Operación final
Comparte con tus amigos










Enviar

Chris Weitz nos traslada a la Argentina de los años sesenta para vislumbrar una de las mayores operaciones del Mossad. Hablamos de capturar a uno de los jerarcas nazis más buscados de la época: Adolf Eichmann, el ideólogo de la solución final de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Oscar Isaac frente a Ben Kingsley. Oprimido contra verdugo. Ya mismo os damos todos los detalles y secretos de la ‘Operación final’.

“Hice un pequeño esfuerzo para defender Alemania de sus invasores” (Adolf Eichmann)

Crítica de Operación final

La película que hoy nos ocupa tuvo ciertos problemas a la hora de verse fuera de las pantallas norteamericanas. ‘Operación final’ se estrenó en salas comerciales en agosto del 2018 en los EE.UU, pasando sin pena ni gloria por taquilla y con críticas bastante dispares pero sin llegar a convencer excesivamente. Como consecuencia, su productora tiró de Netflix (que se hizo con los derechos de tapadillo) para estrenar el film en su plataforma de manera internacional.

No soy de los que está en contra de la existencia de Netflix, pero da pena que los estudios no se arriesguen a estrenar las películas que no sean taquillazos en cines. Una lástima que este film no se haya visto en la gran pantalla en muchos países. No merecía, ni de lejos, lo que le pasó en taquilla y en su distribución.

Chris Weitz dirige la cinta. Cabe recordar que Weitz es un consumado guionista, aunque que en esta ocasión no ha escrito el libreto. Algo que sí hizo conjuntamente con Tony Gilroy enRogue One: Una historia de Star Wars (Gareth Edwards, 2016) con la que aquí se pueden sacar ciertos paralelismos. En ‘Operation Finale’ se denota una más que buena labor tras las cámaras, un trabajo interpretativo loable de casi todo su reparto y una excelente ambientación de la Argentina de los años 60. Un país convulsionado por partidarios pro-nazis y peronistas.

Tal y como se puede leer en la sinopsis, el film cuenta la captura de Adolf Eichmann. El ideólogo huyó de Alemania cuando cayó en manos aliadas y se refugió en Argentina. Allí estuvo protegido por miembros aún leales al partido nazi y peronistas con una ideología cercana. Sin embargo, dio la casualidad que diversos argentinos (de ascendencia judía), y los propios judíos que vivían en Buenos Aires, denotaron cierto parecido entre Ricardo Klement (el nombre falso de Eichmann que usó en Argentina) con el oficial nazi perteneciente a las SS. El Mossad, que llevaba años buscando a ciertos oficiales alemanes escapados, pudo confirmar la identidad del fugado. En consecuencia, y a través de una operación arriesgada y pequeña, lo capturaron llevándolo a Israel para ser juzgado.

Weitz cuenta a su favor con un nutrido casting de actores, algunos de ellos de religión judía, comandado excelentemente por dos pletóricos Oscar Isaac y Ben Kingsley en sus respectivos papeles. Isaac es Peter Malkin, el agente que capturó directamente a Eichmann. Y Kingsley es el propio Eichmann. El resto del cast cumple de sobra con su cometido. Aunque es cierto que alguno queda desaprovechado. Me refiero al caso de la francesa Mélanie Laurent, a la que el libreto no termina de definir bien su personaje.

Respecto al guión, decir que es obra de Matthew Orton y presenta al nazi viéndose a sí mismo como un defensor de su patria, y no como un asesino genocida sin escrúpulos. Esto último es lo que varios informes describían a los diferentes servicios secretos israelíes.

El trabajo de Weitz es realmente solvente tras las cámaras, especialmente en las conversaciones que mantienen Malkin y Eichmann. Es en esas secuencias donde Isaac y Kingsley sacan su enorme categoría interpretativa, ambos brillantes. El director se aleja del CGI y la pirotecnia barata, y resulta muy competente para lidiar con estos dos actorazos.

En los apartados técnicos comentar que la fotografía del español Javier Aguirresarobe es deliciosa y tremendamente concienzuda en su iluminación de los diferentes escenarios y localizaciones. Destacar también el magnífico score de Alexandre Desplat. Su música acompaña el logradísimo ritmo del film. Otro de los aspectos más importantes es la muy notable ambientación de la Argentina de los 60, una nación convulsa por los peronistas y seguidores del nazismo. Todo antes de que se celebrase el aniversario por los 150 años de la independencia del país.

Finalmente, es de justicia destacar que, si bien el film no es el culmen del suspense, sí que Chris Weitz se las arregla para sostener las contadísimas escenas de intriga en su metraje. Especialmente trabajada en este aspecto resulta la captura de Eichmann, con sus planos perfilados cuando Malkin y Eichmann se cruzan antes de que el primero lo secuestre. De esta manera se crea un suspense logrado y creíble.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Operación final, un film que no es la cúspide del cine basado en sucesos reales, ni tampoco del cine basado en el horror del Holocausto. Sin embargo, Chris Weitz entrega una película solvente y loable. También suman en positivo su excelente ambientación y la banda sonora de Alexandre Desplat. Por supuesto no me olvido de dos actores del nivel de Oscar Isaac y Ben Kingsley que dan un enorme peso a la propuesta.

Tráiler de Operación final

Escucha nuestro último episodio del podcast