Alita: Ángel de combate
Comparte con tus amigos










Enviar

La década de los 90 fueron los años de explosión del manga en nuestro país. Numerosos títulos llegaron a nuestras librerias especializadas. Algunos pasaron desapercibidos y otros se convirtieron en clásicos de culto. Entre estos últimos cabe destacar a ‘Dragon Ball’, ‘Akira’, ‘Ranma ½’ y a nuestro personaje de hoy. Ella es Gally pero por estas tierras la conocemos como… ‘Alita: Ángel de combate’.

“Yo no me quedo impasible ante la presencia del mal”.-Alita.

Crítica de Alita: Ángel de combate

Es obligado empezar destacando que ‘Alita’ es una adaptación del manga ‘GUNNM’, también conocido como ‘Alita: Ángel de combate’. Esta obra de Yukito Kishiro fue publicada de 1990 a 1995. El film, como toda adaptación, presenta cambios respecto al original, algunos más destacados que otros. Por ejemplo: se cambian nombres y personajes y otros se omiten, se cambia el orden de los eventos y otros se modifican, se elimina todo lenguaje malsonante y los efectos desagradables…

No obstante lo anterior, el espíritu del manga más que menos se mantiene y en algunos puntos se mejora. Por ejemplo: la empatización con Alita aquí es instantánea y la acción está muchísimo mejor expuesta. Por otro lado, hay escenas en la película que son un fiel calco a las imágenes del manga, tal cual están en las viñetas así las veremos en el film. Esto mismo pasa con algunos diálogos. Básicamente el libreto viene a ser una “condensación” de los tres primeros tomos publicados por Ivrea en España.

En relación a lo que acabo de comentar, lo mejor de la película es el personaje de Alita. El público rápidamente se va a identificar con ella porque es todo corazón. Esto es algo que ella misma deja claro: “Yo lo doy todo o nada. Así es como soy”. Empatizamos con Alita porque es el alma de todo. Al principio la vemos totalmente destruida y luego, poco a poco, vemos cómo va construyendo su propia personalidad. La ingenuidad, la valentía y el corazón son unas características tan nobles que te ganan por completo.

Tal y como ya adelanté en su preview, ‘Alita: Ángel de combate’ fue un proyecto largo tiempo deseado por parte de James Cameron. Recuerdo que en los 90 el famoso cineasta ya andaba trabajando en el mismo con bocetos y demás. Sin embargo, al final asumió que todavía no tenía los suficientes avances para plasmar el manga en cines. Así las cosas, se concentró en ‘Titanic’ (1997) y luego se enfrascó en su megaproyecto de Avatar (2009). El trabajo que había hecho para ‘Alita’ quedó dormido hasta que Robert Rodríguez se interesó por el tema. La respuesta de Cameron fue esta: “Si eres capaz de terminar el guión es tuya”. Y así es cómo la película de ‘Alita: Ángel de combate’ es hoy una realidad. Todo con la dirección de Robert Rodríguez, la producción de James Cameron y un guión escrito a medias por ambos.

Es importante conocer los antecedentes descritos y la implicación de Cameron y Rodriguez. Y es importante porque ‘Alita’ se siente más un film dirigido por James Cameron que por Robert Rodriguez. El alma de Cameron de querer agradar a todo el mundo está por todas partes, también su dominio tecnológico. Por el contrario, la mala leche y las ironías de Rodriguez apenas se notan. Tan sólo podemos identificar algo del estilo de este último en el personaje interpretado por Ed Skrein (Zapan). El resto parece un encargo de Jim para Robert. ¿Es esto malo? Pues no, pero hay que tenerlo en cuenta si uno es fan del director de ‘El mariachi’ (1992) y va a ver ‘Alita’ pensando en su particular estilo personal.

‘Alita’ destaca mucho en las secuencias de acción. En este sentido, todo está filmado de manera muy notable y nos podremos degustar con peleas muy bien ejecutadas. No faltarán tampoco los desmembramientos y la sangre. No obstante, hablamos de peleas entre ciborgs. En consecuencia, se burla una mayor censura con sangre azul y desmembramientos de extremidades metálicas. En estas set-pieces quién más luce es Alita. Sus movimientos y agilidad son comparables y/o superiores a las de Spider-Man pero sus golpes son mucho más contundentes. Los que somos amantes de la acción vamos a disfrutar mucho con este “Ángel de combate”.

