Terminator 2: El juicio final
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A estas alturas poco nuevo hay que añadir sobre esta incuestionable obra maestra de James Cameron que supuso un importante punto de inflexión en la trayectoria del cine de Sci-fi, marcando una línea que seguiría el cine de acción de la siguiente década y catapultando definitivamente al estrellato a un soberbio Arnold Schwarzenegger en el papel más emblemático y entrañable de toda su vida. Pasarán los años, pero Terminator 2 siempre estará considerada como una pieza clave del cine de ciencia ficción, siendo todavía en nuestros días un auténtico referente del que muchos realizadores, guionistas y productores deberían de tomar como modelo para aprender de sus muchas virtudes.

Seguramente nos encontramos ante la película de acción perfecta. Una obra de culto que eclipsó a propios y extraños gracias a unos efectos infográficos sublimes y pioneros para la época. Una espectacular sucesión de brutales y vertiginosas secuencias plagadas de violencia, adrenalina e intensidad arropadas por un excelente guión. Pero sobre todo, una película rebosante de sentimientos que incitan a la reflexión. Así es Terminator 2, sin lugar a dudas uno de los mejores films de todos los tiempos.

“Sayonara, Baby”

Terminator 2

Crítica de Terminator 2: El juicio final

Terminator 2Es posible que muchos cinéfilos con cierto rodaje nos dejemos llevar por la nostalgia y la melancolía que nos provoca el hecho de pensar que jamás volveremos a vivir en aquellos maravillosos años 90: la década del cine de acción por excelencia, la década de la imaginación y de la modestia tecnológica, pero también la década del descubrimiento hacía las nuevas modas y modos del cine del futuro; e incluso la década en la que se estrenaron las mejores películas de acción de toda la historia del cine moderno. Puede que nos dejemos seducir en exceso por aquella exquisita ingenuidad e inocencia, por aquellos sentimientos dispares que nos desbordaban cuando nos mostraban en pantalla algo inusual y distinto a lo de siempre. Es posible que debido a una sucesión de pensamientos retrospectivos que no hacen sino alimentar esa sensación de añoranza, tendamos a sobrevalorar inconscientemente ciertos films del pasado, así como a mitificar personajes y películas que de un modo u otro llegaron a marcarnos para siempre. Pero de lo que sí estoy plenamente convencido es de que Terminator 2. El juicio final se ha ganado con total merecimiento todos y cada uno de los elogios y adjetivos calificativos que han recaído sobre ella desde que se estrenó allá por el año 1991, independientemente de nostalgias pasajeras y añoranzas del pasado.

Y es que a lo largo de estos casi veinte años transcurridos desde su estreno, aún no he experimentado una sensación similar a la que viví cuando pude contemplar en la gran pantalla esta impresionante epopeya futurista. Aún no he visionado una película de acción tan perfecta, contundente, asombrosa y dinámica como lo es T-2, donde además el enorme despliegue técnico y el portentoso elenco de efectos especiales no eclipsan en absoluto a un estupendo guión escrito a cuatro manos por James Cameron y William Wisher Jr, en el que gran parte de la historia gira en torno a las inquietudes y relaciones entre los personajes, especialmente, aquellas que tienen lugar entre “madre-hijo” y “ser humano-máquina”. Memorables todas las secuencias de John Connor (interpretado por un sensacional EdwardFurlong) y el Terminator entablando amistad; imponentes las intervenciones de una sorprendente Linda Hamilton protegiendo a su hijo; entrañables los diálogos y explicaciones sobre los sentimientos y cualidades humanas que el jóven y futuro líder de la resistencia, quizás en busca de una figura paterna, mantiene con un cyborg implacable que sólo entiende de destrucción. Magistrales diálogos y citas como: “Ahora sé porque lloráis…pero eso es algo que yo nunca podré hacer” o “Sayonara, Baby”, frases que quedarán para la historia expresadas por un apoteósico Arnold Schwarzenegger que llegó a calar muy hondo en el mejor papel de toda su carrera. No hay diálogo que sobre, plano que estorbe o escena prescindible.

Terminator 2

Sin duda, Terminator 2 se puede definir perfectamente como un puzzle perfecto que fusiona sin fisura alguna elementos tan dispares como la acción demoledora, el gore, la ciencia ficción, el humor negro y el drama familiar, manteniendo un equilibrio totalmente nítido entre diversos géneros gracias a un ritmo y a un montaje del que deberían de aprender infinidad de directores actuales. Por otra parte, y aunque no lo parezca, la sensibilidad y la humanidad son algunos de los factores más importantes de la película, por encima incluso de unos visionarios efectos infográficos que supusieron una verdadera revolución y que marcaron una serie de pautas a seguir por infinidad de producciones posteriores. Pero no nos engañemos, independientemente de la excelente historia y del mensaje que ésta pueda contener (“Si una máquina puede comprender el valor de la vida humana, quizás nosotros también podamos”), T-2 se caracterizará siempre por ser de las pioneras en el empleo de imágenes generadas por ordenador integradas a gran escala en un escenario real con actores reales.

