Fuga de Pretoria
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Después de protagonizar Guns Akimbo (Jason Lei Howden, 2019), Daniel Radcliffe regresa con otro estreno en VOD. Ahora abandona las pistolas y la acción por las llaves de madera y el thriller. Enjaulado en la Sudáfrica del Apartheid intentará recuperar su libertad protagonizando una increíble ‘Fuga de Pretoria’.

“La libertad es una idea muy sencilla. Quizás por eso pueda ser tan fácil de perder” (Tim Jenkin)

Crítica de Fuga de Pretoria

Siendo un amante de las películas de cárceles era inevitable que ‘Fuga de Pretoria’ no me llamara la atención. Además, la curiosidad por la presencia de Daniel Radcliffe liderando el elenco también era otro punto a favor de visionarla. Así pues, al final decidí alquilarla on-line. De su distribución se ha ocupado Inopia Films. La cinta se estrenó en plataformas digitales y VOD quedando a la espera de su edición en formatos domésticos.

Una vez vista puedo decir bien alto que no entiendo que esta película no llegara a cines. Es cierto que no es una obra maestra del subgénero carcelario, pero sí que es una pequeña joyita totalmente disfrutable para los que somos amantes de este tipo de films. Detrás de las cámaras se sitúa el inglés Francis Annan, un joven realizador londinense para el que esta es su segunda película. Lo cierto es que su trabajo es francamente bueno mostrando un destacado gusto por el detalle: los planos de las llaves, los zooms de las cerraduras, los clips, las gotitas de sangre,… Con todos estos elementos, que anticipan algunas “jugadas”, el director logra implicar al público en la tensión de los protagonistas.

También destaca Annan, junto al equipo de producción, en toda la ambientación carcelaria. Persiguiendo la veracidad en la filmación se rodó en una auténtica prisión: el Reformatorio Redruth. Estas instalaciones, situadas en el sur de Australia, actualmente están convertidas en un museo. Gracias a esta ambientación natural, en todo momento, ‘Fuga de Pretoria’ se sienta como una película con todas las de la ley y no como una chapuza de esas que nos llegan en los directos a video.

La trama también está escrita por Francis Annan y está basada en los hechos reales protagonizados por Tim Jenkin. Hechos que recogió en su libro ‘Inside Out: Escape from Pretoria Prison’. A destacar que el propio Jenkin prestó asesoramiento en la película llegando a tener hasta un breve cameo como recluso. La breve excusa argumental que se utiliza para poner en marcha toda la trama carcelaria es la denuncia de la política del Apartheid en Sudáfrica. Esta denuncia, la detención y el juicio se resuelven en apenas 10 minutos. A partir de ese instante nos quedan casi 96 minutos de metraje para disfrutar entre rejas viendo como Tim y Stephen van planeando su fuga.

En relación a lo anterior tenemos el plan de fuga de los protagonistas. Aquí tenemos un plan bastante original que se basa en la observación minuciosa que hace Tim de los elementos del entorno, especialmente de las llaves de los carceleros. No puedo, ni debo, ahondar mucho más en este aspecto porque sería “spoilear” parte del atractivo del film. Simplemente diré que en pantalla no tendremos saltos de muros imposibles, túneles u otros elementos espectaculares. Ahora bien, esto no quiere decir que no tengamos nervios y tensión con varias escenas con los protagonistas al límite de ser pillados in fraganti. Y, por increíble o impensable que pueda parecer todo lo que vemos, no debemos olvidar que la trama no es ninguna invención.

Por otro lado, el principal fallo que le encuentro a la propuesta es su falta de mala leche y visceralidad. En este sentido apenas hay palizas, castigos y demás desmanes tan típicos de la autoridad en este tipo de cintas. La mayor parte de la violencia se limita a los furiosos registros en las celdas y a tres o cuatro amenazas del guardia jefe y del capitán de la prisión. Tampoco hay mucha interacción con el resto de reclusos que apenas quedan como meros figurantes y avisadores.

“Para una fuga no hace falta saberlo todo, sólo lo suficiente”. Locke & Key.

Liderando la producción a nivel interpretativo nos encontramos con Daniel Radcliffe encarnando a Tim Jenkin. La performance del actor inglés es francamente buena destacando por su físico ciertamente trabajado (ver su trapecio) y por cómo vive cada situación y los nervios que le mete a su personaje en determinadas escenas. En este aspecto, atención a la secuencia del chicle o a la revisión de su celda por parte del capitán. Su compañero de activismo en el film es Daniel Webber como Stephen Lee. No lo hace mal Webber pero claramente queda tapado por Radcliffe.

Dejando al margen a Radcliffe y Webber, otro que sobresale es Mark Leonard Winter como el barbado, y casi siempre alterado, Leonard Fontaine, un francés que vino a Sudáfrica a luchar contra los fascistas y terminó enjaulado. Otro preso que merece la pena destacar es Ian Hart en el rol de Denis Goldberg. Hart va entrando y saliendo pero deja huella gracias al aspecto exterior de su personaje (calvo y con gafas negras) y por sus pacifistas y casi filosóficas teorías de apuesta por una resistencia y lucha sin violencia.

De entre los guardias hay que detenerse en Nathan Page como Mongo, el típico jefe de sección que va porra en mano soltando durezas. A resaltar cómo le mete presión a Radcliffe en dos escenas: la de la carpintería con el termo y la del huerto. Finalmente, Paul Harvey se deja bigote para meterse en los zapatos del capitán de Pretoria, un individuo de muy mal carácter que tiene en seguimiento a Jenkin.

“Todo lo que no sea escapar es un pacto con el Diablo” (Tim Jenkin)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Fuga de Pretoria, un pequeño diamante que los más fans del cine carcelario sabrán apreciar. Francis Annan sustituye la violencia y la acción por la observación y las llaves de madera y la apuesta le sale bien. Por su parte, Daniel Radcliffe sigue dando forma a una filmografía bastante curiosa. Una filmografía en la que no parecen tener cabida éxitos comerciales pero sí más de un interesante título, como este.

Tráiler de Fuga de Pretoria