Evidentemente en un film como este hay que destacar todo el trabajo digital. Esta labor fue desempeñada por los técnicos de Weta Digital, los mismos que colaboraron con Jim Cameron en ‘Avatar’ (2009) o hicieron posible la trilogía de ‘El señor de los anillos’ y la nueva de ‘El planeta de los simios’. En ‘Alita’ su trabajo sube exponencialmente de nivel. Aquí la captura de movimientos físicos y faciales de Rosa Salazar roza la perfección. Respecto al 3D nos encontramos con un 3D “nativo”, es decir, no añadido en post-producción. Esto se nota para bien desde las primeras escenas. Las tres dimensiones elevan la calidad visual del mundo que vemos resaltando en la profundidad de fondos. Esta si es una cinta que merece la pena verse en 3D.

“¿Estás viva?”. Gally, ángel de combate.

En las interpretaciones decir que resulta complicado evaluar completamente la labor de Rosa Salazar. Esto es así porque ella como actriz no aparece. En pantalla aparece Alita que es totalmente CGI con captura de movimientos y gestos de Rosa. En este sentido, la actriz se instruyó en artes marciales (Wushu, Muay Thai y Kung Fu) y perfeccionó sus habilidades de patinaje. Como personaje es una gozada tal y como está recreada con gestos y movimientos totalmente naturales y “robóticos”. Respecto a la polémica de sus grandes ojos estilo manga (al final fueron algo reducidos) a mí me encantan. Transmiten una ingenuidad, un amor y un sentimiento impresionantes. Al mismo tiempo, también dan paso a la furia, la ira… Sin duda, una notable recreación de la Gally del manga.

Para Christoph Waltz va el rol de Ido, un cibertdoctor experto en la atención médica de ciborgs. No es que pegue mucho con el personaje del manga pero, por fin, Waltz logra alejarse del rol de villano. Un rol con el que llevaba “jugando” en varias películas y con el que en Spectre (Sam Mendes, 2015) ya se le vieron las costuras. En ‘Alita’ está francamente bien y nos devuelve al gran actor que es.

Por su parte, Ed Skrein se pasea por la película convertido en Zapan, un hunter-warrior de muy malas pulgas y totalmente enamorado de su rostro. Skrein luce en su rol y necesita muy poco para caer mal. Además, y tal y como expuse antes, es el personaje “más de Robert Rodríguez” de todo el film.

Más desangelados resultan Mahershala Ali y Jennifer Connelly. Ambos pasan por el metraje tremendamente serios y solemnes. Ali interpreta a Vector, el “trapero de repuestos” del manga se convierte aquí en el gran jefe del Motorball. Por su parte, Connelly es Chiren, su doctora de ciborgs de cabecera que sueña con llegar a Zalem. Sobre Jackie Earle Haley decir que presta voz y movimientos al gigantesco Grewishka. Aun siendo temible en su aspecto exterior, queda bastante lejos del extenso tratamiento que recibía en el manga. De un no-acreditado Edward Norton poco o nada hay que decir, salvo que se limita a “mirar” esperando su momento…

Finalmente nos queda Keean Johnson como Hugo, el original Yugo. Al igual que en la obra de Kishiro es el interés romántico de Alita. Su sueño también es llegar a Zalem y para eso se dedica a lo mismo que en las viñetas. Eso sí, en la película no se incide en su pasada vida familiar con su hermano, en su lugar se fomenta más su relación con su pandilla. Entre estos quién más entusiasmado se muestra es Jorge Lendeborg Jr. como Tanji, su mejor amigo.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Alita: Ángel de combate. Aquí tenemos una más que aceptable traslación de parte del manga al cine y un film visualmente muy potente. Además, cuenta con el principal atractivo de un personaje como Alita que te gana nada más aparecer en pantalla. Espero que la taquilla sea lo suficientemente buena y generosa para ver completada la obra en la gran pantalla. Creo que Alita aka Gally lo merece.

Tráiler de Alita: Ángel de combate