No hace falta decir que a pesar de las avanzadas técnicas actuales para el desarrollo de efectos digitales, aún podemos observar claramente que multitud de estos efectismos quedan muy por debajo de los elaborados por la entonces poco conocida Industrial Light & Magic para Terminator 2, los cuales alcanzaron su momento cumbre con la presencia del multiforme e indestructible organismo de metal líquido T-1000, interpretado por un rompedor Robert Patrick que logró dar vida con su sublime actuación a uno de los villanos más terroríficos, crueles y carismáticos del cine de acción contemporáneo. Un cyborg ultra-avanzado que sin lugar a dudas le puso las cosas realmente difíciles a un imponente Arnold Schwarzenegger, lo que dio lugar a un elevado número de enfrentamientos “cuerpo a cuerpo” a cada cual más espectacular y violento. No debemos olvidar que la película no está recomendada para menores de 18 años (qué tiempos aquellos…), por lo que el factor “gore” planea constantemente en mayor o menor intensidad a lo largo de todos y cada uno de los combates y crímenes de la cinta. Una delicia.

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Pero no toda la acción se ciñe a la infografía en este gran relato apocalíptico, ya que T-2 puede presumir de contener posiblemente algunas de las mejores persecuciones cinematográficas de todos los tiempos, así como de aportar una extensa gama de maquetas y maquillajes ultra-realistas diseñados por el recientemente fallecido Stan Winston, toda una leyenda y celebridad en el mundo de los Fx. No obstante, en nuestros días, y por norma general, el exceso de alarde pirotécnico termina eclipsando el verdadero sentido de muchas películas, de ahí que el aclamado director de Abyss, en una clara muestra de inteligencia y sensatez, no se limitó únicamente a mostrar en pantalla una serie de set-pieces sin coherencia narrativa alguna con el afán de impresionar al máximo al respetable espectador (algo muy habitual en el cine actual, dicho sea de paso), dando especial importancia a la construcción minuciosa de los personajes y a la línea argumental, siendo estos algunos de los principales logros de su colosal secuela. Lo que quedó patente es que James Cameron logró contra todo pronóstico cambiar a todos los efectos la perspectiva que teníamos sobre el cine de acción del momento, obteniendo un éxito devastador con una película que rompió las taquillas de todo el mundo y que significó el punto de inflexión definitivo para el cine de género que estaría por llegar.

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Terminator 2Después de todo, es probable que muchos de ustedes aún se sigan haciendo la misma pregunta: ¿Terminator 2 es entonces mejor que The Terminator?. Un debate que pese al transcurso de los años no dejará de ser de actualidad. Es obvio que la inigualable T-2 resulta muy superior tanto en ritmo como en dinamismo a su oscura y brillante predecesora, aunque realmente ambas películas son bastante diferentes pese a que el contexto y el fondo sea el mismo. Asentadas las bases en el primer Terminator, el relato de su secuela se sustenta principalmente sobre una serie de ideas desechadas que no pudieron materializarse en la primera película debido a la falta de medios o por evitar el exceso de metraje. Escenas como aquella en la que Sarah Connor tiene la idea de destruir Cyberdine System para que Skynet nunca llegue a existir y evitar la guerra de un modo prematuro. Esta secuencia se encuentra en los extras de la edición especial de la película, y como pueden comprobar, dicha idea es la base principal del argumento de la segunda entrega. No obstante, el director no tenía la intención de rodar una continuación, ya que consideraba Terminator como una historia autosuficiente que no necesitaba prolongación alguna a pesar de la riqueza de tramas y callejones que se podían explorar en futuras nuevas entregas.

Pero finalmente, tras el éxito de su primer Terminator y gracias a la insistencia de Schwarzenegger en continuar la historia, James Cameron dio luz verde a una película que nació trabajando desde conceptos no utilizados en el primer borrador del film original. Finalmente el realizador dio forma a un espléndido libreto que unía de manera eficaz y coherente todos los engranajes que quedaron sueltos en The Terminator, dando lugar a un guión que, dejando de lado las inevitables paradojas temporales que se dan en todos los films de temática “viajes en el tiempo”, está genialmente estructurado, equilibrado y narrado con total solvencia, apaciguando a todos aquellos que siempre apoyaron la (muy errónea) teoría de que “segundas partes nunca fueron buenas”. También es cierto que Terminator, la primera obra maestra por excelencia de su realizador, quizás atesoraba un mayor número de elementos oscuros, e incluso fue capaz de acaparar más tensión y suciedad, por no hablar de su increíble y malsano clímax. Una atmósfera a ratos “terrorífica”, lúgubre y cruda que alcanzó su punto más álgido en la resolución final que tendría lugar en la fábrica. En este aspecto, Terminator resulta más inquietante que su demoledora segunda entrega, que estaba más orientada hacía el espectáculo sin concesiones. Pero eso sí, siempre con sentido.

De lo que no cabe la menor duda es que Terminator 2 prevalecerá en nuestra retina hasta el fin de los días, y eso pocas películas lo han logrado. Lástima que con la siguiente secuela dirigida por Jotahan Mostow en 2003, Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas, se tirase por tierra todo el buen trabajo que llevó a cabo James Cameron con las dos primeras entregas. Pero de ello hablaremos en el próximo artículo dedicado a esta mítica saga cinematográfica, que culminará en el mes de Junio con el estreno de la esperadísima secuela titulada Terminator Salvation.

