Suspiria (2018)
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Luca Guadagnino: “Es una fábula de un tiempo y lugar muy específicos. Un lugar donde el pasado fue tan oscuro que la película va de la mano con la oscuridad de este”. Es tiempo de oscuridad, lágrimas y suspiros. Es tiempo de… ‘Suspiria’ (2018).

“¡Sé quién soy!”.-Susie Bannion.

Crítica de Suspiria (2018)

Para empezar, hay que dejar muy claro que este “remake” se distancia por completo del original. Es innegable que tiene varios easter-eggs, alguna secuencia homenajeadora y la trama de las Madres. Pero hasta ahí. Luca Guadagnino se aparta de la fascinante imaginería visual y musical de Argento y sigue su propio camino. Un camino que nos lleva a encontrarnos con escenarios grises y tristes del conflictivo Berlín de 1977. En esta nueva Academia Tanz no hay fachadas para el recuerdo ni colores primarios en su esplendor. Aquí los muros parecen bunkers o pantanos. Y los focos de luz son sustituidos por la oscuridad. En definitiva, el frío realismo se impone al impacto visual.

Teniendo en cuenta lo anterior, ‘Suspiria’ (2018) visualmente resulta muy inferior a la ‘Suspiria’ de Argento. También queda completamente por debajo en lo que es la banda sonora. De la experimental e inolvidable música y sonidos de Goblin no queda ni el recuerdo. En su lugar tenemos una música de Thom Yorke que tan pronto la escuchas como la olvidas.

En realidad, es lógico que Guadagnino no intente replicar aspectos insuperables. De esta forma, el realizador opta por buscar el alzamiento en otros aspectos que comentaré a continuación. Además, es muy loable el hecho de ir mucho más allá del simple “copia y pega”. En este sentido, este es un “remake” que se agradece y adquiere entidad propia e individualizadora.

Uno de los aspectos en los que este film se intenta alzar es la trama. La nueva historia es obra de David Kajganich y mezcla varias subtramas. Todas estas historias se dividen en 6 actos y 1 epílogo. Para empezar, se huye del ambiente misterioso para presentarnos desde el principio a las brujas totalmente expuestas. Esto significa que las veremos divertirse juntas y conspirar. Amén de expresar sus diferencias votando a esta o a la otra “Madre” (política y poder puros). Así las cosas, aquí apenas hay misterio. Las cartas y el Mal quedan expuestos desde el primer momento.

Por otro lado, se incluye una subtrama “detectivesca” y racional por parte del psiquiatra Josef Klemperer. Este anciano es un personaje nuevo que trata a Patricia, la primera chica que escapa de la Academia. Esta parte no está mal y ofrece algo nuevo. Sin embargo, y aun entendiendo los motivos, le sobra el contexto romántico. Finalmente, lo peor son los flashbacks al pasado de un determinado personaje. Resultan del todo punto innecesarios. Para colmo, a poco que uno preste atención, revelan la naturaleza del personaje y anticipan el final. No entiendo el capricho de haberlos mantenido en el corte desvelando uno de los pocos misterios no expuestos.

Todo lo anterior se adereza con una cargada ambientación política con continuas referencias al secuestro del Vuelo 181 de Lufthansa. Este acto de terrorismo también va conectado con la película. Especialmente se usa para tratar de explicar una determinada actitud/situación de Patricia. Digamos que, al final, toda la trama de ‘Suspiria’ (2018) es más rica que la original. Ahora bien, también es mucho menos misteriosa, aterradora y por momentos innecesaria.

La danza es el elemento principal en el que esta versión supera por completo a la anterior. Si recordamos, en el film de Argento el baile era una mera anécdota de unas pocas escenas de escasos segundos. Aquí esto no es así. Luca Guadagnino convierte las secuencias de danza en uno de los platos fuertes de la película. En pantalla tenemos danzas agresivas, catárticas, mortales, sensitivas y de escorzos imposibles. De todas ellas sobresale la representación VOLK. Excelente este aspecto y cómo se ha sabido explotar y darle la importancia que tendría que haber tenido en la original.

Otro punto en el que este film supera a su antecesora es en el clímax. El final que nos ofrece Guadagnino es inenarrable, un auténtico lienzo rojo y un descenso total al Infierno. Cualquiera que sea amante del horror debe aplaudirlo. Respecto a los easter-eggs que comenté al principio, aquí encontraremos varios. Por ejemplo, y sin destripar nada, en la estación podremos ver un cartel con el rótulo “Suspiria”, el médico Vendegast pasa a ser ahora una de las brujas, se vuelven a “contar los pasos” y en algunas fotos de la Academia podemos ver a personajes del film original. Amén de la aparición de Jessica Harper en determinadas escenas.

“Culpa y vergüenza”.

La protagonista principal es Dakota Johnson como la nueva Susie Bannion. Su actuación destaca a nivel físico pero no a nivel dramático. Esto es así porque su Susie tiene más carácter y mucha menos fragilidad que el interpretado por Jessica Harper. Básicamente, en ningún momento llegamos a temer por ella. Esto es un déficit para un film de horror y resta empatía al personaje. Por el contrario, a nivel físico brilla mucho habiéndose entrenado durante un año con sesiones de 8 horas diarias para poder filmar sus escenas. Sus resultados son impresionantes e innegables.

Para Tilda Swinton sólo caben elogios y ponernos a sus pies. Por un lado interpreta a Madame Blanc, que vendría a ser la Miss Tanner del original (aquí Angela Winkler). Ahora bien, esta profesora deja atrás la exagerada autoridad de Alida Valli para mostrar una profesora maternal. Una maestra que besa a sus alumnas antes de cada clase y que creará un vínculo con Susie. Swinton entrega una actuación que desprende serenidad, tranquilidad y, al mismo tiempo, autoridad y presencia. Por otro lado, da vida cambiada de sexo al anciano Josef Klemperer. En este aspecto se podría decir mucho de su performance. No obstante, creo que el mayor elogio es decir que si no sabes que es ella pensarías que es un viejo actor…

Del resto del elenco importante hay que citar a Mia Goth que da vida a Sara, la amiga de Susie. Su personaje termina siendo la más cercana para el público. Son sus dudas y el hecho de ser la parte débil la que nos atrapa. Para terminar, Chloë Grace Moretz prácticamente sólo sale en el primer acto. Aun así, destaca sabiendo transmitir ansiedad a su rol de Patricia. De hecho, para mostrar un aspecto mentalmente desordenado llega a mezclar el alemán con el inglés.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Suspiria (2018). Que el público casual no espere encontrar aquí un film de terror al uso. El horror de esta nueva versión transita por la senda de films como ‘La bruja’ (Robert Eggers, 2015) o la más reciente ‘Hereditary’ (Ari Aster, 2018). Esta es una película de brujas, de poder femenino y castigo, de delirios que cuentan verdades, de danzas mortales y también de amor. Finalmente, es muy de agradecer que trate de ofrecer algo casi totalmente nuevo sin recurrir al burdo remake.

Tráiler de Suspiria (2018)