Dos buenos tipos
Comparte con tus amigos










Enviar

Shane Black se pone tras las cámaras y se rodea con Ryan Gossling y Russell Crowe como protagonistas. Por separado, el primero es un detective acabado y el segundo un matón cuyo nombre no aparece en las páginas amarillas. Juntos son… ‘Dos buenos tipos’.

“Estoy intentando encontrar a Amelia”.-Holland March.

dos-buenos-tipos-ryan-gosling

Crítica de Dos buenos tipos

Tras el exitazo conseguido con Iron Man 3 (no sin cierta polémica por el ya famoso “Mandarín”), Shane Black retomó la dirección y los lápices con ‘Dos buenos tipos’, una clarísima “buddy film” cuyas notas más características son su agilidad, frescura, divertimento y cierto aire irreverente. Todo ello completado con unas grandes actuaciones del reparto.

Para empezar, Black entrega un film que va directo al asunto desde el principio. Ya nada más comenzar se nos muestra un tremendo accidente que deja al descubierto a una “porno-star” de la época (Misty Mountains/Murielle Telio) exhibiendo en primer plano sus grandes encantos antes de exhalar su último aliento… luego el director y guionista pasa a presentar a los protagonistas que quedan perfectamente retratados en menos de cinco minutos. Así pues, la agilidad es el adjetivo que mejor define la dirección de Shane Black al volante de este film.

dos-buenos-tipos-coche

Presentada la situación inicial, y los personajes, pasamos a un desarrollo ciertamente fresco, divertido e irreverente (pero sin resultar molesto ni cargante). Un desarrollo con un lenguaje y situaciones en la mayor parte de las ocasiones sólo apto para adultos. Basta citar aquí la frase que la jovencita Holly (Angourie Rice) le suelta a su padre (Holland March/Ryan Gosling) en un momento determinado: “Papá, aquí hay putas y esas cosas”, o a ese chaval que presume de tener una polla muy grande… Todas las situaciones del film nos retrotraen a finales de los 70 en una trama que implica a Ryan Gosling, Russell Crowe y a la chiquilla Angourie Rice con el comienzo del estallido del cine porno (¡perdón! “cine experimental”) con sus películas, chicas, fiestas… y donde destaca la logradísima ambientación que se hace notar en los coches, las vestimentas, las fiestas, los edificios… todo ello muy conseguido.

Al respecto de la trama, y dejando al margen el contexto social en el que esta tiene lugar, la misma nos entrega un film detectivesco sobre la desaparición de la “actriz” Amelia y de las muertes que esta desaparición va dejando en el camino. Un camino seguido por Gosling, Crowe y Rice para encontrarla… quedando muy claro que nuestros amigos se van a ver envueltos en una intriga conspiranóica que, como casi siempre sucede en este tipo de films, les supera claramente. Lo mejor es ir dejándose llevar por nuestros amigos y ver cómo se las apañan para encontrar (o no) a la citada Amelia.

dos-buenos-tipos-familia

“¿Te gusta mi coche, campeón?”… Buscando a Amelia desesperadamente.

En el terreno interpretativo resaltar que, a pesar de que la película vende claramente la dupla formada por Ryan Gosling y Russell Crowe como protagonistas absolutos del film, también en el mismo tiene un grandísimo peso la chiquilla Angourie Rice. Otros intérpretes a destacar son Keith David, Beau Knapp, Matt Bomer, Margaret Qualley, Yaya DaCosta y Kim Basinger.

Ryan Gosling es Holland March, un detective de muy poca monta que conoció tiempo mejores antes de perder a su mujer y quedarse viudo con una chiquilla adolescente. Decir que Gosling es el contrapunto cómico de la pareja de ‘The Nice Guys’ y entrega una actuación fabulosa con la que es imposible no echarse algunas buenas risas. Gosling clava el papel de torpe, se lo pasa bien y nos divierte con este mediocre detective que, quitándole algún golpe de genialidad, se ve superado en su labor por su espabíladísima hija de 13 años.

A su hija, Holly, es a la que da vida de forma destacadísima la jovencita Angourie Rice, cuyo personaje parece “evocar” a la Darian Hallenbeck de El último Boy Scout (Tony Scott, 1991) pero en un tono dulce y totalmente empático. Y ¡ojo! porque Rice nos deja una interpretación en la que no sólo no se deja intimidar por sus grandes y famosos compañeros de reparto, sino que se convierte en su igual, dando lugar a un trío principal sensacional.

Y hablando de trío, el tercero es el gran Russell Crowe que interpreta a Jackson Healy, un experto en seguimientos y palizas que ha terminado divorciado de su esposa. Cómo bien podéis adivinar por su breve descripción, Crowe es la parte dura y física de estos “Nice Guys”. Una parte dura que sólo consigue ablandar Holly. También buen trabajo de Crowe consiguiendo la plena armonía de este singular “triunvirato”.

dos-buenos-tipos-protagonistas

Finalmente, menciones especiales para un “resucitado” Keith David que con su personaje de matón se da unas buenas zurras a sus 60 años con Russell Crowe. Beau Knapp es (por así decirlo) el compañero torpe del personaje de Keith David. Para Matt Bomer va el rol de John Boy, un “hitman” de esos que es mejor no echarse a la cara. Margaret Qualley es la tan buscada Amelia (‘The Girl in Yellow’) y se muestra en pantalla con un desparpajo muy a resaltar teniendo en cuenta que esta fue sólo su segunda película para la gran pantalla. Finalmente, tiene un breve papel Kim Basinger como Judith Kuttner, responsable del Departamento de Justicia de LA. La actriz Yaya DaCosta hace las veces de su ayudante/secretaria.

dos-buenos-tipos-amelia

En conclusión.
Termino esta crítica de Dos buenos tipos, una película en la que Shane Black ha elegido muy bien todos sus mimbres entregando una comedia detectivesca de acción para adultos ágil y divertida. Una comedia con un trío protagonista en estado de gracia y con una plena compenetración a todos los niveles. Por mi parte, les recomiendo que le den una oportunidad y conozcan a “The Nice Guys Agency”.

Tráiler de Dos buenos tipos