Maléfica: Maestra del mal
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De ser un hada que cuidaba las floridas Ciénagas se convirtió en toda una amenaza para el traidor rey Stephan. De desearle todo el mal a Aurora pasó a convertirse en su Hada Madrina. Y ahora regresa para supervisar el matrimonio y felicidad de su protegida. Ya la conocéis. Ella es… ‘Maléfica: Maestra del mal’.

“Esto no es un cuento de hadas”

Crítica de Maléfica: Maestra del mal

En 2014 Robert Stromberg, ganador de dos Oscars como director de arte, firmó su ópera prima para Disney con Maléfica’. La película, abanderada por Angelina Jolie, contaba la historia del clásicoLa bella durmiente desde la perspectiva de la villana dando un radical giro al personaje. El éxito fue incontestable logrando recaudar casi 760 millones de $. Así pues, era bastante lógico que en Disney se decidieran a continuar la historia.

Y así es cómo hemos llegado a ‘Maléfica: Maestra del mal’ cuyo cambio más significativo lo encontramos en la dirección. Robert Stromberg es sustituido por Joachim Rønning. Este director noruego saltó a la fama gracias al film ‘Kon-Tiki’ (2012) y ya había trabajado con el estudio del ratón en Piratas del Caribe: La venganza de Salazar (2017). Su labor en ‘Maléfica 2’ no supera en nada a la de Stromberg, se siente despersonalizada tomando elementos y planos de aquí y de allá, y al final el film (salvo algunos momentos puntuales) resulta muy artificial.

Teniendo en cuenta lo anterior, creo que bien podemos decir que estamos ante un film hecho por encargo. Además, y viendo el resultado final, no es de extrañar que corriera el rumor de que iba a ser estrenado en Disney+ en vez de en cines. Y eso a pesar de su coste estimado en el entorno de los 160-200 millones. Todo un pastizal gastado en sueldos y en unos efectos especiales bastante discutibles. Sueldos que han ido a las tres grandes protagonistas que sí los valen. Y efectos que combinan buenos logros (todos los que tienen que ver con Maléfica y los feéricos) con un abuso digital muy cantoso (la mayor parte de las hadas y los planos del castillo de Ulstead).

La trama de esta secuela ha vuelto a ser escrita por Linda Woolverton y continúa lo visto en la original. Eso sí, aquí han pasado ya unos años y encontramos a Aurora como reina de las ciénagas y deseando establecer puentes de amistad con el reino de Ulstead. La labor de la guionista combina aciertos (pocos) y errores (varios) que paso a comentar.

Entre los aciertos cabe resaltar principalmente dos. El primero es enfrentar a dos mujeres de carácter (Maléfica y la reina Ingrith). El segundo consiste en explorar la naturaleza de Maléfica, siendo la mejor parte del film la que transcurre en el “nido”. Ahora bien, desvelar su origen también le hace perder mucho encanto y misterio al personaje. Por otro lado, entre los errores nos encontramos con un prólogo en el que se nos narra de manera harto simplista la nueva situación (recurso de vaga). Además, está el hecho de no tener un pasado visual que otorgue fuste a la personalidad de Ingrith. Por si fuera poco, el libreto está trufado de situaciones típicas del bien contra el mal. Amén de sus tópicos personajes. Personajes que luchan por la paz y por la guerra. Todo desembocando también en un clímax demasiado revisitado en cientos de producciones similares.

“El amor siempre acaba mal, animalillo”. La bella durmiente 2.

Del reparto decir que es lo mejor de la propuesta. La película se sostiene en pie gracias a la gran labor de las protagonistas femeninas. Empiezo con Angelina Jolie que ha encontrado en Maléfica a su personaje más icónico desde Lara Croft. Resulta un placer ver el repertorio de controlados gestos de Jolie y cómo clava al personaje. Como dijo mi compañero DC Fan: “Angelina Jolie ES Maléfica”. Además, los mejores efectos y trucajes del film se los lleva ella con sus vuelos, máscaras, trajes y magias y poderes.

Por su parte, Michelle Pfeiffer logra salvar los muebles de la reina Ingrith, un personaje pobrísimamente trabajado en el guión y cuyo trasfondo es absolutamente genérico. Pfeiffer logra sobresalir gracias a su categoría y a la nada disimulada maldad con la que dota a esta reina. Completa el trío Elle Fanning que se esfuerza todo lo que puede en su rol de Aurora. Es cierto que tiene muchos más minutos que en la cinta original pero poco puede hacer con el material entregado. No obstante, logra salvar la papeleta presentando a una joven reina inocente y adorable. También destaca su relación con Maléfica no perdiéndole la cara a Angelina en ningún momento.

El resto del elenco ya no está a la altura de las tres grandes protagonistas. El único que se alza con cierta categoría es Ed Skrein como Borra, un feérico que desea plantar cara a los humanos. Aunque sea sólo por el temperamento y ganas que le pone, es justo reconocer su labor. Más apagado, y casi a modo de cameo, queda la participación de Chiwetel Ejiofor como Conall, la cara opuesta a Borra. Por otro lado, Sam Riley pierde parte de su gracia y encanto encarnando a Diaval. Lo de Harris Dickinson como el Príncipe Felipe es de juzgado de guardia debido a su apática interpretación. Su príncipe es el personaje más soso que he visto en mucho tiempo en una gran producción.

Párrafo al margen y, finalmente, cabe destacar a Jenn Murray que cumple como Gerda, la obediente mano derecha de Ingrith. Y, por supuesto, merecido reconocimiento a la intervención de Warwick Davis en un rol importante como el “alquimista” de la citada reina bajo una máscara de prótesis y manejando pócimas y fórmulas.

En conclusión.
Termino esta crítica de Maléfica: Maestra del mal, aquí tenemos la típica secuela producida en base al éxito y carisma de la anterior y que, irremediablemente, queda por debajo. La propuesta pierde el encanto y drama del original para abrazar una trama rutinaria que incluso aburre en determinados momentos. Tan sólo se salva por la gran oportunidad de poder ver de nuevo a “Maléfica” Jolie y por esa gran dama llamada Michelle Pfeiffer.

Tráiler de Maléfica: Maestra del mal