Déjame entrar (Let Me In)
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Podemos decir que 2010 fue el año del descubrimiento a nivel del gran público de una jovencísima actriz dotada de un grandísimo talento para la interpretación. Me refiero a Chloë Grace Moretz. Hasta el 2010 no había tenido grandes papeles… pero ese fue su gran año estrenando ‘Kick-Ass’ y… ‘Déjame entrar (Let Me In)’.

“Owen, déjame entrar”.-Abby.

Chloë Grace Moretz

Crítica de Déjame entrar (Let Me In)

Matt Reeves nos presenta aquí un remake del film original sueco, Déjame entrar, dirigido en 2008 por Tomas Alfredson sobre la novela de John Ajvide Lindqvist. Y como no podía ser de otra manera, la trama de este remake es idéntica a la del film de Alfredson, de hecho, casi podríamos decir que es un “copiar y pegar” con diálogos, situaciones y escenas calcadas a las originales.

Sin embargo, la película de Reeves sale sobresalientemente airosa por la increíble y contagiosa ternura que consigue transmitir al espectador. Una ternura que se consigue gracias a que es un remake dotado de alma y, sobre todo, por las fabulosas actuaciones de Kodi Smit-McPhee y Chloë Grace Moretz. Los dos jovencitos están sobresalientes y logran empatizar totalmente con el espectador/a desde el momento en que sus personajes salen a escena. Desde ese momento, hacen suya la película y se llevan de la manita a un público que cae rendido ante la increíble historia de amor imposible entre dos marginados sociales cuyo encuentro ligará su destino para siempre. ¡Fabulosos!

Déjame entrar

Otros aciertos de Matt Reeves son: la logradísima ambientación que consigue imprimirle a su film que nos retrotrae a los años 80 con los discursos del fallecido presidente Ronald Reagan, las ropas, las recreativas, los coches, los peinados, los juguetes… También destaca positivamente el ritmo pausado (que no lento) de la película, y es que en esta ocasión no entorpece la narración sino que sirve para que todos los sucesos se vayan produciendo de manera muy natural y sin brusquedades, de hecho, esto ayuda (y mucho) a la ternura y alma que, como expuse antes, logra transmitir el film. Finalmente, Reeves también consigue (cuando la ocasión lo requiere) generar un auténtico ambiente de terror perturbador, basta sino recordar aquí (y sin destripes) los ataques del “padre de Abby”, una escena que transcurre en túnel de un parque u otra que tiene lugar en el piso de Abby.

Déjame entrar

“Quiero que lo sepas… No puedo ser tu amiga”. Déjalos entrar.

Son los pequeños Kodi Smit-McPhee y Chloë Grace Moretz los que muy acertadamente llevan el peso de la película. A su lado, y en menor medida, destacan también Richard Jenkins y Elias Koteas.

Kodi Smit-McPhee y Chloë Grace Moretz interpretan a Owen y Abby. Owen es un solitario y débil chaval que no tiene amigos, que recibe palizas y humillaciones en el colegio, y al que su madre no puede atender lo suficiente porque está liada trayendo dinero a casa y preparándose para divorciarse de su esposo. Por su parte, Abby es una extraña niña que llega al vecindario acompañada de un hombre adulto. Abby casi siempre va descalza y viste ropas muy pobres. Rápidamente conectará con Owen.

Sinceramente, pienso que el éxito de este remake, o el hecho de que el mismo funcione de maravilla, se debe a la extraordinaria labor de estos jovencísimos intérpretes (contaban con 14 y 13 años respectivamente) que empatizan por completo con el público, transmiten una increíble ternura con su actuación y, realmente y a pesar del lado oscuro de Abby (tremendamente logrado por la jovencísima intérprete), el espectador/a se pone totalmente de su parte y es capaz de tolerar en ella determinados actos que en un adulto no consentiría en modo alguno. Esta es la magia del cine y esta es la magia con la que atrapa Chloë Grace Moretz al público ¡Sensacionales!

“Owen, no soy una chica. No soy nada”.-Abby.

Kodi Smit-McPhee y Chloë Grace Moretz

Siguiendo con el apartado interpretativo cabe hacer mención a los roles desempañados por Richard Jenkins y Elias Koteas. Ambos actores cumplen muy notablemente como “el padre” de Abby, y el policía que investiga unos extraños y sangrientos crímenes que tienen lugar en el barrio desde que llegaron “padre e hija”. Finalmente, y terminando ya con el apartado interpretativo, cabe hacer una pequeña mención a Cara Buono como la madre de Owen, Ritchie Coster en el papel del profesor de gimnasia y a Dylan Minnette como el jefecillo de los acosadores escolares.

En el apartado musical hay que hacer referencia a la buena BSO obra de Michael Giacchino que firma unas partituras muy tenebrosas pero también regala alguna que otra composición bastante dulce. Un gran trabajo el suyo en esta película.

Elias Koteas

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Déjame entrar (Let Me In), un destacado remake  que si merece la pena y que, en mi parecer y pese a no dejar de ser “un copia y pega”, logra elevarse y superar al film original sueco. Y lo supera por la gran labor del director Matt Reeves que entrega un film de una fabulosa y hermosa facturación, un film en el que destacan, sobre todo, las sobresalientes interpretaciones de Kodi Smit-McPhee y Chloë Grace Moretz en lo que fue una excelente labor de casting. No dejen de verla.

Curiosidades.
-El primer contacto de Matt Reeves con la obra de John Ajvide Lindqvist fue gracias al film de Tomas Alfredson:Déjame entrar’. En un principio, y pese a adquirir los derechos, pensó en no hacer el film porque la cinta sueca le parecía maravillosa… pero luego al leer la novela quedó encantado, le recordó a su infancia y decidió rodar el remake.
-El propio John Ajvide Lindqvist contactó con Reeves para mostrarle su alegría de que fuera a dirigir el film-USA basado en su novela. A Lindqvist le había gustado. Monstruoso porque había sido un toque novedoso en una historia antigua, y pensaba que ese mismo toque podría estar presente en ‘Let Me In’.
-Kodi Smit-McPhee fue elegido para el papel de Owen nada más terminar su audición porque lo hizo fenomenal. Chloë Grace Moretz venía de rodar Kick-Ass (Matthew Vaughn, 2010) y al equipo les encantó lo dura y salvaje pero también lo vulnerable que podía llegar a ser al interpretar a Abby.
-La idea de que “el padre de Abby” se pusiera una bolsa en la cabeza para atacar a sus presas fue idea del propio Richard Jenkis.
-Chloë Grace Moretz pasaba casi una hora para que maquillaran el lado oscuro de su personaje… y Richard Jenkis tres horas para conseguir el tremendo aspecto en el que queda su personaje tras un accidente. En total se calculan en torno a 200-250 los efectos del film.
-En una escena eliminada del metraje final de ‘Let Me In’, Abby mostraba mentalmente a Owen la parte de su pasado que la convirtió en lo que era actualmente. Es una escena sensacional entre Chloë Grace Moretz y Kodi Smit-McPhee que Matt Reeves posteriormente lamentó el no haberla incluido finalmente en la película.

Tráiler de Déjame entrar (Let Me In)