Happy Feet: Rompiendo el hielo
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Si os hablo de Animal Logic, posiblemente no os digo nada. Si os digo que es un estudio encargado de dar vida a miles de efectos digitales en multitud de películas y anuncios y que ‘Happy Feet’ fue su primer largometraje en el campo de la animación, cautivando a todo espectador que la ha visto, la cosa cambia. Atentos a este estudio que en el campo de la animación está haciendo cosas realmente interesantes. Hoy toca una de pingüinos.

Happy Feet

Crítica de Happy Feet: Rompiendo el hielo

Corría el año 2007 cuando ‘Happy Feet’ se coronaba como la mejor película de animación en la gala de los Oscar adelantando a Cars’, de Pixar, no sin cierta polémica acerca de si un film con captura de movimiento debía competir por el Oscar en la categoría de animación. Fue entonces cuando mucha gente empezó a sentir curiosidad por una cinta a la que anteriormente no se le había prestado atención. Y es que, ¿una de pingüinos que cantan y bailan claqué? A priori puede sonar bastante disparatado, por decirlo de alguna manera, pero no nos dejemos engañar, ‘Happy Feet’ es todo un recital de emociones, sentimiento y sobre todo mucha ilusión. Aquí el gran George Miller nos demostró como rodar una gran cinta animada como esta y no morir en el intento.

Además, el film es una mezcla de musical y aventura. Musical porque resulta que los pingüinos protagonistas se pasan el día entero cantando, sobre todo para cortejarse. Entonces, un buen día, nace alguien especial, alguien que no tendrá voz para cantar pero poseerá una habilidad única: la de bailar. Mumble, que así se llama dicho pingüino, sufrirá las burlas de sus compañeros por ser diferente, por no saber cantar y sobre todo por bailar. Le darán de lado e incluso sufrirá algo mucho peor… Vemos de esta manera como se retrata en la película algo que es muy común hoy en día: dar de lado a la gente que no es como nosotros, que es diferente por los motivos que sean.
La película también posee un fuerte mensaje ecologista que no voy a tratar a fondo para no desvelar ninguna sorpresa. Y es que la primera hora es muy feliz con mucho baile y cante pero luego empieza a cambiar de tercio y más de uno quedará asombrado con lo que desfilará por la pantalla.

La animación recayó en un estudio especializado en efectos visuales y animaciones, “Animal Logic”. Sus profesionales nos demostraron estar a la altura de la mismísima Pixar y del resto de estudios importantes, y es que ahora hay muchos estudios capaces de plantar cara al estudio propiedad de Disney. Sobre todo tengo que destacar que se hizo un colosal trabajo retratando con una calidad que roza la perfección a los pingüinos emperadores. Ver la película es una delicia: la nieve brilla y es pura, los pingüinos pequeños poseen sus plumas que están perfectamente retratadas y en general tenemos un aspecto visual impecable. Además, y tal y como expuse antes, la animación fue conjugada con captura de movimientos de bailarines de claqué encabezados por Savion Glover, que daba vida a Mumble. El resultado fue, obviamente, superior al que se habría obtenido de haberlo hecho sólo con animación artesanal a cargo de los animadores. Imaginar el impacto que debería causar todo esto cuando se estrenó en pleno 2006… Finalmente, gracias a esta cinta, Animal Logic realizaría en 2010 ‘Ga’Hoole: La leyenda de los guardianes’ de Zack Snyder con un resultado abrumador. Posteriormente repetirían con ‘Happy Feet 2′ (George Miller, 2011).

Happy Feet

Por otro lado, en una película donde la música tiene tal cota de protagonismo, las voces debían ser otra decisión fundamental y en este caso recayeron, como viene siendo habitual en las producciones animadas, sobre actores conocidos. Gente como Elijah Wood, Robin Williams, Brittany Murphy, Hugh Jackman, Nicole Kidman o Hugo Weaving prestaron sus voces al servicio de ‘Happy Feet’, dando un resultado realmente espectacular. Es por ello que una vez vista en español, es recomendable que su siguiente visionado sea en versión original para así poder apreciar en su plenitud esta maravillosa película.

Y como no todo podía ser perfecto, encontramos algunos detalles quizás no tan positivos (eso si, buscando con lupa y muy bien buscado) como algunas partes un tanto más lentas, en las que nada avanza y a más de uno se le hará algo pesado. Por lo demás es una película de referencia en todos su aspectos.

Happy Feet

Conclusiones.
Finalizo esta crítica de Happy Feet: Rompiendo el hielo afirmando que no es una película más de animación. Y es que su singularidad a la hora de haberla convertido en un medio musical y medio cine de aventuras la destacan del resto, además resaltan sus importantes mensajes de trasfondo que resultan realmente impactantes… George Miller nos demuestra que el cine de animación, si se hace bien, puede ser algo maravilloso.