El sonido del trueno
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Basada en el potente relato corto de Ray Bradbury, ‘El sonido del trueno’ prometía ser una película de ciencia-ficción con ciertos elementos interesantes y que podrían ser capaces de hacerla una buena propuesta dentro del género. Sin embargo, diversos problemas y errores hicieron que esta potente idea naufragara en un film que no estuvo a la altura de las expectativas.

“Alguien se ha salido del camino”.-Travis.

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Crítica de El sonido del trueno.
En el pasado Peter Hyams fue cuanto menos un director interesante. En su filmografía podemos encontrarnos con algunas cintas de género destacables e interesantes, tales como: Muerte súbita con Jean-Claude Van-Damme, ‘The Relic’ que fue una entretenidísima monster-movie de serie B, Atmósfera cero con Sean Connery o ‘Capricornio Uno’. Estas que acabo de citar son sólo algunos ejemplos de un director que era capaz de meterse en cualquier género y solventar la papeleta de manera loable, pero ¿Qué diablos pasó para que ‘El sonido del trueno’ no fuera satisfactoria?

Empecemos con los primeros atisbos de la producción: Ray Bradbury vendió los derechos a Franchise Pictures con el pretexto de convertir su relato corto (relato que, por cierto, la cinta obvia de manera total) en una película. Franchise Pictures contrató a los guionistas Thomas Dean Donnelly y Joshua Oppenheimer para escribir el guión, y después ficharon a un buen cineasta para llevarlo a cabo: Renny Harlin, quien llevaba algunos años de capa caída y el proyecto le atrajo de manera total. Inclusive se tentó a Pierce Brosnan para el personaje de Travis Ryer.
Sin embargo, Harlin y Bradbury chocaron constantemente durante la escritura del guión, lo cual conllevó a que Bradbury terminara por argumentar a la productora que no estaba nada contento con Harlin para dirigir la cinta, esto provocó el despido de Renny Harlin, y la negociación con Brosnan y el rodaje de Montreal se cancelaron hasta nuevo aviso.

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Tiempo después, la productora contactó con Peter Hyams y este firmó para dirigirla. Además, se fichó a Edward Burns para protagonizarla e incluso se trajeron a un titán como Ben Kingsley para dar fuste al casting del film.

La cosa fue viento en popa durante su rodaje y hasta la post-producción, donde, de manera repentina, Franchise Pictures se declaró en bancarrota y alargó la post-producción durante casi dos años (la película tenía visos de estrenarse en 2003 y se estrenó en 2005) para lograr terminar los efectos visuales. Además, solicitaron la ayuda de Warner Bros para distribuirla y terminó costando 52 millones de dólares. La película recibió críticas negativas (con razón) y fue un fracaso en taquilla que terminó por sepultar la carrera de Peter Hyams durante bastante tiempo.

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Entrando en el meollo, ‘El sonido del trueno’ partía de una idea sugerente: los viajes en el tiempo que suelen ser interesantes ante las infinitas posibilidades de su resolución, sin embargo, que una idea sea interesante no puede evitar que una película sea mala… y este es el caso de la cinta que nos atañe.
Como he comentado en párrafos anteriores de esta crítica de El sonido del trueno, la película tiene poco que ver con el relato de Bradbury (salvo en el detonante de la alteración temporal): si en el relato corto el personaje de Eckels volvía a un futuro distópico gobernado por un dictador cuando en su tiempo no era así… En la cinta de Hyams cambia la evolución y en vez de dinosaurios y animales corrientes, salen criaturas como los Babuino-lagartos, murciélagos gigantes y otras criaturas, convirtiendo la cinta en una monster-movie barata con unos efectos especiales muy, muy pobres y cantosos.

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El principal problema es que el guion de Oppenheimer y Dean Donnelly es tremendamente flojo, intrascendente y ambos guionistas convierten a los personajes en meros patos de feria para que el monstruo de turno se los cargue en pocos minutos sin importar nada al propio espectador. Además, el escaso suspense y la fotografía oscura (oscura, pero oscura) no hacen sino acrecentar los errores del filme (y viene firmada por el mismo director de la entretenida ‘The Relic’).

Por otro lado, tampoco es que sus actores sean el copón: Ben Kinglsey luce un tupé extraño y extravagante como pocos. Edwards Burns está durante toda la cinta con cara “¿qué diablos hago yo aquí?” y Catherine McCormack correteando por ahí con falda larga simplemente haciendo el ridículo. Entre todos terminan por matar de aburrimiento al espectador en una película que le cuesta entretener y enganchar a través de semejante guion, sin un ápice de suspense y emoción.

Añadir a los flojos intérpretes y la oscura fotografía (qué casualidad que se vaya la luz en los lugares donde aparecen las criaturas), la discreta realización de Peter Hyams que provoca que estemos ante una mala película y sin un ápice de interés. Eso sí, como aspectos positivos destacar cierta imaginación en las criaturas del filme y la BSO de Nick Glennie-Smith en la línea agresiva del legendario Jerry Goldsmith.

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En conclusión.
‘El sonido del trueno’ es una cinta cuyos escasos valores positivos no la salvan de ser fallida y horripilante, y es que, decir que es decepcionante sería quedarse muy corto con esta película.