Jurassic Park III (Parque jurásico III)
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Mucha expectación se creó cuando se anunció el rodaje de una tercera entrega de ‘Jurassic Park’ (Steven Spielberg, 1993). Parte de ese entusiasmo venía de contar de nuevo con Sam Neill en el reparto. Sin embargo, las expectativas del que escribe estas líneas disminuyeron a pasos agigantados con el paso de los meses. ¿El motivo? Varios factores poco alentadores que no hacían presagiar nada realmente interesante en ‘Jurassic Park III (Parque Jurásico III)’.

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Crítica de Jurassic Park III (Parque jurásico III)

Para empezar, y aunque pueda parecer un detalle sin importancia, la fallida elección del título ya dejaba entrever que la formalidad de las dos primeras películas de Steven Spielberg se había esfumado. Ese número ‘III’ tras el rótulo de ‘Jurassic Park’ le otorgaba a la película, a primera vista, un cierto aire simplista y una dejadez creativa. Ambos detalles desentonaban en exceso con los títulos de las anteriores películas. Se ofrecía así cierta impresión de “otra secuela más de entre un enorme montón”. Además habría que añadir la desaparición del mítico Tyrannosaurus Rex del logotipo principal del póster en detrimento de otra especie de dinosaurio un tanto cogida con pinzas.

Lo anterior podría pasar por detalles sin demasiada importancia. Todo lo contrario sucedió con el cambio de director y la nula base literaria de esta secuela. En este segundo caso se trataba del primer film de la franquicia que no se encontraba basado en novela alguna de Michael Crichton. En consecuencia, se partía de una idea “original” que ya dejaba entrever que, como suele suceder con un gran número de terceras entregas, la película se había gestado con la única motivación de seguir viviendo de las rentas del pasado. Un nuevo caso de explotar al máximo la gallina de los huevos de oro..

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Steven Spielberg se desentendió de la realización de la película, aunque ejercería como productor ejecutivo. Su lugar detrás de las cámaras lo ocupó Joe Johnston, director que había cosechado un par de buenos éxitos que combinaban cine fantástico con la más pura comedia familiar como, por ejemplo,Jumanji (1995). Por otro lado, David Koepp, guionista de las dos primeras películas, dejó el libreto en manos de otros tres guionistas: Peter Buchman, y el dúo Alexander Payne y Jim Taylor. Uniendo todos estos factores, a los que habría que añadir una evidente ausencia de efecto sorpresa, mis presagios se hicieron realidad: estábamos ante la película más floja, frívola e insustancial de la trilogía. Y esto más o menos era algo totalmente esperado si tenemos en cuenta que, hasta aquella fecha, los artífices de la cinta cosecharon sus mayores logros dentro del ámbito de la comedia.

No pretendo menospreciar el género de la comedia, pero no encaja de un modo tan abrupto dentro del contexto de una saga como ‘Jurassic Park’. Hablamos de una franquicia que siempre se ha movido dentro de un entorno más cercano al cine de terror y catástrofes. Eso a pesar de esas sutiles gotas de humor irónico presentes en las dos primeras películas y que no molestaban ni un ápice. Pero en esta nueva secuela el tema se sale de madre…

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De este modo, el problema ya no es tanto la falta de originalidad del relato o la ausencia de sorpresa, sino un problema mucho mayor. Un problema que afecta directamente al planteamiento de la historia, a la atmósfera de la película y a la creación de sus personajes. Así las cosas, ‘Jurassic Park III’ no es otra cosa que una simplona y trivial “Monster Movie” con claros retazos de comedia de aventuras familiares. Una cinta plagada de instantes absolutamente hilarantes y momentos que no son dignos de pertenecer a la franquicia. Por ejemplo: ¿Un teléfono que funciona tras haber sido deglutido, digerido y defecado por un dinosaurio?… Por no mencionar ese instante “Cartoon” que protagonizan nuestros héroes al encontrarse cara a cara con un Tyrannosaurus. En definitiva, la película está absolutamente saturada por aquellos defectos que fueron tan criticados en El mundo perdido (Jurassic Park)’.

Además, en los anteriores films siempre había prevalecido una atmósfera ciertamente oscura y, por momentos, incluso cruda. Esta ambientación desaparece por completo en la cinta de Johnston. Aquí el planteamiento es mucho más ligero y festivo. Siendo esto el mayor error de una película que se torna en un producto poco creíble y escasamente interesante. Todo esto a consecuencia de un guión muy mediocre. Algo que se deja ver no sólo en la fugaz evolución de una trama terriblemente plana, sino también en el nulo desarrollo de unos personajes que, por momentos, merecen ser devorados sin piedad por las criaturas de la isla, especialmente los interpretados por William H. Macy, Téa Leoni y Alessandro Nivola. Los tres en unas actuaciones nada afortunadas. Algo mejor está Sam Neill pese a la desmitificación a la que es sometido su personaje.

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Tema al margen es  la falta de originalidad y el exceso de redundancia. Un problema difícil de solventar dado que el espectador va en contínua evolución. Por lo tanto, sorprender a un público que quedó atónito con la primera película era tarea prácticamente imposible, algo que Spielberg intentó en ‘The Lost World’ no saliéndole todo lo bien que esperaba. Quizás por este motivo, ‘Jurassic Park III’ trata de repetir ciertos esquemas de la primera película. Así pues, se disminuye el número de personajes y subtramas. Se trae de vuelta a Sam Neill y a Laura Dern. Eso sí, esta última en un papel tan breve como insultante y con la única intención de acaparar la atención del nostálgico. Además, se vuelve a mostrar en pantalla una relación entre el doctor Alan Grant y un niño perdido…

En realidad estamos ante una secuela que incide demasiado en lo ya visto anteriormente, sólo que de forma mucho más banal. Por supuesto no tiene las agallas de arriesgar lo más mínimo ni de ofrecer nada verdaderamente apasionante. No obstante, y mirando la película como un producto divertido de evasión con mucha acción, dinosaurios y cero alma, en ese sentido, cumple con creces. Afortunadamente, tanto su puesta en escena como las “Set-pieces” más espectaculares funcionan a la perfección gracias a un buen trabajo tras las cámaras de Joe Johnston. El director demuestra saber moverse bastante bien dentro del terreno de la acción. Ojo a toda la secuencia de la pajarera de Pterosaurios, o al primer gran ataque del Spinosaurio.

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En resumidas cuentas.
Finalizando con esta crítica de Jurassic Park III (Parque jurásico III), es innegable que la película presenta una variedad de secuencias bastante potentes y llenas de espectacularidad. Una película enfocada exclusivamente a hacernos pasar 90 minutos de entretenimiento y diversión, sin muchas pretensiones ni preguntas moralistas. La cinta se aleja así de los interesantes planteamientos de las dos primeras entregas de la saga y se centra en ofrecer un efectivo producto de aventuras más cercano a la Serie B de lujo. Todo esto no es malo, pero tampoco digno de una franquicia como ‘Parque jurásico’ y al final lo que nos queda es un producto simplemente entretenido y olvidable a partes iguales.

Tráiler de Jurassic Park III (Parque Jurásico III)