El príncipe de las tinieblas
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Esta película del maestro John Carpenter que comento hoy ya tiene 30 años a sus espaldas. Yo la vi hace ya muchos años, cuando era poco menos que un renacuajo, en unos mini-cines de Ponferrada. Desde entonces no la pude olvidar. Puede que no sea la mejor obra del maestro, pero su visionado es obligatorio para conocer a… ‘El príncipe de las tinieblas’.

“Esto no es un sueño. No es un sueño. Estamos usando el sistema eléctrico de tu cerebro como receptor…”.

Crítica de El príncipe de las tinieblas

Cuando estrenó esta película, el maestro John Carpenter ya tenía una impresionante carrera a sus espaldas. Una carrera que incluía títulos del calibre de ‘Asalto en la comisaría del distrito 13’ (1976),La noche de Halloween (1978) o Christine (1983), por citar algunas… Además, en este film volvió a incidir en su género favorito, el terror, y rescató nuevamente a los veteranos Donald Pleasence y Victor Wong, y al joven Dennis Dunn. Amén de regalarle varias apariciones al rockero Alice Cooper.

El propio Carpenter escribió el guión bajo el alias de Martin Quatermass en un guiño/homenaje a Bernard Quatermass, personaje del mundo de la sci-fi. Aclarar también que ‘El príncipe de las tinieblas’ es considerada como la segunda película de “la trilogía del Apocalipsis”, la primer sería La cosa (el enigma de otro mundo) (1982) y la tercera ‘En la boca del miedo’ (1994).

Expuestos los antecedentes entremos en materia. Lo que nos ofrece Carpenter en este film es una película con una lograda atmósfera de terror y un disparatado libreto que mezcla diferentes temas y teorías en busca de una perturbación que, sin duda, consigue. Entrar a valorar concienzudamente el guión no tendría mucho sentido porque combina temas tan diferentes entre sí (o no) como: la religión, el apocalipsis, los extraterrestres, la ciencia, la física, los sueños premonitorios o los mensajes del futuro… incluso el mismísimo Jesucristo y Satanás se dejan caer por aquí… Como se puede ver, la mezcla es muy variopinta, pero está resuelta de tal manera que provoca una gran sugestión en el público por cómo se nos va contando y mezclando todo. La verdad es que funciona, y funciona muy bien… no hay más que ver la inquietud que, con cada visionado, siguen provocando esos extraños mensajes del futuro en forma de sueños.

Por otro lado, también ayuda y mucho a meterte en la película la sugestiva ambientación en la iglesia abandonada y la atmósfera insana. Una atmósfera que se hace patente no sólo con el misterioso cilindro y su líquido verde… sino también por la presencia de elementos claramente perturbadores como pueden ser las hormigas, lombrices, cucarachas, gusanos, moscas… o los propios vagabundos, retratados de forma feísima e inquietantemente expectantes y amenazantes que, llegado el momento, terminarán por sitiar la Iglesia como si fueran zombis asediando un fuerte.

Además de todo lo anterior, hay que resaltar también la BSO que se une al conjunto con unas composiciones de esas que claramente individualizan e identifican al film frente a otros. Son estas unas composiciones de marcado carácter inquietante y que dejan huella por su “estribillo”. Así pues, se puede decir que John Carpenter logra con muy poco (se estima que el film sólo costó 3 millones) meterte de lleno en su propuesta.

“Ya no puede retenerle ninguna prisión”. Atrapados sin salida.

Del reparto la verdad es que se puede decir muy poco. Todo el equipo de universitarios que trabaja en la Iglesia codo con codo junto al cura y al profesor realiza una labor competente y poco más. Ahora bien, cabe destacar algunos nombres…

Donald Pleasence interpretó al Padre Loomis de manera correcta y sin mayores esfuerzos ni estridencias. Hacer notar que su apellido claramente era un guiño al Doctor Loomis de la ya citada ‘La noche de Halloween’. A su lado encontramos a Victor Wong como el profesor Birack también en una buena actuación. Wong era un intérprete oriental nacido en San Francisco que hizo una buena carrera en los 80 y 90, y que venía de trabajar con Carpenter el año anterior en ‘Golpe en la pequeña China’. De ese film, el maestro Carpenter también se trajo a Dennis Dunn, otro actor américo-oriental nacido en California que aquí hacía las veces del científico con lengua muy larga para los chistes.

El trío de intérpretes anteriores era el más conocido, al menos, de verlos en las películas de la época. Otros intérpretes que merecen destacarse por su rol en la película fueron: un casi imperturbable Jameson Parker con mostacho rubio incluido en su papel de Brian, Lisa Blount como Catherine (el interés amoroso de Brian) y Susan Blanchard que como Kelly sufrirá una espantosa y descarnada transformación realmente lograda y francamente desagradable. Finalmente, el rockero Alice Cooper se deja ver sin una sola línea de diálogo como el malencarado líder de los vagabundos poseídos.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de El príncipe de las tinieblas, una cinta que puede que no sea la mejor ni la más conocida película de John Carpenter, ahora bien, como experiencia desasosegadora, perturbadora y de terror funciona de manera estupenda. En el caso de que no la hayan visto les recomendaría que le echaran un vistazo, especialmente si son seguidores de la filmografía del cineasta nacido en NY y quieren completar su obra.