Seven
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Después de su varapalo con ‘Alien 3’, David Fincher quedó desencantado con la industria. Pensó que su carrera en Hollywood había acabado. En ese estado de ánimo llamó a su puerta un thriller que en manos de un director sin personalidad habría caído en el olvido. Sin embargo, en las de Fincher se convirtió en uno de los films que marcó los 90. Hoy, en su 25º aniversario, sacamos a la luz los entresijos de la investigación de Mills y Somerset a la caza de un temible asesino. Bienvenidos a ‘Seven’.

“Hemingway escribió una vez: El mundo es buen lugar por el que merece la pena luchar… sólo estoy de acuerdo con la segunda parte” (Somerset)

Crítica de Seven

En su debut como director, Alien 3 (1993), David Fincher sufrió numerosas injerencias. El resultado final fue tal que la película tuvo muy poca aceptación de crítica y público. Hasta el propio Fincher renegó de ella. Este golpe le hizo pensar que su carrera como realizador de largometrajes había acabado nada más empezar. Todo parecía estar en su contra y regresó al mundo de los videoclips. Allí permaneció hasta que, por cosas del destino, recibió una llamada de New Line Cinema. El estudio le envió el guión de un primerizo Andrew Kevin Walker para un thriller de asesino en serie titulado ‘Seven’. Andrew había escrito el libreto después de su estancia en Nueva York. El guionista afirmó que el ambiente de la ciudad no le había gustado nada tomando la suciedad que impregnaba sus calles como fuente de inspiración…

Por aquellos tiempos el éxito de films como El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) había despertado la fiebre del subgénero de asesinos en serie. Así pues, muchos estudios pagaban por guiones de una estructura similar o tonalmente parecidos al film de Demme. Algunas de estas cintas de “imitación” alcanzaron cotas de gran éxito como ‘Seven’… y otras cayeron en el abismo absoluto como ‘Resurrección’ (Russell Mulcahy, 1999), un thriller protagonizado por Christopher Lambert que, a su vez, se inspiraba en la película de David Fincher.

Volviendo con Fincher, este no aceptó dirigir la película hasta que no se reunió con los ejecutivos de New Line Cinema. Y eso a pesar de que el guión le entusiasmaba. A Fincher le aterraba volver a dirigir una película después de su desagradable experiencia anterior. Sin embargo, en New Line le prometieron desde el principio libertad creativa absoluta entre otras cosas para elegir al elenco y al equipo técnico. Así subirían a bordo del proyecto artistas de renombre como Morgan Freeman, Brad Pitt y Kevin Spacey.

Fincher creó en ‘Seven’ un film que marcaría e impactaría al público cuando se estrenó en 1995. A diferencia de la ya citada ‘El silencio de los corderos’, Fincher dio lugar a un film desasosegante en su atmosfera visual. Tan es así que roza el cine de terror en varios puntos. Esta ambientación la consiguió gracias a la fotografía de Darius Khondji. Entre los dos dieron lugar a esa ciudad sin nombre constantemente bajo la lluvia. Lluvia que se convertiría en el elemento visual constante (ojo a la secuencia de la persecución de Mills que se queda grabada en la mente del espectador). Tan solo al final del film es cuando vemos la luz del sol. Un final que, de paso, quedaría grabado de por vida en la memoria colectiva del público por su brutal revelación.

El notable guión de Andrew Kevin Walker (quien tiene un cameo en la película como el primer cadáver en aparecer) indaga en lo más profundo del ser humano. Hasta qué punto el hombre es capaz de cometer atrocidades. Al mismo tiempo nos presenta los caracteres de sus dos protagonistas: Somerset y Mills. Dos agentes que deberán enfrentarse al caso más atroz de sus carreras. Somerset, a punto de jubilarse, es alguien que ha visto de todo y sabe de lo que es capaz el ser humano. Por su parte, Mills es joven e impulsivo. Un policía que cree que detrás de los crímenes solamente hay un psicópata más al que meter en la trena.

David Fincher usa su poderoso sentido visual para impregnar cada fotograma de aire malsano y visceral. Como director no escatima en mostrar la truculencia de cada uno de los asesinatos cometidos por John Doe. Tal y como he señalado más arriba, esas escenas nos remiten al cine de terror más puro. El impacto visual se ve apoyado por la grandiosa banda sonora de Howard Shore. El compositor canadiense ya tenía experiencia en elementos malsanos, ya que venía de colaborar en varias ocasiones con David Cronenberg. Shore dota a cada momento y a cada secuencia de una música desasosegadora. Un ejemplo de esto lo encontramos en los geniales títulos de crédito diseñados por Kyle Cooper. Al final, Fincher consiguió plasmar todo el ambiente malsano que tenía en mente y, 25 años después de su estreno, ‘Seven’ sigue siendo un film que funciona brutalmente bien en todos sus apartados.

En cuanto al reparto los dos protagonistas principales son Morgan Freeman (Somerset) y Brad Pitt (Mills). El primero ya tenía una carrera consagrada y el segundo casi acababa de saltar al estrellato. Ambos actores componen enormemente a los policías encargados del caso al mismo tiempo que el guion va perfilando sus personalidades. Además, Fincher utiliza cada asesinato para ir indagando en el golpe de los mismos en Somerset y Mills. Esto último termina por resolverse en la famosa escena final donde claramente las personalidades de ambos chocan ante el fatídico desenlace bajo la atenta mirada del detenido.

Precisamente en el final es donde Kevin Spacey hace suyo uno de los roles que le marcarían de por vida. Su John Doe (nombre dado a aquellos sujetos que no tienen una identificación) es un personaje impasible. Un tipo capaz de llegar hasta el fondo de la miseria humana porque no tiene humanidad. Spacey retrata de una manera magistral y brutal a este pérfido asesino. Si el espectador observa atento la cinta se dará cuenta de cómo el psicópata vigila atentamente a los dos protagonistas en la secuencia final, especialmente a Mills. Una secuencia que tiene lugar cuando todo su macabro plan sale a la luz con una de las revelaciones más tremendas de la historia del cine.

El resto del casting lo completan gente de la talla de Gwyneth Paltrow como Tracy (la mujer de Mills), R. Lee Ermey como el jefe de policía (probablemente el único rol de su filmografía que lo alejaba del estereotipo con que le marcó Kubrick), Mark Boone Junior en el papel de agente del FBI y Leland Orser. Como curiosidad decir que este último llegaría a trabajar en la anteriormente citada ‘Resurrección’ como uno de los detectives protagonistas.

En conclusión.
Termino esta crítica de Seven, actualmente es difícil no hablar del cine de asesinos en serie sin mencionar este film. Un film que ha sido imposible de igualar o de hacer algo similar. Estamos ante una obra que marca a fuego al público a través del poderosísimo ambiente insano junto a un gran reparto y la música de Howard Shore. En definitiva, el lanzamiento definitivo de la carrera de David Fincher como uno de los directores más sólidos de su generación.

Tráiler de Seven