Esto es la guerra
Comparte con tus amigos










Enviar

¿Qué sucedería si James Bond & Ethan Hunt descubrieran que están enamorados de la misma mujer? ¿Qué sucedería si sólo uno de ellos pudiera ser correspondido? Algo así, salvando las distancias, es lo que nos cuenta  la cinta que hoy reseñamos. Chris Pine y Tom Hardy dan vida a dos súperespías que deben luchar por el amor de Reese Witherspoon. Bienvenidos a… ‘Esto es la guerra’.

Esto es la guerra

Crítica de Esto es la guerra

El eternamente denostado McG regresó con esta película a sus raíces: el cine de acción con toques de comedia. Género que ya abordó en las dos entregas cinematográficas de ‘Los Ángeles de Charlie’. En esta ocasión, añade a la ecuación una trama de romance a tres bandas con Chris Pine, Tom Hardy y una intérprete consumada en el género, Reese Witherspoon. Este trío de actores son los protagonistas de ‘Esto es la guerra’. Entre manos tenemos una efervescente producción hecha con el simple propósito de hacernos pasar un rato ameno.

El film es una especie de ‘Mentiras arriesgadas’ (James Cameron, 1994) para (prácticamente) todos los públicos. Eso sí, aquí con dos solteros en busca de la chica de su vida, en vez de con un padre de familia como protagonista. El resultado final queda bastante lejos del largometraje de Cameron que son palabras mayores del género. El mayor hándicap es, al mismo tiempo, su supuesto gancho comercial más firme: la especialista en el género Reese Whiterspoon. El personaje de la actriz acaba deteniendo en exceso la acción en pos del humor.

No obstante lo anterior, la cinta empieza bien con su inicio en Hong Kong. Allí vemos a los dos espías acechando al maloso de la función, un convincente Til Schweiger. Precisamente, su personaje, tras sufrir la pérdida de su hermano en la refriega, jura vendetta contra los dos agentes. Pero no es hasta pasada la hora de metraje cuando vuelve a hacer acto de presencia. Sesenta minutos en donde somos testigos de un sinfín de citas. Encuentros en donde Lauren no termina de elegir entre los dos hombres con los que se ve. Dos tipos que son polos opuestos y que intentan tirar por tierra los planes amorosos el uno del otro.

Esto es la guerra

Por el metraje desfilan un sinfín de gags. Algunos de estos chistes son recurrentes (la constante mención a la cantante melódica Sade) y otros fugaces. Los gags funcionan unos con mucho más acierto que otros. En este aspecto, se lleva la palma la jornada de Paintball que organiza Tuck atacando sin piedad a un grupo de adolescentes ante la atónita mirada de Lauren… Otros, mucho más previsibles en su desenlace, no acaban de resultar todo lo graciosos que deberían. Un ejemplo de estos últimos es el plan fallido de Foster por llegar al corazón de Lauren adoptando un perro.

En cuanto a las interpretaciones, la verdad es que estas son lo esperable, es decir nada arriesgadas. Cada uno de los tres protagonistas ofrecen al público lo que se espera de ellos (por la fama que, en el momento del estreno del film, tenían). Chris Pine es el eterno soltero y mujeriego seguro de sí mismo. Tom Hardy combina su agresividad innata con una inseguridad en sí mismo patente al ver el tipo de relación que existe entre los dos amigos. Y, por último, Reese Whiterspoon tiene momentos de una irritabilidad notable con otros en donde se encuentra más comedida.

Esto es la guerra

En roles secundarios podemos encontrar a una dura y visiblemente avejentada Angela Basset como la jefa Collins. También está la veterana Rosemary Harris. Otra que tiene un rol secundario es Chelsea Handler, humorista muy conocida en Estados Unidos en el medio televisivo. Por último, el ya mencionado Til Schweiger como el villano de turno, un papel que despacha con suma facilidad.

Mención aparte merece el director McG, tildado de inútil para arriba por muchos, y que llevó a cabo una muy rescatable labor en Terminator Salvation(2009). En ‘Esto es la guerra’ se mueve en parámetros mucho más modestos. Aquí firma de forma muy impersonal (de sobra es conocido que su su estilo es la confusión) un proyecto de esos que prácticamente se dirigen en la segunda unidad. El tratamiento de la acción que plasma en pantalla es una clara apuesta por un estilo a lo Misión Imposible (Brian De Palma, 1996). Estilo que no desentona con el resto del conjunto. A pesar de que, como ya indiqué más arriba, menos momentos de romance y más acción hubiesen elevado la nota final de la cinta.

Esto es la guerra

En resumidas cuentas.
Termino ya esta crítica de Esto es la guerra, un típico producto para una tarde de domingo. Una tarde en donde uno simplemente quiera desconectar y no tenga el nivel de exigencia muy alto.

Tráiler de Esto es la guerra