Malavita
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Luc Besson, uno de los grandes responsables de que el cine francés pueda competir con el americano en cuanto a blockbusters de acción y cine de evasión masiva, se puso tras las cámaras para firmar, según sus propias palabras: “Un homenaje a las pelis de gangsters con las que crecí”. Para ello, nada mejor que situar delante del “gran angular” a uno de los emblemas por excelencia del género: Robert De Niro, dando pie a un ejercicio de metacine que fusionó al mito con el actor. El resultado fue…‘Malavita’.

“Al Capone decía: pedir algo con educación con una pistola en la mano, siempre será mejor que pedirlo solamente con educación” (Giovanni Manzoni).

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Crítica de Malavita.
Dos instituciones del cine moderno (cada uno en lo suyo): Luc Besson (responsable de clásicos de culto como ‘El gran azul’, ‘Nikita’ o ‘León: El profesional’, además de productor de éxito bajo el amparo de Europa Corp, compañía responsable de sagas como TransporteroVenganza) y Robert De Niro (estandarte del actor americano del método junto a coetáneos como Al Pacino o Dustin Hoffman) se unieron por primera vez para llevar a cabo ‘Malavita’.

En ‘Malavita’ estos dos hombres de éxito decidieron rendir un homenaje y, al mismo tiempo, entregar al gran público una sátira sobre los films de mafiosos que tanto admira el primero, y a los que, en gran parte, debe su fama el segundo. El resultado final, distó de ser grandioso, pero sí que fue muy entretenido y altamente delirante, además de contener algunos de los instantes de cine dentro del cine más hilarantes que se recuerdan en años (como aquel en el que el gangster a la fuga, Giovanni Manzoni (De Niro), acaba visionando ‘Uno de los nuestros’ para luego dar un coloquio sobre el film… recordar que es vox populi que ‘Uno de los nuestros’ estuvo protagonizado por De Niro en la vida real). De momentos como ese y muchos más… está plagada ‘Malavita’ (que es el nombre del perro de los Mazonni/Blake), muchos de los cuales se engrandecen gracias a la moderada interpretación de “Bob” De Niro que opta esta vez por ponerse serio, a pesar de que su personaje se acaba metiendo en situaciones realmente surrealistas, debido, sobre todo, a su apego a solucionar problemas del hogar bajo el código de la mafia que sigue corriendo por su sangre.

“Soy escritor. Escribo sobre novelas, novelas de guerra” (Giovanni Manzoni).

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Junto al cabeza de familia, encontramos también en esta crítica de Malavita a la siempre magistral Michelle Pfeiffer, que dentro de lo que cabe está llevando su vejez con dignidad, y que volvió a colaborar en un film con De Niro después de ‘Stardust’. La Pfeiffer da vida a Maggie, la esposa de Fred/Giovanni, quien no está terminando de aclimatarse a la vida fuera de Estados Unidos y tendrá sus más y sus menos con el tendero del pueblo y hasta con el sacerdote de la Iglesia más cercana. Además, los Manzoni/Blake tienen dos descendientes: Bella (Dianna Agron), jovencita de mecha corta que no se anda con chiquitas a la hora de usar la fuerza física para defender lo suyo. Y Warren (John D´Leo), un adolescente en ciernes que idolatra la vida de la mafia y al gangster que su padre fue (ver como intenta utilizar la palabra “joder” para expresar una amplia gama de emociones y estados de ánimo del mismo modo que lo hace su padre, en uno de los chistes recurrentes del film).

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El último actor de reconocido prestigio que se paseó por este film fue un impasible Tommy Lee Jones (Robert Stanfield), el cual con su impertérrito rostro se basta y se sobra para dar vida al amargado agente encargado de la seguridad de los Manzini (atención a las escenas de Lee Jones junto a De Niro porque son oro puro, sobre todo cuando este lee la autobiografía de Giovanni, en la cual Stanfield no sale muy bien parado… o la cara de Stanfield/Jones al ver como Manzoni se desmelena en el coloquio sobre ‘Uno de los nuestros’, lo que lleva a Stanfield a acabar apostillando más o menos la siguiente frase a sus subalternos: “Recogedlo todo, nos vamos. El muy cabrón se ha desmelenado”).

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En cuanto a la dirección de Besson, estamos ante un tipo de film alejado de lo que el francés suele dirigir, no tanto de lo que suele producir y/o escribir. El tono de ‘Malavita’ es demasiado cómico para su estilo, y es por ello que Besson no termina de estar al nivel de sus mejores obras y no duda en meter acción gratuita en un film que seguramente no la necesitaba. Pero, claro, el director se debe a su público y a su fama, y así es como abre el film con una escena contundente, y lo cierra del mismo modo: con un clímax de tiros y explosiones de estilo cómic.
Entre medias, Besson, deja el peso del film en manos de un excelso De Niro, y una deliciosamente desequilibrada Pfeiffer, los cuales llevan sobre sus hombros la cinta a buen puerto, clara muestra de ello es el bajón de calidad del film cuando se centra en los hijos del matrimonio, en dos sub-tramas que no tienen la chispa que sí poseen las que se centran en Fred & Maggie, las cuales dan pie a escenas geniales como la de Giovanni solucionando un intercambio de opiniones con el fontanero, o la de Maggie conquistando el estómago de dos de los polis destinados a vigilarles, como buena mamma italiana.

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En resumidas cuentas. 
‘Malavita’ es una cinta que seguro gustará a los fans de films como ‘Los Intocables’, ‘Uno de los nuestros’ o ‘Casino’ y, sobre todo, a los más fieles seguidores de Robert De Niro, rey indiscutible del evento. Una gran broma cinematográfica hecha a la medida de un entonado De Niro. No es un gran largometraje, pero sí que cumple en cuanto a entretenimiento y ejemplo de metacine y guiño público al mito del gangster italiano.

La curiosidad: ¿Por qué para ser hijo de Robert De Niro en la gran pantalla tienes que tener un lunar como el suyo? ¿Desde cuándo se heredan de padre a hijo los lunares?
El plano: El sueño de Giovanni en la barbacoa sirviendo a los miembros de su cuadrilla gansteril (atención a la perfecta caracterización de la esencia “Mafia”).
La escena: Giovanni puliendo bate en mano unas pequeñas diferencias de opinión con el fontanero.
La secuencia: La de la Cinemateque. Sencillamente genial. Atención a como se enlaza el comienzo de ‘Uno de los nuestros’ (del que solo escucharemos la voz en off de Ray Liotta) con una escena de Warren Manzoni, en la cual planea huir de la casa familiar debido a una mala jugada.