Regreso al futuro
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“Deja que te dé un consejo gratis jovencito. El llamado Doctor Brown es un loco, es peligroso. Si sigues con él acabarás teniendo graves problemas. Tu actitud es francamente negativa, McFly. Eres un vago. Me recuerdas a tu padre cuando estudiaba aquí, él también era un vago… Eres igual que tu padre. Ningún McFly fue gran cosa en la historia de Hill Valley…”. Ahora la historia va a cambiar. Robert Zemeckis, bajo la producción de Steven Spielberg, presenta a Michael J. Fox en ‘Regreso al futuro’.

“Un momento. Un momento, Doc. Oye ¿Me estás diciendo que has construido una máquina del tiempo con un DeLorean?” (Marty McFly)

Crítica de Regreso al futuro

En 1985 se lanzó un film que, desde el primer día de su gestación, se convertiría en un clásico de culto para la eternidad. Hablamos del pistoletazo de salida a una saga imprescindible. Una saga top de la década dorada del entretenimiento de los 80 y de la historia del cine en general. ‘Regreso al futuro’ traspasó el medio cinematográfico para convertirse en un fenómeno cultural capaz de resistir el paso del tiempo y las modas. Así fue como terminaría por instaurarse en nuestra memoria colectiva. Muy pocos de los nacidos en cualquier época (especialmente en los 80, 90 y 2000) pueden decir que no la han visto y disfrutado enormemente.

Como película es un entretenimiento de primer nivel que aúna lo mejor de los géneros punteros de los ochenta: el cine de adolescentes, la ciencia ficción, la nostalgia, la parodia y la aventura. Más allá del cine introdujo, de manera maestra, las líneas del product placement en la gran pantalla al estilo deBlade Runner (Ridley Scott, 1982). Las Nike que lucen Marty & Doc, el walkman, el DeLorean, Pepsi,… Todo estaba puesto y dispuesto para que luciera y el público quisiera que esas marcas entraran en su vida. Amén de estar dentro del marco de una película prácticamente hecha para el disfrute de toda la familia.

Luego está la trama que, a pesar de ser un film de vocación familiar, el trasfondo de su argumento es realmente un tema peliagudo. Me explico: poder viajar al pasado, ver a tus padres a tu misma edad ¡y que tu propia madre acaba enamorándose de ti! En manos poco hábiles ese argumento latente pudo haber sido un desastre y provocar auténticas espantadas en masa. No obstante, tanto Robert Zemeckis como Bob Gale demostraron su pericia con los lápices. ¿Cómo Marty McFly podría arreglar todo el desaguisado que él mismo había provocado apareciendo en los años 50? Zemeckis y Gale le dieron al film ese punto de irreverencia y bizarrismo con un espacio justo para “las risas” y que no interfiriera en la diversión.

La fotografía a cargo de Dean Cundey es perfecta. La misma divide la cinta en las dos épocas que la separan con total claridad. Personalmente toda la parte que transcurre en la década de los años 50 me parece de auténtico diez. Sobre los efectos especiales es obvio que, a día de hoy, pueden lucir algo desfasados… pero tienen su parte de encanto, más aún si se vio la película por primera vez cerca de su fecha de estreno. Otro de los apartados ganadores del film es su sensacional banda sonora con una fanfarria central, tan o más mítica que el propio film, a cargo de Alan Silvestri. Por supuesto, citar también las canciones no-originales “Power of Love” de Huey Lewis y la inolvidable “Johnny Be Good”.

Tres actores, con sus actuaciones y las situaciones que provocan, roban las escenas cada vez que aparecen. En primer lugar tenemos al gran e inigualable Michael J. Fox como el ya citado Marty McFly. Todo un acierto el apostar por J. Fox, a pesar de los inconvenientes que supuso para el rodaje. Comento esto porque se tuvo que volver a filmar todo cuando llegó una vez ya comenzada la producción.

Conviene recordar que Michael sustituyó a Eric Stoltz, quien fue invitado a irse por los productores al ver las primeras pruebas fallidas de cámara. Luego está el hecho de J. Fox debía rodar la inmensa mayoría de sus escenas de noche por el compromiso que tenía con la serie ‘Enredos de familia’ (1982-1989). Por otro lado estaba la conexión inmediata que el público sentiría con un rostro amable y ya conocido dándole un plus a su personaje y a la película. Esto último nunca podría haberse obtenido con Stoltz.

Otro que literalmente es insustituible es Christopher Lloyd como el simpar Doc Brown, un científico chiflado que, tras millones de intentos, ha logrado dar con la tecla en su gran invento: la máquina del tiempo. El último del tridente mágico fue Thomas F. Wilson como Biff Tannen. Thomas quedaría por siempre encasillado en su rol de matón-perdedor de instituto.

Del resto no podemos olvidar a Crispin Glover en una actuación digna de su fama como George McFly en las dos épocas en las que se sitúa el film. También destacarían Lea Thompson como Lorraine Baines y Claudia Wells (luego sustituida por Elisabeth Shue) como Jennifer. Ya en papeles pequeños con una o dos escenas de lucimiento están James Tolkan como el durísimo jefe de pasillo Strickland o Donald Fullilove como el futuro alcalde Wilson. Para los más curiosos dejamos la pista de la aparición de fondo de Billy Zane como uno de los amigos de Biff Tannen en su primera aparición en pantalla.

“Buenas noches. Soy el doctor Emmett Brown. Estoy en el centro comercial Two Pines 26 de octubre de 1985. La 01:18 de la madrugada. Y este es el experimento de tiempo número 1” (Doc)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Regreso al futuro, una de esas películas a las que resulta prácticamente imposible sacarle nada malo. Tampoco aburre a nadie en su visionado. Es un fenómeno que llegó cuando todavía el factor fan estaba muy lejos de ser lo que es actualmente. ‘Regreso al futuro’ llegó para establecerse como un icono del cine con aura de atemporal. Un entretenimiento de primer orden con un encanto especial que siempre apetece ver. Por si fuera poco, dio el pistoletazo de salida a una trilogía que rozó la perfección entre blockbuster y cine de calidad hecho para perdurar.

Tráiler de Regreso al futuro