La conspiración de noviembre
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Pierce Brosnan es el “hombre de noviembre”. ¿Por qué? Porque por donde él pasa ya no queda nada. Estaba retirado… pero lo han reactivado, fueron a por alguien cercano, intentaron matarle… pero sobrevivió. Ahora deberá de averiguar por qué quieren eliminarle y por qué ha sido activada… ‘La conspiración de noviembre’.

“¿Sabes por qué te llamábamos el “hombre de noviembre”? Porque después de pasar tú, no quedaba nada” (Hanley).

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Crítica de La conspiración de noviembre

Dos supervivientes del cine de los 80 y 90 como Roger Donaldson y Pierce Brosnan se unen. Ambos nos traen una cinta de “viejo espía reactivado” en medio de un conflicto en un país extranjero y un clima político a punto de estallar. Todo ello con la sombra de la CIA y sus métodos planeando por la zona.

Donaldson y Brosnan son las grandes bazas de ‘La conspiración de noviembre’. Y viendo el film, uno sale mucho mejor parado que el otro. Roger Donaldson, un artesano bien conectado con una filmografía importante en donde destacan títulos como: ‘No hay salida’ (1987), ‘Cocktail’ (1988),Species(1995), ‘Un pueblo llamado Dante’s Peak’ (1997, con Brosnan) o ‘La prueba’ (2003, también entorno a espías y la CIA). Donaldson es un tipo que sí trabaja con un material potente no desentona, pero sí el guión falla, o los actores no rinden a gran nivel, no va a ser él quien salve la papeleta. En ‘La conspiración de noviembre’, el montaje y el guión no dan el golpe, y Donaldson al final no sabe como terminar todo encajando las piezas como debiera, así pues, todo queda en manos de su protagonista: Pierce Brosnan.

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Pierce Brosnan es un intérprete con mucho más talento de lo que muchos piensan (vean ‘El sastre de Panamá’, ‘Enfrentadoso ‘Chantaje’) y aquí se pone la cinta a la chepa y saca adelante el asunto en plan torero, convirtiendo su presencia en lo mejor del film. Es toda una delicia ver a Brosnan como un espía ajado, alcohólico, contundente y carismático en la línea del black-ops en horas bajas patentado por Liam Neeson en Venganza (Pierre Morel, 2008) y demás thrillers posteriores. Pasa que cuando mejor se lo estaba pasando Brosnan dando vida a su Peter Devereaux, aparece el momento empaticemos con la audiencia actual y pongamos al chaval de prota también, en donde Luke Bracey y su Mason dan un giro de 180º y entonces el conflicto de intereses por ver quién de verdad es el protagonista de la historia entra en escena, eso y la duración del film (que claramente ha sido recortada del montaje original) finalizando todo dejando varias sub-tramas abiertas con personajes que literalmente desaparecen de la cinta lastran el conjunto.

Al final el sabor de boca de ‘La conspiración de noviembre’ es agridulce, siendo un film que va claramente de más a menos. Al parecer el fracaso de 3 días para matar(McG, 2014), repercutió negativamente en esta producción que se encontraba a punto de obtener luz verde para su rodaje en el momento en que la de Costner llegaba a cines USA. Los temores de sus productores a obtener otro fiasco llevaron a recortar el presupuesto del film de 30 millones de $ a sólo 15, y de buscar actores del tipo Bradley Cooper se pasó a Luke Bracey pues Cooper se desentendió del film cuando supo del recorte presupuestario. Aún y con todo, Brosnan siguió a bordo, y aceptó bajarse el sueldo a cambio de un porcentaje de taquilla del film y de un contrato jugoso para dos películas más sí la cinta tenía éxito. Finalmente, en USA las cosas fueron tan mal como se presuponía, y para su lanzamiento mundial quedó abandonada a su suerte, con hasta tres cambios de fecha en su pase por cines en España.

“Una bala se mueve a más de mil metros por segundo, cuatro veces más rápido que la velocidad del sonido. El efecto de esa velocidad es absoluto. Simplemente dejas de existir” (Devereaux).

