Cristal oscuro
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Hoy toca detenernos a comentar un film de otro tiempo. Un tiempo en el que las películas eran cuidadas con mimo y cariño y en el que el CGI distaba mucho de imponer su dictadura causando los estragos actuales. Un tiempo en el la imaginación y los recursos disponibles eran explotados al máximo para crear películas inolvidables como esta que hoy cumple 35 años. Bienvenidos a la era de la Maravilla, bienvenidos a… ‘Cristal oscuro’.

“En otro mundo, en otro tiempo. En la era de la Maravilla…”.

Crítica de Cristal oscuro

Con ‘Cristal oscuro’ Jim Henson creó y desarrolló toda una muy atractiva mitología de seres fantásticos, y lo hizo apoyándose en los dibujos de las mágicas criaturas que Brian Froud publicó en su libro ‘The Land of Froud’. Para plasmar todo esto en la gran pantalla Henson contó con la inestimable ayuda de Frank Oz, que ejerció como co-director, siendo además parte muy activa del film.

Henson y Oz fueron capaces de desarrollar todo un mundo nuevo en apenas 93 minutos en los que se cuenta bastante más de lo que aparenta… no como ahora, que la mayor parte de las películas se van a las más de dos horas con total facilidad y apenas nos aportan nada. La historia creada por Henson fue plasmada en un guión elaborado por David Odell a través de laboriosos paneles de viñetas que facilitaron mucho el rodaje del film.

Uno de los principales aciertos de la narración de Henson era que te situaba rápidamente en situación, gracias a la introducción que se hacía al comienzo del film. Una breve pero directa y concisa intro contando el origen de todo y cómo se dividieron los skeksis y los místicos. A partir de ahí, se nos entregaba una aventura en la que el joven Jen debía afrontar un destino para el que había sido preparado por su maestro desde su infancia, cuando fue rescatado del exterminio final de su raza.

Así pues, la película pasaba a convertirse, en su desarrollo, en una aventura de búsqueda (destino y el trozo del cristal) que se expone pausadamente y cuya acción tiene lugar en un mundo fantástico y repleto de insospechadas criaturas, al frente de las cuales estaban los citados skeksis y los místicos. Todo esto está mágicamente acompañado por las partituras de Trevor Jones que te hacen plenamente partícipe de la fantasía del film.

Debido a sus diferentes aspectos, ‘Cristal oscuro’, al igual que sucedía con Nimh, el mundo secreto de la señora Brisby (Don Bluth, 1982), se enmarca en lo que mi compañero DC FAN definió como “películas oscuras”. En esta obra de Jim Henson el aspecto de oscuridad está claramente representado por los horribles skeksis, unas criaturas con aspecto de buitres monstruosos que se visten como “cardenales” de la edad media y que llevan el odio por bandera, tan es así que se odian entre ellos mismos. No es que ya sólo el hecho de verlos en pantalla resulte desagradable… sino que sus actos son también crueles al máximo (¡ojo! a como torturan a las indefensas criaturas conocidas como podlings para luego beberse su esencia). La intención de Henson era que representaran los siete pecados capitales más dos adicionales creados al efecto.

En los aspectos técnicos, ‘Crístal oscuro’ requirió de un laborioso proceso de trabajo a lo largo de cinco años. Cinco años en los que las criaturas y ambientación de la mente de Henson se pudieron visualizar en pantalla gracias a los dibujos y diseños de Brian Froud. Henson los pensó y Froud los plasmó. Así fue como se recrearon las marionetas y disfraces del film, elaboradas gracias a la contratación de muy diferentes especialistas: joyeros, artesanos, expertos en látex, pelucas, escayolistas, pintores…

“Escuchad el cristal. El cristal nos llama”… En la era de las Maravillas.

En ‘Cristal oscuro’, a pesar de ser un film de imagen real, no hay ningún protagonista humano. Como expuse anteriormente, todo son marionetas. Ahora bien, sí que considero de interés repasar aquí los principales protagonistas.

Jen (voz de Stephen Garlick y marioneta controlada por Jim Henson) es un joven gelfling (una especie de elfo) cuya raza fue exterminada por los malvados skeksis para evitar una profecía que afectaba a su inmediato futuro. Jen se muestra a nuestros ojos como un joven ciertamente agradable que es incapaz de alzar la voz por mal que se pongan las cosas. En su aventura se le unirá Kira (Lisa Maxwell y Kathryn Mullen), otra gelfling superviviente que es la dulzura personificada y a la que podemos considerar una naturalista conocedora y amante del resto de criaturas del planeta. Kira siempre va acompañada por una bola peluda, una especie de perro, llamado Fizzgig que la protege y quiere en extremo.

De los místicos poco hay que decir pues se comportan básicamente como una unidad y no salen mucho, siendo criaturas de un claro carácter amable, tranquilo y espiritual. El que más trascendencia tiene es el maestro de Jen que desencadena su viaje y destino. Los skeksis, como ya anticipé, son todos repulsivos y malvados… entre ellos sí que hay que destacar particularmente a dos: El general (Michael Kilgarriff y Dave Goelz) y Chamberlain (Barry Dennen y Frank Oz). Ambos se disputan la jefatura, siendo el primero el más bruto en actos y modales, y el segundo un oportunista y un llorica, que no un cobarde.

Finalmente, y al margen de los místicos y los skeksis, queda la bruja Aughra (Billie Whitelaw y Frank Oz) que se alza como el personaje secundario más importante de la aventura. Aughra es una anciana un tanto gruñona pero cuyos actos son buenos y nobles.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Cristal oscuro, un film con ecos bíblicos y literarios convertido en clásico de culto que ha conseguido perdurar en el tiempo gracias a su calidad y al cuidado y mimo puesto en su filmación. Aquí encontraremos la eterna lucha entre el Bien y el Mal en un mundo de fantasía surgido de la mente de Jim Henson con personajes absolutamente inolvidables.

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Tráiler de Cristal oscuro