Ladrón
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“Intentas asustarme porque la vida te importa un carajo. Pero no me quieras convencer ahora con tus historias de hombre duro de la prisión porque ya no eres el mismo tipo. ¿No lo entiendes? Tienes un hogar, un coche, negocios, una familia. Y yo soy el dueño de toda tu asquerosa vida… Si quiero, trabajarás hasta que estés quemado o te arresten o hayas muerto ¿Entendido? Tienes una responsabilidad. Enderézate y cumple”. Michael Mann presenta a James Caan en ‘Ladrón’.

“Al infierno conmigo, contigo y con todo” (Frank)

Crítica de Ladrón

‘Thief’ fue el título original final de esta película de Michael Mann rodada como ‘Violent Streets’. Hablamos de una producción independiente del, por aquel entonces, principiante Jerry Bruckheimer. El productor se asoció con Michael Mann Company y Ronnie Caan, hermano de James Caan, con el amparo de la MGM. Todos ellos bajo el paraguas de United Artist. La major fue la que movió el film en cines y luego se encargó de sus derechos en formato físico. ‘Ladrón’ se estrenó oficialmente el 27 de marzo de 1981 logrando una recaudación en salas USA de 11.492.915 $.

Estamos ante una ópera primera casi insuperable. Vista como la obra de un novato es, simple y llanamente, un film imposible de mejorar. Sí nos paramos en ella detenidamente veremos todas y cada una de las trademarks que Michael Mann ha ido perfeccionando con el paso de los años y los proyectos. Proyectos que llegarían a su culmen con las mucho más ambiciosas y presupuestadas Heat (1995) y Collateral (2006), dos indiscutibles “hermanas” de ‘Ladrón’.

Ver actualmente un film fechado en 1981 que mantenga toda su vigencia, que impacte visualmente y que muestre una dirección y fotografía perfectamente intercambiables por un largometraje filmado en digital, y alta definición, es algo casi imposible. Y a fe que ‘Ladrón’ lo consigue. A nivel técnico en el film destacan muchas cosas: la perpetua sensación de lluvia en Chicago (totalmente buscada y recreada gracias a máquinas especiales), la impresionante fotografía con degradados azules y verdes, y el descomunal uso del plano detalle para los robos. Ahondando en la fotografía decir que es una auténtica obra de arte de Donald E. Thorin. Su trabajo es simple y llanamente insuperable. Y ojo, ¡también era la primera vez que ejercía esta labor! En la música encontramos al grupo Tangerine Dream, unos auténticos pioneros de la música electrónica que entregan una partitura que eleva las imágenes todavía más.

Por otro lado, pocas veces se había prestado tanta atención a cómo los ladrones llevan a cabo su trabajo. Aquí los veremos echar abajo cerraduras y cajas fuertes como si fueran orfebres. Auténticos maestros del crimen que no dejan nada al azar y se han preparado toda la vida para hacer lo que hacen y ser los mejores en ello. Todo esto, y más, lo tiene ‘Ladrón’. Por eso, y con toda justicia, es la madre de todas las películas de cacos de los ochenta en adelante. Y todo gracias a la inventiva y talento de Michael Mann con un libreto firmado por él mismo y basándose en la novela ‘The Home Invaders’ de Frank Hohimer.

Los ladrones, los jefes gansteriles, el trajín de los jueces y la corruptela de los policías están tomados de personajes reales de Chicago. Algunos de ellos participaron como asesores de la película y otros incluso como actores. Caso de John Santucci (Urizzi), Dennis Farina (Carl) o Chuck Adamson (Ancell). Además, y para llevar a cabo los inenarrables asaltos a las bóvedas, James Caan, William LaValley y Jim Belushi entrenaron con herramientas pesadas de verdad como taladros magnéticos de 90 kilos o el único “agujereador” del asalto final filmado en tiempo real y con todo lujo de detalles. Una escena irrepetible rodada realmente por los actores y no por especialistas.

En el apartado de las interpretaciones James Caan es el auténtico jefe de todo. Su Frank es un indomable maestro del robo. Un insurrecto y un individualista de manual que mantiene la lealtad para con los suyos. Frank no piensa renunciar a lo que le pertenece ni dejarse doblegar por nadie. Ojo a su manera de hablar, finiquitando cualquier posibilidad de réplica de la otra persona cuando expone su parecer. Frank nunca pregunta ni pide permiso, simplemente actúa. Descomunal papel, probablemente la mejor interpretación de su prolífica carrera.

Tuesday Weld es Jessie, una mujer que se acerca a la mediana edad y que ve cómo ha desperdiciado su vida en gran parte. Claramente camina con miedo y prefiere huir que afrontar nada. En una determinada secuencia, Frank la agarrará y le dirá que comiencen el gran romance. Ese será el momento de la verdad para Jessie. Buena labor de acompañamiento para Tuesday Weld. Igualmente que para James Belushi dando vida a Barry, la parte electrónica del equipo de “invasores”. Un tipo de fiar.

También tenemos a William Petersen interpretando a un camarero de un garito de jazz en un papel que si parpadeas te lo pierdes. Y ojo a Tom Signorelli como Attaglia, un facineroso que decide coger el dinero de Frank porque cree que le pertenece. La visita de Frank a su oficina, y como este intenta darle evasivas diciendo que ahí solo hacen placas metálicas, es oro puro.

Por último toca mencionar a Robert Prosky (1930-2008) en su tremebunda presentación para la gran pantalla como Leo, un tipo que se cree que puede dominar y tener bajo control a todo el mundo. Leo muestra una fachada de amabilidad, aspecto paternal y controladora. Pero, llegado el momento, se la arrancará de cuajo delante de nosotros y del propio Frank… cuando vea que no hay manera de que este pase por el aro. Impresionante momento para el recuerdo cuando es filmado en picado mientras suelta su monólogo previo al demoledor e irremediable asalto armado final. Mención especial para Willie Nelson en su breve papel de Okla, el amigo/padre de Frank que le pide a este no morir en la cárcel.

“Te juro que lo vas a pasar muy mal si intentas robarme. Dentro de tres horas llamaré para concertar una reunión. Me devolverás mi dinero, 185.000 $” (Frank)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Ladrón, una película visualmente hipnótica. Marca todas las filias/fobias del cine de Michael Mann e incluye la mejor interpretación de la carrera de James Caan como el padre de personajes como Neil McCauley o Vincent, figuras posteriores del cine de Mann, claramente deudoras de la recreación del “coloso robótico”. En definitiva, un film imprescindible del thriller criminal neo-noir.

Tráiler de Ladrón

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