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No nos engañemos, esta película no busca inventar la pólvora; es la misma historia de espía quemado por años de servicio creada desde la guerra fría hasta el día de hoy. Tiene el regusto de aquellas historias del mentor y el pupilo, la de los viejos amigos que se pasan al lado oscuro y la de los oscuros secretos de la CIA. Todo eso revestido de una acción a lo ‘Venganza’, un gran protagonista pleno de carisma & porte y una inversión rápida de nuestro tiempo: 98 minutos ajustadísimos al máximo. Pero la han hecho bipolar: tiene cosas buenas como la acción que resulta rodada sin censuras, clara, con tiros que matan en la pantalla (y no fuera de ella), con sangre y con golpes que duelen sólo de verlos… pero también presenta un intento de thriller laberíntico que no le pega con giros argumentales (algunos no muy rebuscados), femme fatales de cartel promocional (¡ojo! porque Olga Kurylenko aquí es una trabajadora social, no lo que se nos vende en el póster), pupilos sin bagaje que van a la caza de su maestro, viejos amigos pasados al lado oscuro y la vieja e indefensa Europa en peligro.

¿Y su reparto? Vamos ahora mismo con él en esta crítica de La conspiración de noviembre. Bien, digamos que el casting del film es una manta demasiado pequeña con la que Pierce Brosnan no puede taparse ni por arriba ni por abajo, sobre todo, por la parte que le toca con Luke Bracey (Mason), rubio de la escuela australiana que se nos presentó en ‘Lo mejor de mí’ (Michael Hoffman, 2014), que debía de hacerse un hombre en este film y que muchos daban como aspirante a estrella con ‘Point Break’ (Ericson Core, 2015)… Aquí Bracey pasa por el film sin dar todo lo que su personaje necesitaba, aún verde para enfrentarse a un rol tan complejo y no da nunca la sensación de poder con el viejo Brosnan, quien literalmente se lo come con guarnición en las dos escenas que tienen frente a frente, sobre todo, en la segunda, en donde le da elegir entre matarle o salvar la vida de una rubia que pasa por la trama prometiendo más protagonismo del que finalmente tiene.

“¿¡Tú eliges, o eres un humano, o un asesino de humanos!?” (Peter Devereaux).

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Del resto veremos a Olga Kurylenko (Alice) como una trabajadora social que conoce el paradero de Mila Filipova (el, o mejor dicho “la” digamos mcguffin del film) la joven que todos buscan. Kurylenko no lo hace mal, con el paso de los años mejora como actriz, aunque sigue teniendo el “debe” de enseñar carne a la mínima, por eso mismo su personaje se ve venir con el paso de los minutos. Will Patton (Weinstein) jefazo de la CIA, antiguo compañero de armas de Devereaux, ahora aburguesado con despacho, traje y dando órdenes por conferencia telefónica. Un cliché clásico del cine de espías. Patton, eterno secundario, luce un imposible peluquín para no parecer el padre de Brosnan, porque de otra no se entiende. Cumple sin más, pero por temas de montaje desaparece sin decir adiós. Bill Smitrovich (Hanley) interpreta al único amigo que le queda a Devereaux. Él se encarga de reactivarle y de protegerle, también de poner motes a los demás personajes y de darle nervio a sus escenas. Ojo a su cabeza afeitada a lo Rod Steiger en los 90 y atención a cuando se pone a sudar la gota gorda en pleno clímax. Y, por último, ¿qué nos falta en una de estas pelis? ¡El malo! un antiguo general ahora a punto de ser elegido presidente de Rusia, Lazar Ristovski (Arkady Federov), uno de esos actores que con la cara ya lo dice todo.

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En resumidas cuentas.
Esto es el show de Brosnan (buscando ser el rival de Liam Neeson en la vejez del héroe con carisma y porte) dejando patente que aún tiene cuerda para rato y que le quitaron la licencia 007 antes de tiempo. Un film que va claramente de más a menos, y al que la falta de valentía de sus productores condenó a un paso por cines menos publicitado de lo que merecía. No descubre la pólvora, pero entretiene y devuelve parte del cine de acción artesanal de los buenos tiempos.

Tráiler de La conspiración de Noviembre