Speed: Máxima potencia
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Esta película que hoy recupero tiene ya 25 años y se conserva como el buen vino. Su trama bien podría resumirse en esta frase que pronuncia el villano: “Hay una bomba en un autobús. Si el autobús alcanza los 50 Km/h la bomba se activará y si baja de 50 explosionará. ¿Qué harías? Bien, dime ¿Qué harías?”. Para responder a esta cuestión deberemos pensar y movernos al límite porque esto es ‘Speed: Máxima potencia’.

“Hay una bomba en este autobús”.-Jack.

Crítica de Speed: Máxima potencia

‘Speed’ fue la primera película como director de Jan de Bont y, sin lugar a dudas, su mejor obra. Aquí demostró una inigualable pericia detrás de las cámaras filmando la acción con un amplio repertorio de cámaras. El éxito fue tal que, tres años después, intentó replicarlo con su secuela, ‘Speed 2’. Sin embargo, esa continuación bajaba mucho el nivel y ahí quedó enterrada esta posible “franquicia”.

El argumento ideado por Graham Yost es muy sencillo pero tremendamente adictivo. La historia nos hace pasar a toda velocidad de un ascensor a un autobús para culminar en el metro. La parte principal es que la se desarrolla en el bus, las otras dos son simples aderezos. Básicamente la trama se centra en los increíbles esfuerzos del agente Jack Traven en intentar que el autobús no explote. Paralelamente, tenemos la investigación de su compañero en la oficina para identificar y detener al terrorista.

En relación con las bombas decir que 1994 fue, sin duda, “el año de las bombas…”tal y como bien expuso mi compañero Carlos G. Hay que tener en cuenta que ese año se juntaron en cartelera tres películas en las que los explosivos marcaban la pauta. Así, y junto a ‘Speed, también se estrenaron El especialista (Luis Llosa) y ‘Volar por los aires’ (Stephen Hopkins). No recuerdo un explosivo y mediático curso cinematográfico similar a aquel.

Entre las cualidades más disfrutables de ‘Speed’ está su frenético ritmo y la fabulosa acción que nos regala. Empezando con el ritmo decir que el film es lo que popularmente se conoce como “una montaña rusa”. Aquí la acción empieza en el minuto 1 y la cinta no da respiro alguno en sus casi 2 horas. El metraje regala una serie de set-pieces a cada cual más imposible. Y todo con la permanente amenaza del cuentakilómetros y la bomba. Más emoción imposible. La Academia valoró todo este frenético montaje premiando al editor John Wright con una nominación al Oscar de 1995.

Respecto a la acción ninguna pega se le puede poner a la película. Este es un ejemplo perfecto de film que ha envejecido a las mil maravillas. Esto es lo grandioso de estas películas filmadas sin pantallas verdes y demás. Si están bien hechas (como esta) duran toda la vida. En ‘Speed’ tenemos tres grandes secuencias: la inicial del ascensor, la principal del autobús y el clímax en el metro. Lógicamente el film es recordado por ese imparable transitar del autobús por las autovías de Los Angeles. Un transitar filmado desde el interior y el exterior con todo tipo de cámaras. Por descontado se emplearon también geniales miniaturas combinadas con las imágenes reales.

Como datos interesantes de las secuencias de acción dejo los siguientes: Se usaron 12 autobuses durante la filmación. El verdadero conductor iba colocado en el techo y Sandra Bullock sólo simulaba conducir. La imposible escena del salto fue lo más caro de la película. Para filmarla se construyó un autobús especial capaz de ir a 110 Km/h, usaron una rampa de 70 toneladas y el vehículo logró elevarse sobre las ruedas delanteras a 6 metros de alto. El tren que sale fuera del metro era otro autobús tuneado. Finalmente, el avión con el que choca el autobús era para desguace y lo compraron por 80.000 $. ‘Speed’ se llevó 2 merecidos Oscars de 1995 para sus efectos visuales y sonoros.

Por descontado que es obligatorio hacer referencia también a la flipante banda sonora de Mark Mancina. Atención especial a su contagioso tema principal que te mete plenamente en acción. También muy escuchada fue la canción “Speed” compuesta por Billy Idol con su videoclip oficial incluido.

“Atención ¡pregunta de examen! listillo…”. A todo gas.

En aquella época el nombre de Keanu Reeves ya era cotizado, habiendo participado y protagonizado films importantes. Entre ellos puedo citar títulos tan relevantes como Le llaman Bodhi (Kathryn Bigelow, 1991) o Drácula de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1992). En ‘Speed’ hace todo un derroche de energía convertido en el impetuoso, pero muy eficaz, agente Jack Traven, un auténtico héroe. Tal fue la implicación de Keanu con su personaje que llegó a realizar sin dobles escenas muy arriesgadas. Para ejemplo queda aquella en la que sube al autobús en marcha o cuando se coloca debajo del mismo.

Sufriendo de lo lindo en el autobús encontramos a Sandra Bullock. La oscarizada actriz se había dado a conocer al gran público apenas un año antes en Demolition Man (Marco Brambilla). Aquí encarna a la “gata salvaje” llamada Annie, una universitaria que toma el autobús en el último segundo. Su labor pasa por sufrir poniéndose al volante de este dinosaurio de la carretera tras un incidente con el conductor. ¡Atención a sus esfuerzos para mover el volante en determinadas maniobras! Lo cierto es que Sandra y Keanu conectan con el público y realmente llegamos a implicarnos con ellos. Como curiosidad, Sandra regresó para la anteriormente citada ‘Speed 2’, pero ya sin Keanu. En su lugar se fichó a Jason Patric en un rol de sustituto.

Por su parte, el rol de villano va para un genial Dennis Hopper. Esto no es destripe alguno, puesto que así nos lo presentan desde la espectacular set-piece del ascensor. Lo que importa es descubrir sus motivos e identidad. Hopper retrata a un perfecto malvado, un hombrecillo que resulta maquiavélico y vengativo. Un genio de los explosivos dispuesto a ejecutar sus planes hasta las últimas consecuencias. Tiene metido en la cabeza que se le debe dinero y no parará hasta conseguirlo. “Un loco pero no estúpido”, así lo define Harry.

Precisamente a Harry lo interpreta con muy buen tino Jeff Daniels. Lo cierto es que, salvo al principio, en el resto del metraje Daniels deja toda la acción a Keanu. Esto es así porque su personaje pasa a labores de despacho como consecuencia de una herida. Digamos que Daniels es el contrapunto analítico a la impetuosidad de Jack y también es el especialista en explosivos de la policía. Del resto de los agentes hay que citar la gran labor de Joe Morton entregando a todo un ejemplar jefe de policía, el capitán McMahon.

Al respecto de los pasajeros del autobús decir que cumplen mostrando su miedo por la situación extrema que viven. Los más activos son Alan Ruck y Carlos Carrasco. El primero empieza como un intento de personaje cargante pero rápidamente pasa a colaborar como puede. Por su parte, Carrasco representa al típico gigante que pondrá su fuerza al servicio de la causa.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Speed: Máxima potencia, un film que es el perfecto ejemplo de todo el gran cine de acción que se hizo en los 90. Básicamente, y con tan sólo dos elementos principales (el autobús y la bomba), consigue pegarte al asiento y mantenerte en tensión durante sus 114 minutos. Estamos ante un film que aguanta visionado tras visionados con una emoción y adicción bárbaras. No se la pierdan, y si ya la han visto ¡vuélvanla a ver!

Tráiler de Speed: Máxima potencia