Juego de asesinos (Copshop)
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“Es como una obra de teatro: el 50 por ciento de la película tiene lugar en una celda. En gran parte es una película de policías, pero también es un thriller donde no estás seguro de quién está mintiendo, o quién dice la verdad”. Joe Carnahan nos presenta su nueva película: ‘Juego de asesinos’ (Copshop).

“Teddy, sólo le sacas un día de ventaja al Diablo” (Valerie)

Crítica de Juego de asesinos (Copshop)

Aquí tenemos una nueva película de Joe Carnahan que nos llega a cines con casi 1 año de retraso respecto a su estreno en Estados Unidos. Esto ya da cuenta de que Carnahan ha perdido buena parte de su gran fama como realizador. Una fama que le llevó en 2010 a estar al frente de una producción importante como fue El equipo A’. Desde entonces ha caído en producciones menores, TV Movies, ficciones televisivas y películas para streaming. Entre todas estas destaca ‘Muere otra vez’, un film protagonizado y producido por Frank Grillo, al igual que esta propuesta que comentamos hoy: ‘Juego de asesinos’ (Copshop).

El guión es obra del propio Joe Carnahan con el debutante Kurt McLeod sobre una historia de Mark Williams. Este último debe sonar a nuestros lectores más puestos, ya que es el creador de la exitosa ficción ‘Ozark’. Además ha dirigido a Liam Neeson en tres de sus últimas películas. Centrándonos en la trama de ‘Juego de asesinos’ decir que en la misma se notan claras influencias de cintas míticas como ‘Asalto a la comisaría del distrito 13’ (John Carpenter, 1976). También hay algún que otro guiño al western y un par de pullas en forma de chistes lanzadas contra Tom Cruise y Chris Hemsworth. Y todo esto con un lenguaje no apto para oídos sensibles y muy típico del empleado por Quentin Tarantino en sus películas.

El tono del film se mueve entre el thriller, la comedia negra y la acción. El género que más termina por imponerse es el thriller con altas dosis de intriga. Intriga por conocer la verdadera historia de Terry y del asesino contratado para liquidarlo. Saber quién de los dos dice la verdad será vital para que la agente Valerie logre salir indemne de un avispero infernal. En este sentido, buena parte de la película son los continuos diálogos y careos que mantienen Frank Grillo y Gerard Butler tras las rejas. Es indudable que los amantes de la acción non-stop pueden llegar a sentirse “estafados” con esa parte… ahora bien, todo queda compensado con sus abrasadores 30 o 40 minutos finales. Un apocalipsis que se desata con la llegada de un “simple vendedor de globos” a la comisaría.

Como en toda película de Joe Carnahan que se precie, las escenas de acción juegan un papel importante. En esta ocasión, y tal y como ya adelanté, las mismas se concentran en el tramo final. Antes presenciaremos algún tiroteo y alguna explosión… pero la traca se reserva para el clímax. Y como nos tiene acostumbrados Carnahan, las set-pieces están bastante bien filmadas, son viscerales y entregan algún que otro momento en cámara súperlenta. Las diferentes armas sonarán a plena potencia mientras la pantalla se llena de balas, fuego y cadáveres. Un espectáculo muy apreciable para los que somos amantes del actioner.

La música es un punto muy a destacar. En esta ocasión la banda sonora viene firmada por Clinton Shorter. El compositor se pliega totalmente a unos descarados aires setenteros y a algún homenaje al gran Ennio Morricone del Spaghetti-Western. Es imposible escuchar las notas musicales de ‘Juego de asesinos’ y no acordarse de, por ejemplo, los films del inspector Harry Callahan. Corroborando todo esto que digo, la soundtrack del film incluye como tema principal la canción “Freddie’s Dead” de Curtis Mayfield.

En cuanto al casting tres son los protagonistas principales de esta noche infernal en comisaría. El gran protagonista es Frank Grillo como Teddy Murretto, un “mediador” con toques de facineroso que ha dejado a gente importante muy enfadada. Gente que no está dispuesta a perdonar… En el caso de Grillo vemos como continúa con su irregular carrera (asusta ver todas las películas que tiene en producción y post-producción). En esta película consigue hacerse con un buen papel de protagonista, gracias a que también produce el film, y le da su personaje más de una capa que resulta agradecida.

Su particular némesis la encarna Gerard Butler como Bob Viddick, un sicario contratado para liquidalo. El personaje de Butler no tiene más cara que la de un bruto que sabe muy bien lo que hace conociendo perfectamente a su presa. A partir de aquí puedes depositar en él tu confianza o rechazarlo radicalmente por su sangrienta hoja de servicios… Defendiendo la Ley tenemos a Alexis Louder. La actriz se saca de la manga un auténtico tour de force, sobre todo en el tramo final, compitiendo cara a cara con Grillo y Butler. Lo que más destaca en ella es su capacidad competitiva tanto desde un punto físico como interpretativo. En la película encarna a la agente Valerie, una oficial que no está dispuesta a rendirse dejando que triunfe el mal. Atención a cómo hace lucir su Ruger del siglo XIX en otro guiño al Spaghetti western.

Entre los secundarios es obligado destacar a Toby Huss que se recrea a gusto en la piel de Anthony Lamb, un “vendedor de globos” que es irritante hasta decir basta y que lía “la de Dios es Cristo”. También está Chad L. Coleman como el típico Sheriff que escupe órdenes a voces. Y, finalmente, tenemos a Jose Pablo Cantillo como el agente Peña.

“A los que juegan fuerte… les dan fuerte” (Bob Viddick)

En conclusión.
Termino esta crítica de Juego de asesinos (Copshop), un thriller de acción en el que lo importante es descubrir la verdadera personalidad del trío protagonista. Aquí la acción se concentra en un entorno cerrado y las set-pieces están claramente puestas al servicio de la historia, pero cuando empiezan ya no se detienen y las balas vuelan por todas partes.

Tráiler de Juego de asesinos

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