Jumanji
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Bienvenido a un juego para los que buscan, quizás, un modo de dejar su mundo atrás. Tire los dados para mover, el doble da otro turno. El primero que llegue a la meta gana. ¿Quiere jugar a… ‘Jumanji’?

“En la selva vas a esperar hasta un cinco o un ocho sacar”.

Crítica de Jumanji

Chris Van Allsburg no tenía ni idea que su libro ilustrado ‘Jumanji’ (1981) daría tanto que hablar. Y es que no fue hasta 1995, con el estreno de la película, que ‘Jumanji’ sería mundialmente famosa para niños y no tan niños. Joe Johnston, director de cintas como ‘Cariño he encogido a los niños’ (1989) o ‘Rocketeer’ (1991), fue el elegido para tomar las riendas de este proyecto cinematográfico y lanzarse a la aventura, creyendo fielmente que podría ser un éxito, y más teniendo en cuenta a la estrella principal de la función: Robin Williams.

Johnston ya contaba con cierta experiencia en el mundo de las películas infantiles y juveniles, dirigiendo con anterioridad las cintas ya citadas en el primer párrafo, o más recientemente (en la fecha en donde se encontraba la pre-producción de ‘Jumanji’) las escenas de acción real de ‘El guardián de las palabras’ (Pixote Hunt, 1994), lo cual pudo influir en las ganas del director de formar parte de esta película… Su trabajo aquí le valió para cimentar su carrera con el paso de los años, y que lo tuvieran en cuenta para futuras adaptaciones de mundos de fantasía o tiempos pasados. Su manera de traer varios “mundos” es notable, mostrando tanto el año de inicio de la historia, 1969, como el mundo de Jumanji y el presente, y el choque que este representa para el propio Alan. Un notable para su labor, igual que para la música obra de James Horner y el tono que imprime la fotografía a cargo de Thomas E. Ackerman, que tuvo las mismas labores en cintas tan recordadas como ‘Bitelchus’ (Tim Burton, 1988), ‘George de la jungla’ (Sam Weisman, 1997) o ‘Mi marciano favorito’ (Donald Petrie, 1999), esta última ciertamente no tan recordada como las anteriores.

La diferencia entre la novela y el guión creado para la gran pantalla es abismal, por lo que resulta más fácil nombrar las pequeñas similitudes, como por ejemplo los personajes de Judy y Peter. Ambos aparecen tanto en el libro como en la película, participando en el juego de mesa, donde las instrucciones advierten de que no comiences si no tienes intención de terminar la partida. De resto todo son nuevos personajes creados para hacer la historia más interesante y obviamente más extensa. Alan y su familia, Sarah, Carl, Van Pelt o la tía de Judy y Peter son creación de los guionistas, Greg Taylor y Jim Strain, creando así una historia anterior enriqueciendo al libro original.

Teniendo en cuenta lo expuesto, bien puedo afirmar que estamos ante una de esas raras ocasiones en las que la película supera al libro, añadiendo una trama mucho más elaborada que la idea original, creando no sólo el mundo presente de Judy y Peter, sino el pasado de Alan y Sarah, además del mundo alternativo generado dentro y fuera del juego.

La estrella principal fue Robin Williams (1951-2014), que ya contaba con una sobrada experiencia en el mundo de las películas dirigidas a la familia, como era el caso, por ejemplo, de ‘Hook: El capitán Garfio’ (Steven Spielberg, 1991) donde se reencarnaba en el mítico personaje de Peter Pan, pero de una manera un tanto diferente, un Peter Pan adulto. Una más que sobrada experiencia para ponerse en la piel de un Alan Parrish adulto que se ha pasado más de veinticinco años en la jungla, sólo y perdido, intentando sobrevivir. Una vez que consigue volver, gracias a los dados lanzados por Peter, parece sentirse aún más perdido, ya que probablemente se había hecho a la idea de que no conseguiría regresar nunca.

Williams consigue hacer creíble que su personaje pase de ser un hombre desnortado a un hombre entregado a los pequeños protagonistas y a Sarah (Bonnie Hunt). Comienza queriendo simplemente terminar la partida. En cambio, en su última acción antes de hacerlo, es un Alan totalmente diferente, valiente y consecuente, el cual llega incluso a enfrentarse a Van Pelt y con ello a “sus demonios”, que viene arrastrando desde 1969.

No debemos pasar por alto la doble actuación de Jonathan Hyde, que no conforme con ser un padre bastante estricto decide ponerse en la piel de Van Pelt, un cazador que a los ojos de Alan sigue siendo un poco como su padre: atormentándole allá donde va en la selva, haciéndole sentir pequeño e indefenso.

Siguiendo con el reparto, Bonnie Hunt interpreta a la Sarah Wittle adulta, que en un principio se hace pasar por Madam Serena, una pitonisa. No podemos decir que sea una gran interpretación, sino simplemente cumple con su cometido, ser una mujer que aún vive aterrorizada por lo que pasó con su amigo cuando eran niños y que lleva desde entonces intentando olvidarlo.

Por su parte, Kirsten Dunst venía dos años antes de ser Claudia, la niña de ‘Entrevista con el vampiro’ (Neil Jordan, 1994) y aquí es la adolescente Judy Sheperd, otro papel que cumple sin más al lado de Bradley Pierce como Peter, ambos nuevos jugadores y jóvenes sobrinos de Nora Shepard, interpretada por Bebe Neuwirth, que se hace con la vieja casa de los Parrish. Dunst queda claramente eclipsada por los dos protagonistas: Alan Parrish adulto y su padre/némesis Sam Parrish/Van Pelt. Mención final para la excelente actriz Patricia Clarkson (Sarah Parrish), quien vive cierto repunte de popularidad gracias a su aparición en la saga de ‘El corredor del laberinto’.

En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de Jumanji, una película que podríamos calificar como imprescindible, sobre todo si eres fan de Robin Williams, que pone sobre sus espaldas la película de manera formidable. Una cinta mítica de los años noventa que no puede pasar desapercibida, a pesar de que sus efectos especiales no hayan envejecido demasiado bien… pero que, sin duda, podemos hacer “la vista gorda” y centrarnos en las aventuras, los sentimientos y la comedia que envuelven a esta historia basada en el libro de Chris Van Allsburg.

Tráiler de Jumanji