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En resumidas cuentas

Como venimos afirmando en esta crítica de Terminator 2: El juicio final, hablamos de una brillante epopeya futurista ambientada en nuestros dias que nos marcó de por vida siendo unos críos, pero que a pesar del transcurso del tiempo, seguiremos recordándola y visionándola con el mismo asombro como si se tratase del primer dia. Hay cine que nunca envejece, y en los años 90 hubo dos películas (la otra fue Jurassic Park) que marcaron un antes y un después en el género “fantástico” y que revolucionaron para siempre el mundo de los efectos especiales. Terminator 2 fue una de ellas, y posiblemente se trata del mejor ejemplo de “la evolución” cinematográfica. Un imprescindible film de adquisición obligada que, como ya he comentado en la cabecera del artículo, marcó una línea ascendente que seguirían infinidad de producciones posteriores con mayor o menor éxito.
Definiendo la película en pocas palabras: hiper-espectácular, violenta, plagada de humor negro, ultrarápida, técnicamente impecable y dramática. Todo un lujo. Toda una delicia. Todo un caramelo para cualquier tipo de espectador, incluso para aquel que reniegue de este género.

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Curiosidades y anécdotas

Un film de la repercusión de Terminator 2 normalmente suele estar rodeado de innumerables anécdotas y curiosidades que tuvieron lugar durante la pre-poducción y el rodaje. De hecho, se rumorea que se rodaron nada más y nada menos que un millón de pies de película, de los cuales apenas un 1% estaban presentes en el montaje definitivo. Asombroso cuanto menos, ya que de ser cierto, se podría remontar el film para comercializar una edición ultra-extendida. No obstante, hace algunos años la “Universal Pictures” editó en DVD el “montaje del director”, donde se incluían escenas revelantes y de gran importancia que jamás se exhibieron en cines. Una de estas secuencias narraba un extraño sueño de Sarah Connor en el cual aparecía el personaje de Kyle Reese, que volvió a interpretar Michael Biehn. Era el único instante en el que Biehn aparecía en la película, y lo hacía en el manicomio donde Sarah estaba internada con la intención de prevenirle sobre el peligro que acechaba a su hijo.

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El final también fue cambiado a última hora, y se encuentra disponible en los extras del DVD. En principio, el desenlace original mostraba a un John Connor convertido en senador adulto y a Sarah envejecida y sentada en un parque contemplando el atardecer. Pero finalmente decidieron dejar un final abierto con la intención de seguir explotando la franquicia.

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El joven Edward Furlon tampoco quedó al margen de ciertos problemas durante el rodaje, ya que éste duró tanto que el crecimiento del muchacho se hizo evidente en la película, incluso le cambió la voz por completo, por lo que los responsables de sonido no tuvieron más remedio que bajar un nivel de la misma durante la post-producción.

Respecto a los villanos y los héroes, Robert Patrick no iba a intervenir inicialmente en la película, ya que al principio se pensó en hacer que fueran dos Cyborgs T-800 los que se enfrentaran entre sí, uno bueno y otro malvado, ambos interpretados lógicamente ambos por Schwarzenegger. Pero la idea quedó desechada porque visualmente habría sido necesario distinguir sin error el robot bueno del malo, y la audiencia tenía que identificarse con el positivo de manera rápida. Por otra parte, interesaba que el villano fuera más poderoso que el héroe, y esto planteaba un problema, ya que no podían contar con ninguna mole de gran tamaño habida cuenta de su naturaleza como unidad de infiltración que no debe hacerse notar en nuestro presente. Cameron recuperó entonces la idea del robot multiforme que había desechado en el primer Terminator, arropado ahora por el progreso conseguido en el campo de los efectos especiales por ordenador con líquidos que se habían aplicado en la creación de los extraterrestres acuáticos de su película Abyss.

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El argumento pensado en un principio también difería considerablemente con respecto al definitivo. Inicialmente, la historia iba a desarrollarse en su mayor parte en la guerra del futuro (algo que por fin veremos en la esperadísima Terminator Salvation). También se barajó la idea de unir a Sarah Connor con Reese a través de un viaje en el tiempo, pero esta posibilidad fue igualmente desechada porque iba a parecerse en exceso a la película Regreso al Futuro. También se rechazó incluir en la historia la cámara de viaje en el tiempo desde el futuro al pasado, ya que habría costado mucho dinero construir el decorado, y el público podía rellenar ese hueco por sí mismo con su imaginación sin necesidad de ser mostrado en la película.

Y como último apunte, James Cameron le pidió al responsable de los efectos especiales, Stan Winston, que rodara un trailer promocional ajeno a las imágenes de la película, y así no desvelar nada sobre la misma. Winston contó con 150.000 dólares para realizar dicho trabajo y filmó una impresionante escena de una cadena de montaje de cyborgs T-800. Este tráiler sólo se proyectó en territorio estadounidense.

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