cómo no, el otro elemento novedoso que se introduce es la aparición del androide invencible que viene del futuro, ya no por la figura del personaje en sí, sino en el tratamiento que recibe y lo implacable que es. Es curioso señalar que esta fue la primera película que escribía y dirigía James Cameron tras ‘Piraña 2‘, un bodrio que habría sepultado en el olvido a la mayoría de directores pero que sirvió a Cameron de trampolín. Y la destreza con que se desenvuelve en ‘Terminator’ es una muestra evidente del talento creativo de Cameron, un talento que le hizo reinventarse y entrar en el Olimpo de los directores de cine.

Para interpretar al Terminator se optó por un joven Arnold Schwarzenegger que, pese haber protagonizado en sus comienzos productos bastante mediocres, había alcanzado una cierta popularidad interpretando a Conan, el bárbaro‘. Era evidente que se pretendía dotar al cyborg de una pose dura, tanto en actitud como en facciones, y en ese aspecto el musculado actor era la mejor elección aunque su acento austriaco pudiera levantar ciertas dudas. Vamos, que no tiene muchas líneas de diálogo pero en cambio su presencia abruma. Es interesante el hecho de que inicialmente fuera propuesto para el papel de Kyle Reese, pero él prefirió encarnar al malo de la película con evidente acierto. Y es que en mi opinión estamos ante su mejor interpretación, aquella que le convertiría en el número 1 del cine de acción.

Arnold Schwarzenegger

El rol femenino recayó sobre una desconocida actriz que apenas había destacado hasta entonces, Linda Hamilton. Se puede decir que interpreta de forma anodina el papel de Sarah Connor, algo que se encargó de no repetir cuando años más tarde protagonizó la secuela. Y de hecho constatamos que su carrera como actriz nunca llegó a despegar tal como se hubiera podido esperar, exceptuandoTerminator 2y ‘Un pueblo llamado Dante’s Peak’.

Michael Biehn, un actor salido básicamente de las series televisivas del momento, se adjudicó el papel de Kyle Reese. Es notoria la diferencia física entre este actor y Arnold, por una parte debido a una necesidad estética y por otra porque otorga poca fuerza a su personaje. Desde un principio vemos que el papel que cautiva al espectador y se hace más memorable a medida que avanza la acción es el del Terminator, mientras que las debilidades y flojeras del acompañante de Sarah Connor le impiden hacerse con el favor del público. Pese a ser un actor correcto que llevó el papel con solvencia, sólo le hemos vuelto a ver en papeles secundarios, algunos más memorables que otros, como el de capitán Hicks enAliens, el regreso o el teniente Coffey en ‘Abyss’.

Los policías interpretados por Paul Winfield y Lance Henriksen tienen también sus buenos momentos, si bien son pocos debido a que el peso de la película recae irremediablemente sobre las espaldas del Terminator y de la pareja perseguida. Por cierto, dos anécdotas bien curiosas: Lance Henriksen optó al papel de Terminator y acabó de poli, y ojo a unos jovencísimos Bill Paxton y Brian Thompson en la piel de dos punks callejeros cuyo grupo es atacado por el Terminator nada más llegar al presente.

Kyle Reese

El guión de la película está escrito, como ya he comentado, por el propio James Cameron. Es un guión sencillo y poco atípico que se basa en la lucha entre dos guerreros venidos del futuro, pero está bien logrado y sirve perfectamente al propósito del director. Quizás la gracia radique en la marcada diferencia de motivaciones entre ambos: Kyle es un humano que viaja al pasado con fines honorables e insospechados, mientras que el Terminator es una máquina de matar sin sentimientos ni remordimientos. También se nos muestra sin tapujos la brutalidad y el automatismo del cyborg, por ejemplo, en su sangrienta busca de Sarah Connor o en sus breves encuentros con otros humanos, y la humanidad de Kyle en momentos puntuales, como cuando es mordido por Sarah y él le dice: “Los cyborgs no sienten dolor, yo sí. No lo vuelvas a hacer”.

No obstante, en algunos puntos el guión flojea, o si lo preferís hay ciertas incongruencias. Un buen ejemplo, algo que yo mismo me pregunté nada más salir del cine, es por qué Kyle no se trae armas del futuro para poder acabar con el cyborg. Parece algo obvio, pero se nos explica que el proceso de viaje en el tiempo impide traer armas ni ninguna otra cosa. Sólo el cuerpo humano puede viajar, de ahí que aparezcan en pelota picada en medio de una nube de humo chisporroteante. Podría servir si no fuera porque el Terminator es una máquina, y es que sin duda cualquier explicación que le demos estará cogida con pinzas. De todas formas, son fallos que no desdibujan lo más mínimo el climax que se alcanza en la película, lo único que me parece extraño es que aún siendo conscientes no se arregle en las sucesivas secuelas.

También tengo que hacer en esta crítica de Terminator un especial hincapié en los efectos especiales de la película. Stan Winston se encargó tanto del maquillaje como de la técnica necesaria para dotar de vida a los elementos robóticos del Terminator. Utilizando prótesis faciales y animatrónica plasmó con bastante veracidad la máquina andante que interpreta Schwarzenegger. Sí que es cierto que en ocasiones chirrían un poco, como por ejemplo la cabeza de Arnold en el momento de arrancarse el ojo. Pero a rasgos generales esta película se convirtió en un referente en cuanto a efectos especiales se refiere, y son incluso mejores que los de muchas películas actuales. Es más, si nos fijamos en las escenas del futuro que nos muestran mientras Kyle le relata su historia a Sarah, podemos notar que han envejecido notablemente y siguen estando vigentes en más de un aspecto.

Tampoco podemos dejar de comentar la banda sonora de la película, en concreto el tema principal compuesto por Brad Fiedel. Un tema de sonidos metálicos compuesto mediante instrumentos electrónicos y sintetizadores que ya forma parte de la memoria colectiva. James Cameron quedó tan gratamente sorprendido por el trabajo de Fiedel que no dudó en contar con él para Terminator 2 y para otro gran taquillazo del director, ‘Mentiras arriesgadas’.

“Volveré”.-Terminator.

T-800

Conclusión.
Es una maravilla, así de sencillo, y cuanto antes se diga mejor. No suelo ser tan tajante porque la visión de toda película es en cierta forma subjetiva. Pero en este caso nos encontramos ante un ejemplo perfecto del cine de acción y entretenimiento que inundaba las salas allá por los ochenta. Un género muy denostado por sectores exclusivistas y académicos pero que sin duda ha sobrevivido contra viento y marea gracias a películas como ‘Terminator’. James Cameron sólo habría necesitado una cosa para convertir esta película en una obra maestra: más presupuesto. Y eso es algo que consiguió años más tarde cuando siendo un director respetado nos regaló Terminator 2‘.
Sentarse a ver ‘Terminator’ es una apuesta segura si lo que buscamos es acción trepidante, y en el hipotético caso de que algún día las máquinas arrasen con todo, espero que una de las cosas que se salven sea esta película.