La ciudad de las estrellas (La La Land)
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Esta es la película que batió todos los récords en los Globos de Oro 2017. Tras ‘Whiplash’ (2014) Damien Chazelle lo volvió a conseguir. Aquí nos presenta a Emma Stone y Ryan Gosling compartiendo sueños, amor, canciones y bailes. Sed bienvenidos a… ‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’.

“Supongo que te veré en el cine”.-Sebastian.

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Crítica de La ciudad de las estrellas (La La Land)

El joven cineasta Damien Chazelle ya había demostrado en su corta trayectoria su amor por la música. De hecho, lo demostró nada más comenzar su carrera con la que fue su primera película: ‘Guy and Madeline on a Park Bench’, un musical filmado en blanco y negro como proyecto de fin de carrera en la Universidad de Harvard. Eso sucedió en 2009. Cuatro años después, en 2013, presentó su cortometraje ‘Whiplash’. Al año siguiente convirtió el corto en la película del mismo título. ConWhiplash parecía haber entregado su mejor obra… ¡pero no!… faltaba por llegar ‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’. Con este film Chazelle alcanza la cima y veo muy difícil que logre superarse en posteriores películas.

¿Y qué es “La La Land”? Pues ni más ni menos que un canto a los musicales clásicos y al cine, a la música y al jazz, a los sueños “imposibles” y a la propia realidad. Todo ello en un marco incomparable como es “La ciudad de las estrellas”, Los Angeles. Aquí veremos lugares como el observatorio y el parque Griffith, el intercambiador entre la autopista 110 y la 115, el Lighthouse Café de Playa Redondo… En palabras del productor Marc Platt: «La La Land es una carta de amor a la ciudad».

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Del cine, Chazelle toma influencias de las películas de Jacques Demy y homenajea (ya sea en coreografías, carteles, murales o diálogos) a películas y artistas del Hollwyood del glamour. Bastan estos ejemplos de los muchos que hay: ‘Casablanca’ (Michael Curtiz, 1942), Encadenados (Alfred Hitchcock, 1946) o la película que van a ver Mia y Sebastian en su primera cita, ‘Rebelde sin causa’ (Nicholas Ray, 1955).

Al respecto de la música, compuesta por Justin Hurtwitz, ni que decir tiene que “La La Land” es un musical. Un musical excepcionalmente llevado, que no cansa al público no habitual de este tipo de cine (como puedo ser yo mismo) y cuyas canciones y coreografías resultan brillantes, divertidas, naturales y también melancólicas e intimistas. A destacar la presencia casi constante del piano y, en menor medida, del saxofón y las trompetas. Una oda al Jazz tradicional. Si quieren una canción inolvidable quédense con el tema principal del film: “City of Stars”, imposible no imitar su pegadizo, dulce y melancólico silbido. Y si quieren algunas coreografías de las creadas por Mandy Moore para recordar les dejo dos: el baile de claqué a la luz de una farola y el mágico baile en el planetario con el cosmos como testigo.

El libreto, escrito como siempre por el propio Chazelle, es una muy agradable y bonita historia de dos soñadores, Sebastian y Mia. Dos soñadores que se conocen, comparten sus sueños imposibles (triunfar en el jazz y en el cine) y hacen frente a la realidad. Todo ello a lo largo de las cuatro estaciones del año y en un romance muy bien desarrollado. Un amor imposible que nos entregará todo tipo de momentos y sensaciones. No obstante, de lo que no cabe duda es que la empatía y complicidad del público hacia esta pareja será total y absoluta. “Quería hacer una película acerca de dos soñadores. Dos personas impulsadas por unos sueños tremendos” (Damien Chazelle).

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Por otra parte, ‘La La Land’ es una de esas películas de las que mi amigo DC Fan diría que usa el color para ambientar y, en este caso, también para transmitir sensaciones y/o emociones. El color y la luz son importantísimos en la película. Entre los colores destacar el colorido vestuario del film (especialmente los vestidos de las chicas) realizado por Mary Zophres. La modista emplea vivos tonos de amarillo, rojo, azul, verde…

Al respecto de la luz, destacar también su alegría que se vuelve totalmente íntima y solitaria en determinados momentos. Secuencias en las que el realizador centra todo el foco en las sensaciones de Mia o Sebastian. El propio Damien Chazelle lo deja claro. En sus palabras: “Me interesaba explorar el uso del color, de los decorados, del vestuario… Todos los elementos expresivos de la vieja escuela cinematográfica para contar una historia actual”.

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“Otra vez ¡tú!”… Los vecinos de La ciudad de las estrellas.

Emma Stone y Ryan Gosling son los protagonistas absolutos. Recordad que ya habían compartido casting en ‘Crazy. Stupid. Love’ (Glenn Ficarra y John Requa, 2011) y en Gangster Squad: Brigada de élite (Ruben Fleischer, 2013). Al margen de ellos dos, tan sólo cabe resaltar unas breves apariciones de J.K. Simmons que no llegarán a los cinco minutos. También hay un pequeño papel para el cantante John Legend hacia la mitad del metraje. Finalmente, citar la corta presencia de Tom Everett Scott.

Emma Stone da vida a Mia. Mia es una chica que trabaja de camarera en la cafetería de la WB mientras sueña con ser actriz participando en cientos de audiciones. Me atrevería a decir que Emma es buena parte del alma de esta película. La actriz se muestra absolutamente natural y con un desparpajo envidiable delante de la cámara. Emma se divierte, se enfada, llora, ríe, baila, canta… y todo ello poniendo el máximo de sentimiento e interés en cada plano. Además, luce espléndida en pantalla desfilando con un muy variado vestuario escogido al dedillo para ella.

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Ryan Gosling es Sebastian, “un tradicionalista del Jazz” y enamorado de grandes figuras como Louis Armstrong o Charlie Parker. Sebastian malvive tocando el piano en un restaurante mientras en casa se le acumulan las facturas pendientes. Decir que Gosling, de alguna manera, es el contrapunto calmado ante la contagiosa espontaneidad de Emma Stone. Ambos desprenden una gran química y protagonizan situaciones francamente divertidas y bailes inolvidables. Individualmente, uno de sus grandes momentos tiene lugar justo en el final de la película. Un momento que, lógicamente, no puedo desvelar. Finalmente, alabar el grandioso trabajo realizado por Gosling a la hora de aprender a tocar el piano durante tres dedicados meses. “No hay un sólo primer plano en toda la película realizado por un doble de manos. Siempre son las manos de Ryan”, aseguró Damien Chazelle.

Por otro lado, antes me referí a J.K. Simmons, John Legend y Tom Everett Scott. Para Simmons va un breve papel como Bill, el jefe de Sebastian en el restaurante. Legend interpreta a Keith, un amigo de Sebastian que piensa que debe evolucionar hacia un jazz más moderno: “El jazz se muere, tú lo estás matando”. Y, finalmente, Everett Scott se deja ver como el prometido oficial de Mia.

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En conclusión.
Finalizo esta crítica de La ciudad de las estrellas (La La Land). Aquí tenemos una muy agradable y encantadora película. Una película que, con independencia de que a uno le gusten los musicales o no, debe ver toda aquella persona que se declare amante del cine. Esto es “La La Land”, un homenaje al cine y a todos aquellos que soñamos en la vida y cada vez que entramos en una sala, se apagan las luces y comienza la proyección. Hagan el favor de no perdérsela y compartan los sueños de Sebastian y Mia en la ciudad de las estrellas.

Tráiler de La ciudad de las estrellas (La La Land)