Mean Machine (Jugar duro)
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Danny Meehan era una súper-estrella del fútbol británico y lo tenía todo: coches furiosos, mujeres rápidas, casas, el 10 de la selección inglesa y era la imagen de cabecera de la marca Umbro. Pero un día traicionó a su patria y se convirtió en un paria. Ahora está entre rejas y en el punto de mira. Un alcaide furgolero está dispuesto a no dejarle respirar aire de patio, sino atiende a sus exigencias: entrenar al equipo de fútbol de la prisión. Pero Meehan se encuentra de bruces con la oposición del jefe de patio. Por ello, no tiene otra opción que  volver a… ‘Jugar duro (Mean Machine)’.

“El Capitán de la selección inglesa, Danny Meehan, la máquina malvada, tiene licencia para… ¡Marcar!”.

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Crítica de Mean Machine (Jugar duro)

Los más avispados (y los más viejos del lugar) ya habrán deducido por su argumento, y por el nada disimulado título de este párrafo que ‘Jugar duro (Mean Machine)’ es un remake/homenaje en clave furgolera de la mitiquísima ‘El Rompehuesos’ (The Longest Yard) sin duda una de las películas referencia del cine de deportes (y mamporros).

Esta película está auspiciada por Matthew Vaughn y Guy Ritchie, dos de los grandes gurús del cine británico. Además, para redondear el asunto, cuenta con un papel de invitado para Jason Statham, y con el actor-jugador más famoso del balompié británico, el inimitable Vinnie Jones. Jones es Danny Meehan, el protagonista del asunto, un jugón venido a menos que tiró su carrera al WC cuando se vendió en el minuto 72 de un Inglaterra vs Alemania al “regalarle” un penalty muy discutido a los germanos. Las iras de todo un país cayeron sobre é, y comenzó una carrera de auto-destrucción que lo llevó hasta el presidio. Allí comenzará una guerra de hostilidades con los guardias comandados por el Jefe Burton (Ralph Brown) y se hará amigos como Doc (el viejo-sabio institucionalizado), Nitro (el que va de amigo pero es un chivato de los guaridas) o el inseparable compañero de color llamado Macizo (Vas Blackwood). Todos ellos tienen un jefazo dentro de los presos, Charlie Sykes (John Forgeham) con sus aires de gángster inglés al estilo clásico. Ajeno a todo vive recluido en una celda especial e individual, y con vigilancia 24 horas, El Monje (Jason Statham), quien según cuenta la leyenda mató a 23 hombres a mano abierta… antes de aprender Karate.

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‘Jugar duro’ es uno de esos films que no engaña a nadie y que da justo lo que uno espera de él, un remake/homenaje al largometraje original de Burt Reynolds y, al mismo tiempo, una cinta 100% made in Inglaterra con su humor negro, su pasión sin igual por el fútbol y su aire tan británico en el ambiente. ‘Jugar duro’ obviamente tiene muchos puntos en común con la cinta protagonizada por Reynolds, incluso un buen número de escenas y secuencias son calcadas, si bien, se toma algunas licencias para (incluso) añadir un chiste recurrente en el film cuando a uno de los personajes no paran de golpearle en la nariz sin rompérsela durante varios instantes del metraje… creando en el espectador esa impaciencia por revivir uno de los momentos más recordados de ‘El Rompehuesos’.

Por otro lado, tenemos un papel insertado, seguramente a posteriori en el guión, para poder tener en el reparto con un rol de relevancia a Jason Statham (El Monje), que terminará siendo el portero titular del equipo de Meehan. Un guardameta con su propio estilo, muy dado a dejar el marco desguarnecido y hacer la jugada Maradoniana de turno, eso sí… nadie se atreve a decirle nada, ya que todos le temen. No es casualidad que Statham optara por interpretar el papel de portero en un film de fútbol, rol que ya interpretara su ídolo y amigo Sylvester Stallone en Evasión o victoria(John Huston, 1981).

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‘Jugar duro’ mezcla el cine carcelario con el fútbol de forma genial y sencilla al mismo tiempo, no es un film destinado a pasar a la historia, pero sí que cumple en lo que a entretenimiento y diversión. Un film que contiene un buen número de momentos a destacar: desde el comienzo con Meehan en plan James Bond abriendo los créditos iniciales del film haciendo explotar un coche (¡con un balón!) hasta aquellas en las que Meehan y el Monje escenifican las mil y una triquiñuelas que deben usar en los balones parados y durante los lances del partido, eso que llaman el juego subterráneo. Y, por supuesto, no deben faltar los momentos de pura testosterona como la pelea a puño y chupito entre Meehan y la mano derecha de Sykes. ¡Cómo no! lo mejor lo guardan para el final, en “el partido”, donde veremos a Meehan demostrando su clase, y a El Monje haciendo de las suyas en la portería y de portero-delantero cuando le da el aire.

Finalmente, suma en positivo en esta crítica de Mean Machine (Jugar duro), el hecho de que esté protagonizado por un auténtico ex-jugador de la Premier League, Vinnie Jones, quien a día de hoy aún sigue siendo el defensa central con más expulsiones de la historia de la Liga Inglesa. Y ojo, que aquí se permite el lujazo de enfundarse el 10 a la espalda y liderar (como capitán) al equipo de los reclusos, junto a su director técnico Macizo. Pedirle más a un film como ‘Jugar duro’ sería como pedirle peras al olmo. Dicho queda.

“La mayoría de esta gente no tiene nada, nunca lo ha tenido, pero tú… Tú tenías todo lo que ellos habían soñado y lo echaste por la borda” (Doc)

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En resumidas cuentas.
Ritmo trepidante, una ambientación entre barrotes muy conseguida, un reparto de actores acertado, buena música de procedencia británica y mucho fútbol: fútbol del callejero, de triquiñuelas y patio de colegio. Eso es lo que encontraremos en ‘Jugar duro’, una película hecha para los amantes del deporte rey y que tiene todo lo que le debe gustar a un hombre de los de antes.

Tráiler de Mean Machine (Jugar duro)