La cura del bienestar
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Tras ciertos tropiezos en su carrera cinematográfica, Gore Verbinski se aleja de los blockbusters de Hollywood, para volver a un terreno que conoce muy bien: el terror. Y lo hace con una propuesta, que aunque no es completamente original en su planteamiento, su sentido visual y su encanto gótico (además de su crudeza) la hacen enormemente memorable, sobre todo en los tiempos que corren. En Cineycine nos hemos ido a los Alpes Suizos para descubrir… ‘La cura del bienestar’.

“Todos nuestros pacientes vienen aquejados de una enfermedad venida de la propia humanidad, nosotros somos los que les devolvemos a su estado original” (Director Volmer).

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Crítica de La cura del bienestar.
Vivimos unos tiempos curiosos, vivimos una época en la que claramente el postureo de la crítica y demás parafernalia se ha convertido en una especie de vara con la que medir cualquier película estrenada en cines. Sin ir más lejos, la excusa de que se demandan films originales frente a la oleada de remakes, secuelas, reboots o precuelas, se ha convertido en eso… en una excusa.

‘La cura del bienestar’ es el mejor ejemplo de lo que acabo de comentar, puesto que estamos ante un film que resulta cuanto menos curioso y más o menos original (cierto es que la premisa recuerda poderosamente aShutter Islando aEl resplandor), pero sobre todo es un producto que no se basa en ningún material de origen a la hora de escribir el guión. Pues bien, la mayor parte de la crítica la ha hundido. Este film es una de esas películas que en un futuro, muy lejano (o no), posiblemente se convierta en un título de culto, especialmente a raíz de la disparidad de comentarios del público y la ardua campaña de hundimiento por parte de la crítica.

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La cinta de Gore Verbinski es una sorpresa en mayúsculas dentro del cine en general (no sólo en el de terror), al tratarse de un producto dirigido con un mimo visual y cariño por lo que cuenta que realmente en los tiempos que corren es digno de un aplauso. Verbinski ha contado en sus manos con un proyecto bastante único, no sólo por el potente mensaje que transmite y su ácida crítica al capitalismo, sino por su cariño al cine de terror que existía en las películas de la Hammer, o inclusive en los citados títulos más arriba, como fuente de la inspiración base.

Uno podría pensar que ‘La cura del bienestar’ es fallida, pero creo que su director ha honrado al género de la manera más afectiva e inteligente posible, especialmente gracias al trabajado guión de Justin Haythe. Un libreto donde se examina de manera bastante cruda (no hablamos de violencia gratuita ni gore) esa condición humana absorbida por el mundo capitalista, como bien define el personaje de Jason Isaacs, un mundo donde la emoción y el significado de ser humano se desvanecen casi por completo. En este sentido, gran fotografía de Bojan Bazelli, tanto en esos rascacielos en el prólogo del film (un mundo gris y mecanizado de donde proviene Lockhart) como las múltiples vistas naturales del balneario en los Alpes. Ahora bien, el público irá viendo gracias a los ojos de Lockhart que en el centro de rehabilitación no es todo lo que parece… a pesar de la enorme calidez de sus responsables y la supuesta cura que ofrece Volmer.

No es conveniente desvelar mucho más de la trama del film de Verbinski (a pesar de los comentarios negativos en torno al final de la obra). Servidor acudió al visionado sin ver nada, salvo aquel primer teaser que salió para despertar mi curiosidad, gracias a ello, el film cobra un enorme sentido narrativo merced a su tempo a la hora de presentar los escenarios, es más, el prólogo no puede ser más desconcertante, pero en el buen sentido, al igual que los personajes que pueblan el film.

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Por otro lado, destacar y llamar la atención al respecto de las notables interpretaciones del reparto. Al frente tenemos a Dane DeHaan, quien va evolucionando a lo largo de la película: ese agente de bolsa sin escrúpulos que irá pasando por el elemento de la sospecha hasta elemento de suspense, convirtiéndose en una herramienta para que el espectador pueda llegar a su lado al fondo del asunto. Tampoco se queda atrás Jason Isaacs, actor infravalorado, quien ofrece el que quizás sea uno de los personajes más enfermizos del cine de terror reciente, sobre todo por la sutilidad de su interpretación. Destaca también enormemente Mia Goth como Hannah, una paciente “especial” del balneario/castillo. En su caso, su delgadísimo aspecto físico le da un aire bastante desasosegador y proteccionista a su interpretación.

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Otro de los puntos fuertes es la potencia visual de Verbinski y sus elementos. El cineasta se apoya tanto en el elemento de la localización como ciertos animalitos que realmente dan cierto mal rollo en diferentes escenas de la película, consiguiendo generar un ambiente malsano. Algo que se reafirma también en la portentosa banda sonora de Benjamin Wallfisch, que se las arregla para producir los elementos de terror que Verbinski busca, no sólo de manera visual, sino también sonora.

Sin embargo, hay un aspecto que le quita cierto brillo a ‘La cura del bienestar’ y ese es su duración. La película puede llegar a ser un desafío para la paciencia del espectador novel, sobre todo porque el film no tiene un ritmo endiablado. Es una cinta pausada que requiere cierto esfuerzo por parte del respetable… y aunque personalmente no me han desagradado ni molestado sus 146 minutos, sí que reconozco que en ciertos pasajes la cinta se nota larga, pero jamás tediosa.

También puedo entender que el final no será plato de buen gusto para el público general, aunque es un delicioso homenaje al género de terror italiano, o de las películas de la Hammer y algunos monstruos clásicos. Finalmente, destacar que el film no hace un uso de “jumpscares” o golpes de efecto, sino un uso inteligente de esos elementos terroríficos para la narración, en vez de ser estos la atracción especial de la cinta.

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En conclusión.
Finalizo ya esta crítica de La cura del bienestar, una película que, de entrada, puede que no guste al público en general… pero el verdadero aficionado al género puede encontrar en ella una deliciosa obra, muy loable y arriesgada en los tiempos que corren en el cine actual. Un film que permite a su director demostrar que aún se puede hacer cine de terror de manera inteligente.