Sin piedad
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El encuentro entre Pat Garrett y Billy “El Niño” ha dado lugar a una extensa mitología. La película que comento hoy también se aprovecha de esa leyenda para construir su propia historia. Una historia que nos habla de cómo la violencia familiar puede cambiarte la vida y llevarte a conocer a dos leyendas enfrentadas ‘Sin piedad’.

“Importa lo que cuenten cuando te hayas ido… No importa que sea verdad o no”.-Pat Garrett.

Crítica de Sin piedad

‘Sin piedad’ (The Kid) supone la segunda incursión del actor Vincent D’Onofrio en las labores de dirección. Su primera película, ‘Don’t Go in the Woods’ (2010), pasó sin pena ni gloria y no la vio nadie. Con ‘Sin piedad’ remedia a esto y, al mismo tiempo, rescata para cines al género americano por excelencia: el western. La pena es que “las películas del oeste” ya no interesan y el público sólo tiene ojos para los superhéroes, los jedis o los dinosaurios. En cualquier caso, ‘The Kid’ es un film muy aprovechable y si os gusta el western deberíais verlo sin duda.

La labor de D’Onofrio en la dirección es notable. No sólo es que se note el cariño y el gusto puesto en la película, sino que la misma está filmada de manera totalmente clásica. En este aspecto, no tienen nada más que ver la sencillez de los créditos finales, son de otra época. Además, aquí no hay nada de pantallas verdes, movimientos mareantes de cámara ni demás parafernalia visual. Lo tradicional triunfa en ‘Sin piedad’ y esto es motivo de alegría para los que también disfrutamos con esta clase de cine.

El guión de Andrew Lanham es muy destacado. En ‘Sin piedad’ no tenemos la típica historia de enfrentamiento a tiros, sino que se intenta ir más allá. Por este motivo, la lucha verbal entre Pat Garrett y Billy “El Niño” es lo que predomina en el metraje. Ambos personajes quedan sobresalientemente perfilados y uno ya sabe lo que esperar de ambos. No obstante lo que acabo de comentar, también hay algún que otro tiroteo bastante bien filmado por parte de D’Onofrio.

Muy interesante resulta la interacción de Garrett y Billy con Rio. El muchacho conocerá a dos hombres de caracteres muy distintos y deberá aprender y tomar decisiones. En este sentido, la principal elección vital de Rio será qué modelo de hombre quiere ser. Aquí es donde tanto Pat como Billy intentará conducir al muchacho cada uno por su sendero. Pat más como una figura de poder paterna y Billy más como un amigo. Esta elección es lo que sustenta buena parte de la trama siendo muy atractiva.

Por otro lado, otro punto destacado del libreto es tratar temas como la violencia familiar y la fama y/o legado que uno deja. La primera temática es la que desencadena todo el argumento y no termina hasta el final del film. La segunda se hace presente en toda la leyenda que rodeaba a Billy “El Niño” y como este se veía atrapado por ella. Ver, por ejemplo, cómo se dirige a los ciudadanos, periodistas,… Quizás esta parte no se explora tanto como hubiera sido deseable pero ahí está.

“Y si tu vida se acaba, la mía también”. El chico, el sheriff y el malo.

El campo interpretativo es uno de los puntos más fuertes de ‘The Kid’. El trabajo que hacen Ethan Hawke y Dane DeHaan (especialmente este último) es descomunal. Dane DeHaan apenas tiene 33 años y ya ha dejado constancia anteriormente de su tremenda calidad. Aquí sencillamente borda su papel de “Billy El Niño”. Su performance es absoluta y total e incluso se atreve varias veces con el español. Realmente te engatusa tanto como consigue hacerlo con Rio. De Haan entrega un joven bandido carismático y sin miedo a nada. Además, en su acercamiento y comprensión hacia Rio, queda claro que no era malo por gusto. Fueron las circunstancias las que lo empujaron a un mal camino que ya luego fue incapaz de abandonar por su propia leyenda.

Por su parte, Ethan Hawke no necesita presentación alguna. En el film representa con Pat Garrett todo lo contrario a Billy. Aquí tenemos a un hombre que, partiendo de un mal paso, sí que fue capaz de enderezar su vida. Precisamente eso es lo que trata de hacerle ver a Rio. La interpretación de Hawke también es fenomenal dotando de un gran porte y presencia a su personaje. Garrett es un agente de la Ley muy recto, justo, sin miedo y capaz de plantar cara a otros Sheriffs con tal de cumplir ante la Justicia.

Mucha atención con Jake Schur, un jovencito que debuta en el cine. Y mucho ojo porque en su encarnación de Rio no le pierde la cara en ningún momento ni a Hawke ni a DeHaan. Resulta increíble que esta sea su primera actuación, tanto para cine como para televisión. A su labor no se le puede poner ningún reproche, todo lo contrario… y atención porque sobre él descansa toda la trama. En casi idéntica situación está Leila George como Sara, su hermana mayor. Para Leila es su segunda película tras dejarse ver en Mortal Engines (Christian Rivers, 2018). Leila muestra una total compenetración con Jake y nos entrega a una hermana protectora que hará lo que sea con tal de conservar a su hermanito. Eso sí, su personaje desaparece en buena parte del metraje, siendo una de las causas que determinarán la elección vital que tomará Jake.

El resto de personajes tiene poco peso y son meros acompañantes y/o cameos. Cameos como el del propio Vincent D’Onofrio como un Sheriff que quiere aplicar su propia justicia. También sale Adam Baldwin como un duro y bocazas Marshall del equipo de Garrett. Finalmente, casi irreconocible está Chris Pratt con un aspecto barbado y violento. En esta cinta se aleja de sus divertidos y buenos personajes para representar a un auténtico miserable. Pratt no sale mucho, pero sí lo suficiente para recrear a un personaje odioso. Un villano que lo mismo coge por el cuello a su enclenque sobrino que llama “puta” a su sobrina. Impresionante también la transformación de Chris Pratt.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Sin piedad, una vuelta al western con sabor clásico. D’Onofrio rinde su particular tributo al género sin ningún tipo de ínfulas y con sumo cuidado y cariño. Este humilde homenaje se completa con un acertado casting en el que las palabras, las lecciones y elecciones vitales, y los hechos hacen más ruido que las balas. Y no olviden el acertado tag-line del film: “Sólo importa lo que digan de ti cuando hayas muerto”.

Tráiler de Sin piedad