Los valientes visten de negro
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Los años setenta fueron sin duda la época dorada del cine de artes marciales. En aquellos tiempos no importaban tanto las dotes interpretativas como la habilidad del actor para soltar unas buenas patadas. Y entre la marea de nuevos valores que querían probar suerte en el mundo del cine surgió Chuck Norris, un campeón de Karate que ya se había dado a conocer pocos años antes acompañando a Bruce Lee en ‘El furor del dragón’. Pero fue en ‘Los valientes visten de negro’ donde pudimos verle por primera vez en un papel principal.

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Crítica de Los valientes visten de negro.
Antes que nada quisiera remarcar algo que ya he comentado en la introducción, pero que no está de más repetir para que nadie se lleve a engaño. En esta película no hay trabajo interpretativo, ni en el personaje principal que corre a cargo de Chuck Norris ni en el de los secundarios que le acompañan.

Hablamos de la primera película para la cual Chuck Norris tuvo que prepararse realmente el papel, pero no hemos de olvidar que hacía muy poco que había terminado sus estudios de interpretación y que su talento más destacado era con diferencia su habilidad como luchador y su aspecto de tipo duro. Y eso es lo que realmente encontramos en esta película, ni más ni menos, todo sumado a unas líneas de diálogo francamente cutres. No obstante, y dadas las circunstancias, debo decir que Chuck (aquí con una frondosa melena rubia y sin su habitual barba) lo hace mejor de lo esperado. Y lo mismo podemos decir de secundarios como Anne Archer o James Franciscus. Por cierto, dos actores en diferentes puntos de su carrera, Archer en sus inicios tras una considerable experiencia en series de televisión y Franciscus en sus últimos años en activo.

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El director Ted Post también estaba en el ocaso de su carrera, dedicado a dirigir películas para ser estrenadas en televisión. Pero quizás alguno le recuerde por películas memorables como ‘Cometieron dos errores’ (1968) con Clint Eastwood en uno de sus westerns característicos y ‘Regreso al Planeta de los simios’ (1970). Desgraciadamente nadie vive de glorias pasadas, y hay que decir que Ted Post no consigue imprimir ritmo a la película. Creo que la podría haber dirigido cualquier otro director sin obtener un resultado apenas distinto. El culpable quizás sea un guión excesivamente simple que se aguanta sobre una premisa argumental que invitaba a mucho más: el rescate de prisioneros de guerra en Vietnam. Un tema que sí sería aprovechado con solvencia en películas comoDesaparecido en combate(Joseph Zito, 1984) oRambo(George Pan Cosmatos, 1985) pero que en este caso queda totalmente desaprovechado, centrando la acción en unos asesinatos un tanto absurdos que se hacen incluso aburridos.

Hay algo que de entrada sorprende y decepciona por igual teniendo en cuenta el tipo de película que se nos ofrece: hemos de esperar casi una hora para ver a Chuck repartiendo la primera torta. Y para ser sincero las escenas de lucha están filmadas correctamente pero son un tanto mediocres, a fin de cuentas no hemos de olvidar que estamos ante una cinta con un ajustadísimo presupuesto y un Chuck Norris primerizo. Sin duda, la escena más pintoresca y memorable es esa en la que Booker debe detener a uno de los villanos que pretende escapar en coche. Su patada voladora atravesando el parabrisas ya forma parte del registro personal de Norris, y doy fe que la ha empleado con éxito en otras películas y series posteriores.

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Debéis creerme si os digo que no hay mucho más que destacar. El valor de esta película reside básicamente en contemplar los inicios de Chuck Norris y ver cómo se desenvolvía, mostrando pelo en pecho de cara a la galería en un producto cinematográfico puramente viril y sin pretensiones. Es evidente que tras más de tres décadas la película no ha envejecido lo que se dice bien, pero en su momento sirvió de trampolín para un actor que con el tiempo se ha ganado su lugar en el Olimpo de los fostiadores. ¿Música? ¿Fotografía? ¿Vestuario? Francamente, en esta película son irrelevantes.

Los valientes visten de negro

Conclusión.
Finalizo esta crítica de Los valientes visten de negro, un film para fans de Chuck Norris y para nostálgicos que quieran revivir antiguas sensaciones. Incluso para aquellos atrevidos que quieran experimentar el riesgo de asomarse al mundillo de las pelis de artes marciales de bajo presupuesto. Pero el resto abstenerse. Porque sí, es un producto sin pretensiones que puede servir para pasar un rato entretenido. Pero tampoco voy a engañar a nadie, existe una posibilidad muy real de que para algunos se convierta en una experiencia atroz. Así que la decisión es vuestra, pero quien tenga en mente ver una buena película de Chuck Norris hará bien escogiendo otra.