Lady Bird
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Según Greta Gerwig fue en los sets y platós de rodaje donde lo aprendió todo sobre cine y ahora se ha visto subida a las alturas con esta película. Una cinta centrada en las vivencias personales de una adolescente de Sacramento. Una chica de espíritu libre que se llama Christine McPherson pero quiere que la llamemos… ‘Lady Bird’.

“Lady Bird es mi nombre de pila. Me ha sido dado por mí y para mí”.-Lady Bird.

Crítica de Lady Bird

La directora, actriz y guionista Greta Gerwig nos presenta su segunda película detrás de las cámaras y primera en solitario, ‘Lady Bird’. Ante todo, conviene aclarar que su primer film como directora fue ‘Noches y fines de semana’, codirigida en 2008 junto a Joe Swanberg y que pasó sin pena ni gloria… todo lo contrario que ‘Lady Bird’, que se ha llevado nada más y nada menos que cinco nominaciones a los Oscars 2018, siendo las cinco en las categorías más importantes, a saber: Película, dirección, guión y actrices (principal y secundaria). Ante tan impresionantes aspiraciones cabría pensar que estamos ante un film destacadísimo en esos apartados… pero lo cierto y verdad es que no. No se pueden discutir las nominaciones para Saoirse Ronan y Laurie Metcalf, ahora bien, entiendo que las otras tres nominaciones son tremendamente discutibles. No me gusta establecer comparaciones porque cada película es un mundo… pero ver aDetroit (Kathryn Bigelow, 2017) totalmente ninguneada hace cuestionarse muchas cosas.

En cualquier caso, vamos a centrarnos en lo que Greta Gerwig nos ofrece en ‘Lady Bird’. Y lo que tenemos en pantalla es una película con una correcta pero muy poco arriesgada dirección que nos cuenta la historia de la adolescente Christine McPherson (autodenomina Lady Bird). La trama no es nada nueva ni innovadora, simplemente es una historia de adolescencia y camino a la madurez como cualquier otra de las que hayamos podido ver antes. Además, se encuentra “sazonada” con personajes y situaciones muy tópicos y tópicas: la mejor amiga, el primer novio, la chica popular, el sexo, la rebeldía, los conflictos familiares,… Ahora bien, sí que es de justicia resaltar que tanto la dirección como el libreto resultan tremendamente agradables creando un clima de cariño hacia el film. Eso es innegable. Tema distinto es considerar a ‘Lady Bird’ un film de grandes quilates…

Volviendo a incidir en la dirección y en el guión, cabe resaltar que hay situaciones en las que Gerwig se recrea demasiado (por ejemplo, la relación entre Lady Bird y su madre) y otras que se despachan en un pestañeo (por ejemplo, la del padre Leviatch, interpretado por un fugaz Stephen Henderson). Estas historias hacen que te preguntes el motivo de su inclusión en el film, ya que no aportan nada y encima la directora y guionista parece darse cuenta de ello y se las quita de en medio de manera descarada… cuando lo mejor habría sido recortarlas en la sala de edición.

Por otro lado, el canto a la zona de Sacramento y la relación madre-hija sí que están bien desarrolladas en la película, no en vano, y dejando al margen a Lady Bird y sus vivencias, esta última es el principal foco del film. Un film basado, en parte, en la propia vida de Greta Gerwig, pero con diferencias notables respecto a la personalidad adolescente de la directora y a la de su protagonista, en palabras de la propia Greta: “Las dos nacimos en Sacramento y fuimos a un instituto católico en los años posteriores a los atentados del 11-S. Pero ahí se acaban las coincidencias. Hasta cierto punto, Lady Bird es lo contrario a lo que yo fui. Yo nunca fui rebelde. Siempre fui una buena chica que seguía las reglas y a la que le gustaba agradar a la gente. Me llevé bien con mi madre (que por cierto fue enfermera). No me hice llamar por otro nombre ni tampoco me teñí el pelo de rojo… Imaginar este personaje fue de alguna manera adentrarme en un espacio que nunca me atreví a ocupar”.

“Vota a Lady Bird”… La chica del pelo rojo.

Entrando a comentar las actuaciones cabe decir que este es el principal punto fuerte de la película. Aquí tenemos a Saoirse Ronan a un nivel altísimo dando vida a Lady Bird. Saoirse desprende brillo, naturalidad y espontaneidad por los cuatro costados y, a pesar de sus 23 años, se las apaña perfectamente para resultar creíble y pasar por una adolescente de 17. Respecto al personaje, decir que Lady Bird es rebelde, protestona, decidida, soñadora, desordenada, sin vergüenza al que dirán y también con tintes egoístas pues le cuesta mirar más allá de su propio yo… algo que, varias veces, le echará en cara su madre.

La referencia a la madre de Lady Bird me lleva a hablar de Laurie Metcalf, la actriz que la interpreta. Decir que Laurie está al mismo nivel que Saoirse, sólo que en un polo opuesto. Su interpretación es tremendamente sólida y realista recreando a una mujer que trabaja como enfermera y que carga con casi todas las responsabilidades del hogar, intentando por todos los medios que su hija adquiera un mayor grado de responsabilidad y madurez. El choque de personalidades entre ambos personajes es también un aliciente del film.

El resto de la familia es completado por Tracy Letts en un papel muy agradable como el padre y marido, y Jordan Rodrigues y Marielle Scott en correctos roles como el hermano de Lady Bird y su novia. Del resto del universo de nuestra joven protagonista cabe destacar también a Beanie Feldstein que entrega una divertida interpretación (con momentos entrañables) en su rol de Julie, la mejor amiga de Lady Bird.

Terminando cabe citar también lo entregado y dispuesto que se muestra Lucas Hedges como Danny (un chico de familia bien en el que nuestra protagonista fijará sus ojos), y el pasotismo y anarquismo bien desarrollado por Timothée Chalamet como Kyle, otro adinerado chaval que aparecerá mediado el film. Finalmente, el rol de Odeya Rush como Jenna es puro tópico, la chica popular, guapa y ligona del Colegio.

En conclusión.
En resumen y finalizando ya esta crítica de Lady Bird, una película sobre las dificultades en las relaciones madre-hija en la adolescencia y el camino hacia la mayoría de edad. El film es agradable de ver pero le falta claramente más garra y valentía y una menor autocomplacencia con la historia que cuenta y con cómo la cuenta.

Tráiler de Lady Bird