La ira: Carrie 2
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En 1999, veintitrés años después del estreno de la memorable ‘Carrie’ (1976) de Brian De Palma, la pseudo realizadora Katt Shea nos aburrió con una tardía y nada original secuela titulada ‘La Ira: Carrie 2’. Una cinta que ya carece de todo el dramatismo e impacto del film original y que se basa principalmente en intentar aprovechar el éxito del pasado, aunque con más pena que gloria. Un film para visionar, tirar y olvidar.

Carrie 2

Crítica de La ira: Carrie 2

Desconcertante es la palabra que mejor describe la presente ‘La ira: Carrie 2’. Desconcertante que 23 años después de la incuestionable obra maestra que filmó Brian De Palma, en el ya lejano 1976, se rodase una tardía secuela con un tufillo más propio de un telefilme de sobremesa que de una digna continuación de la magníficaCarrie’, cinta basada en uno de los mejores relatos de Stephen King. Desconcertante ese absurdo subtítulo llamado Carrie 2 usado meramente como reclamo publicitario, y con el que sólo se intenta explotar el film original. Desconcertante la lamentable falta de originalidad y de ideas de una realizadora que, no se sabe muy bien por qué, decidió embarcarse en esta producción tan prescindible como innecesaria y soez. Desconcertante porque, aunque intentemos visionar el film sin prejuicios y dejando de lado peligrosas tentaciones de compararlo con la obra original, se nos hace misión imposible debido, precisamente, a la obsesión de la señora Katt Shea por recordarnos la primera película y vincular con calzador esta secuela con aquella otra, no proporcionando un sólo atisbo de originalidad en su desarrollo ni intención ninguna de romper el forzado cordón umbilical con el primer ‘Carrie’. Y desconcertante por el cúmulo de inútiles e indeseables personajes ‘teen’ de motivaciones metrosexuales que infestan la película de principio a fin.

Carrie 2

Y es que cuando se filma una secuela de una película como ‘Carrie’, se  debe ser consciente, primero, de que la historia ya quedó magníficamente contada y cerrada, por lo que una continuación tan innecesaria como esta sólo tiene una lectura: aprovechar el tirón del primer film, pero en este caso mal, de forma tardía y tremendamente chapucera. Y segundo, ser consciente de que las comparaciones serán inevitables, por lo que resultará poco menos que un suicidio embarcarse en una película de estas características, más aún cuando parece que esta secuela se filmó con desgana y dejadez por una realizadora de muy bajo rango que no tiene un sólo título decente en su cortísima filmografía.

No estaríamos hablando de todo esto si se tratara de un film que, tomando ciertas bases del primer ‘Carrie’, se preocupara por dibujar su carácter propio, evitando estar ligado a la película original durante todo el metraje. Pero desafortunadamente Shea escoge el camino facilón y nos ofrece una bobería de película que pretende andar a medio camino entre la revisión y la secuela pura, pero que no funciona de ninguna de las dos formas por el empeño de su directora en hacernos recordar constantemente el film de De Palma… introduciendo ‘sin ton ni son’ flashbacks innecesarios, narrando subtramas que pretenden solidificar sin éxito una línea continuidad con el film anterior (ahora resulta que el padre de Carrie lo es también de la nueva protagonista, Rachel), o recuperando algún personaje secundario de la película anterior con la intención de crear un nostálgico lazo afectivo con el espectador pero que, en el fondo, no sabe muy bien qué hacer ni qué decir y que sólo se limita a deambular de un lado a otro y a dar consejos de madre a la protagonista.

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En cualquier caso, e intentando buscar algo positivo de un film aburrido y nada interesante, es cierto que por momentos la directora trata de imprimir en la película ciertas connotaciones que podrían haber resultado sugestivas, pero todo se difumina rápidamente cuando el espectador, mucho más inteligente de lo que posiblemente el equipo de producción pensaba, se desentiende de la historia cuando se percata de que ‘Carrie 2’ repite, paso a paso, la misma estructura que su predecesora. Hablamos de actos completos y personajes que parecen estar sacados directamente del film de De Palma (de nuevo, una madre enloquecida fanática religiosa, la protagonista una inadaptada social, las mofas de los compañeros de instituto hacia ella… y unos últimos 20 minutos de venganza casi calcados a los del film original y de casi idéntica resolución). Finalmente queda todo envuelto en una rutinaria y gamberra historia de ‘teenagers’ de revolucionadas hormonas sexuales, tan vista como cansina.

Carrie 2

No obstante si bien debemos afirmar lo prescindible que resulta este producto, también es justo reconocer que goza de algunos momentos aceptables y rodados con tino, como por ejemplo: el espectacular instante del suicidio del principio, o el clímax final que, aunque repetitivo y previsible hasta la extenuación, está rodado con garra y una brutalidad pasmosa. Y precisamente aquí es donde reside otro de los problemas de esta cinta, pues se cae inevitablemente en el error del “más es mejor”, al ofrecer al espectador un aluvión de exageradas secuencias gore que, si bien son de agradecer, por otra parte no es más que un último recurso para contentar a un apático y aburrido espectador. En cualquier caso no debemos olvidar que ‘Carrie’ no era precisamente un film de casquería o excesivamente sangriento (aunque el espectador retenga en su mente de forma inconsciente los momentos más sangrientos del film), sino una dramática y profunda historia sobre personajes y los problemas de una joven adolescente con su fanática madre. Una Carrie interpretada magistralmente por una Sissy Spacek que con su fija mirada en el último tercio del film logró meternos a todos el pánico en el cuerpo.

Carrie 2

Por supuesto, Emily Bergl (Rachel Lang, nombre en el film de esta nueva protagonista) resulta la antítesis de Carrie, al tratarse de una chica rebelde, de “look” heavy, tatuada y de miras mucho más abiertas. Bergl no logra imponer en el momento cumbre del film ni la mitad de lo que lo hizo Spacek. Sólo nos queda conformarnos con un malogrado intento de imitación.

Lo mejor sin duda son los FX finales, bastante conseguidos y gráficos, así como la curiosa (aunque poco lógica) transformación que sufre Rachel Lang en su acto de venganza con el tatuaje de su brazo izquierdo expandiéndose por su cuerpo. Por lo demás, aburrimiento y decepción a partes iguales para un film que es mejor olvidar y del que ya no queda nada de la sobriedad ni del dramatismo perturbador de la cinta de De Palma.

Carrie 2

En resumidas cuentas
Prescindible, tardía, rutinaria y aburrida secuela que carece de cualquier atisbo de sorpresa. Todo lo que va sucediendo en cada plano es previsible, carente de emoción, plano en su desarrollo y plagado de personajes con los que el espectador difícilmente logrará empatizar, empezando por una sosa Emily Bergl que, pese a sus intentos por mostrar un look radicalmente diferente al de Carrie, no es más que una burda imitación de aquella. En definitiva, una tardía secuela en toda regla que no ofrece nada nuevo y que, por momentos, incluso insulta al respetable espectador como consecuencia de su descarada dependencia del film de 1976 y su alarmante falta de originalidad e iniciativa. Por lo tanto, si ustedes han leído esta crítica de La ira: Carrie 2, y deciden visionar el film, avisados quedan.