La mujer de negro: El ángel de la muerte
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En 2012 visitamos por primera vez la casa de campo de “Eel Marsh House”. Tres años después, en 2015, regresamos a ese lugar maldito porque la que nunca perdona, la que nunca olvida y la que nunca se fue… regresó. Os hablo de ella, de… ‘La mujer de negro: El ángel de la muerte’.

“Perdió a su hijo. Murió el domingo, se la vio el lunes. ¿Quién será el siguiente?”.-Dicho popular.

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Crítica de La mujer de negro: El ángel de la muerte

Esta es una secuela que para nada esperaba, ya que tras el final de La mujer de negro (James Watkins, 2012) esta continuación se me antojaba cuanto menos sorprendente. No obstante, decidí concederle “el beneficio de la duda” porque la primera película realmente fue una grata sorpresa y un destacado film de terror que triunfó con total merecimiento.

No obstante, y una vez vista ‘La mujer de negro: El ángel de la muerte’, se confirmaron todos mis peores temores y sospechas iniciales. Este regreso a “Eel Marsh House” no fue para nada satisfactorio y nos encontramos con un film totalmente fallido, decepcionante y que queda absolutamente por debajo de todo lo conseguido en la primera película.

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No es que ‘La mujer de negro 2’ tenga un problema… ¡es que tiene muchos problemas! por ejemplo: tarda demasiado en ponerse en marcha, casi no sucede “nada” en todo el film, los pocos sustos que hay se limitan a usar la técnica del sobresalto subiendo el volumen del sonido/música, la ambientación no funciona ni genera tensión en el espectador (destacar aquí que la “exploración” de la casa y sus aledaños resulta insípida) y las apariciones fantasmales se pueden contar con los dedos de una mano. Como consecuencia de lo anterior, la cinta no da miedo y fracasa así en lo que es, o debería haber sido, su principal objetivo: el miedo y el terror.

Por otro lado, tenemos un guión que tampoco ayuda porque tiende a mezclar varias historias personales sin interés con lo que es la mitología de la mujer de negro. De esta forma, todo se diluye y no se alcanza nada.

Mención aparte merece el regular montaje de la cinta. No es tan malo como sucedía en Ouija (Stiles White, 2014) pero desde luego dista mucho de ser bueno y entrega un ritmo y un resultado final que no es el adecuado, y que hace que el film (pese a durar 98 minutos) se haga largo, pesado y hasta aburrido para un público que venía a disfrutar con los sustos, los fantasmas y el terror… y al que esto se le ofrece de mala manera y con cuentagotas.

Vamos ahora en esta crítica de La mujer de negro: El ángel de la muerte a repasar las actuaciones. Es sólo en este campo dónde la película consigue aprobar, y más que nada por la esforzadísima y notable actuación de la actriz Phoebe Fox. La actriz inglesa dota de una enorme credibilidad a su personaje de la señorita Eve, una joven soltera que destaca por su carácter educado y dulce, una chica que siempre va con una sonrisa en la cara ayudando a los pequeños. Resulta fácil empatizar con ella gracias, como digo, a la labor de Phoebe Fox.

Con menor relevancia, y con un trabajo interpretativo también menor al de la joven actriz londinense, tenemos a Jeremy Irvine y Helen McCrory. El primero parece metido con calzador en la historia sólo para que haya un guapo galán, y la segunda cumple sin más con su papel de profesora veterana y seria. Finalmente, el pequeño Oaklee Pendergast fracasa en su papel de Edward, ya que siendo el principal niño “acosado” por “la mujer de negro”… no consigue generar ningún tipo de empatía hacia su personaje y se limita a plantarse delante de la cámara con rostro inexpresivo y punto.

“Lo abandonaste…”

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En conclusión.
Es triste, pero todas las virtudes que hicieron triunfar a ‘La mujer de negro’ desaparecen en esta continuación que queda muy por debajo de su antecesora y que, esta vez sí, hace bueno el dicho de: “segundas partes nunca son buenas”. La casa de Eel Marsh House y su fantasma ya no sorprenden ni asustan.

Tráiler de La mujer de negro: El ángel de la muerte