Coche policial
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En los años 40 y 50 se creó la RKO, una pequeña productora que, lejos de los grandes estudios, se dedicaba a reclutar a jóvenes talentos en general que fueran aspirantes a actores, guionistas en potencia, directores en ciernes… Como dijo en una ocasión uno de los grandes referentes de aquella empresa, un tal Robert Mitchum (y esta es su transcripción libre): “Quizás no tuviéramos talento, era obvio que no teníamos dinero, pero lo que sí teníamos eran buenas historias y la decisión firme de querer contarlas”. En esa definición se engloba a la perfección esta película que ya mismo comento en la crítica de Coche policial.

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Crítica de Coche policial

Como mínimo es de una demoledora ironía que a Jon Watts (director de ‘Coche policial’) su excelente labor detrás de las cámaras y en el libreto del film, le hayan valido la oportunidad de dirigir empresas mayores, justamente de un género que parece estar matando las pequeñas historias: el de superhéroes. Veremos qué grado de libertad creativa tiene Watts en la nueva (y enésima) franquicia de “Spiderman”. Una franquicia que contará por tercera vez (en menos de quince años) los inicios de Peter Parker en el instituto. De momento, el director aseguró en el Festival de Sitges (donde fue presentada ‘Coche policial’) que su primera misión fue la de encerrarse en una oficina a leer todos los cómics del Hombre-Araña. Dicho esto, vayamos ya directos a la crítica de Coche policial.

No esconde en ningún momento Jon Watts las potentes influencias de su película, y en general del cine que quiere hacer. Así pues, tenemos un fuerte eco de los inicios en las road movies de Steven Spielberg con El diablo sobre ruedasy ‘Loca evasión’, o de piezas icónicas como ‘Carretera al infierno’ oNunca juegues con extraños’. Aquí tenemos a dos pequeños protagonistas y futuros aspirantes a “piezas” que se van de paseo un día cualquiera mientras juegan a repetir tacos o tapar los nidos de las serpientes. De repente, la tarde se pone jugosa cuando se topen de frente con un coche de policía que, por azares del destino, acaban arrancando y poniendo en la autopista. Todo aquello que pueda pasar por la mente de un niño cuando juegan en sus casas con un coche de policía… ¡¡se hará realidad!! hasta que el dueño del vehículo reclame su propiedad.

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En ‘Coche policial’ estamos ante una comedia de carretera (road-movie en inglés) con dos niños cuyos imposibles diálogos desde la más brutal sinceridad acaban robándonos el corazón. Todo eso hasta que hace acto de aparición el sheriff: un Kevin Bacon sensacional con bigote, cojera y una voz en versión original que merece el gasto que uno haga por el film. Bacon mueve a su personaje entre la parodia y la paranoia, y lo hace de forma genial, reclamando su lugar dentro de la industria como parte del mejor Hollywood de los años 80 hasta hoy. Un actor capaz de hacerte ‘Una tribu en la cancha’ o ‘Río salvaje’, y hacerlo todo con una convicción digna de elogio.

Frente a Bacon (también productor ejecutivo) tenemos a dos descubrimientos: James Freedson-Jackson (Travis) y, sobre todo, Hays Wellford (Harrison). Plenos de naturalidad, los dos zagales nos regalan un autentico recital; ojo a cuando deciden no jugar con la emisora del coche porque los reconocerán… porque la central conoce a todas las voces de los policías (por cierto, la voz de la centralita de policía es la de Kyra Sedgwick, esposa de Kevin Bacon), o cuando uno de ellos apunta al otro con un rifle mientras que le pide que no se “olvide” dispararle en el chaleco anti-balas. Ahora bien, no todo es diversión en este peculiar viaje… llegará el momento de devolver “el juguete” y es entonces cuando no sólo deben de preocuparse de la regañina del sheriff o del castigo que recibieran de sus progenitores, sino de un tercero en discordia al que interpreta Shea Whigham.

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Como apuntaba un par de párrafos arriba, se le notan, y no los esconde tampoco, los heredados mecanismos narrativos a Watts, llevados a cabos desde la más absoluta libertad, y sin ningún tipo de presión, eso sí. Sera misión imposible que la mala leche del humor que Watts muestra en este film pueda llevarla a la saga “Spiderman”, igual que la estupidez de la gran mayoría de los personajes, siendo los niños protagonistas, dentro de su inocencia los más “listos” del lugar. Como dijo alguien, alguna vez: “Sólo el tiempo lo dirá”. De momento disfrutemos de una pequeña joya como es ‘Coche policial’.

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En resumidas cuentas.
Este film es un viaje revelador de/y a la niñez, en donde todos los implicados (tanto delante como detrás de las cámaras) quieren hacernos pasar un buen rato, con una pequeña historia y sin más pretensiones que las de evadirse… de la misma forma que se evaden de su día a día los dos chicos protagonistas. Depende de nosotros mismos si el viaje que emprenderemos nos lleva a o no a alguna parte.

Tráiler de Coche policial