Eli
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Esta es la historia de un niño con una enfermedad rara, grave y desconocida. Un mal que le obliga a vivir completamente aislado y sin contacto con el resto del mundo. En los siguientes 98 minutos sabremos si logra curarse. A continuación os presentamos a… ‘Eli’.

“De la doctora Horn te puedes fiar”.-Rose.

Crítica de Eli

Este film, al igual que Aniquilación (Alex Garland, 2018), es otra de las películas producidas por Paramount Pictures cuyos derechos son comprados por Netflix para su estreno en streaming. ¿Los motivos? Muy variados, entre ellos puedo citar el contenido o las pocas expectativas de hacer una taquilla destacada. El caso es que no estamos ante cintas fallidas ni nada por el estilo. Hablamos de films de calidad incluso superior a muchas películas estrenadas en cines. Pero bueno, supongo que cada uno sabe ocuparse de su propio negocio.

En el caso de ‘Eli’ nos encontramos ante una nueva película de Ciarán Foy, el director de ‘Sinister 2’ (2015). No parece que aquí Foy haya contado con mucho presupuesto pues la producción es muy simple. Para empezar, casi toda la película se desarrolla en la clínica de la Doctora Horn. Esto sirve para ofrecernos un único escenario que resulta muy aséptico, frío y con nulos adornos y/o parafernalia. Así las cosas, lo que más destaca son la moderna puerta de descontaminación de la entrada y la sala de operaciones. El resto de espacios se reducen a los platós del comedor, las habitaciones y poco más. En consecuencia, el entorno es muy austero pero suficiente para lo que se nos cuenta.

Y lo que se nos cuenta es ciertamente sorprendente. El libreto ha sido escrito a seis manos por David Chirchirillo, Ian Goldberg y Richard Naing. De este trío destacan Goldberg y Naing, autores del interesante script de La autopsia de Jane Doe (André Øvredal, 2016). Aquí partimos de un caso de enfermedad rara para terminar en un inesperado y brutal giro que no creo que muchos acierten a ver llegar. Este vuelco te hace replantearte todo lo visto e incluso te “obliga” a completar por tu cuenta parte de la historia. En este sentido, atención a la pista, en forma de plano general, que se ofrece en un momento determinado del film.

Como acabo de exponer, casi toda la trama se centra en la enfermedad rara de Eli. Hablamos de una especie de extrema debilidad que le impide cualquier contacto con el exterior. Esto obliga al pequeño protagonista a vivir en una burbuja de plástico aislante, so pena de fallecer rápidamente por “alergia”. Buena parte del film se centra en los intentos de la doctora Horn por encontrarle una cura aplicándole un virus especial de su cosecha en tres fases. Todo esto se aliña con ciertas apariciones fantasmales que Eli empieza a observar. Aquí se establece una especie de juego en determinar si son alucinaciones suyas, fruto del tratamiento, o realmente se le manifiestan. Por supuesto también se añade el interés en saber qué quieren del chavalín estos entes y descubrir los motivos de su acoso…

Expuesta la trama vemos como la película puede encajar perfectamente en el subgénero de “Casas encantadas”. Ahora bien, el ya comentado giro final la conduce también a otros terrenos en los que no puedo ahondar para no caer en un gran spoiler. Eso sí, como ya expuse antes, el cambio es tan radical que replantea toda la trama y no dejará a nadie indiferente…

Respecto a los “elementos asustadores” decir que básicamente los veremos limitados a los espectros. Estos se manifestarán a base de pesadillas, sombras y también alguna que otra vez atacarán de manera física. También hay algún “jumpscare” pero sin abusar. Para terminar estarían las sospechas que se van apoderando del pequeño y que le hacen recelar del tratamiento recibido. Sospechas que se verán alimentadas por la aparición de una joven vecina de la finca-hospital.

“Ser valiente”. Ghost House.

En cuanto a las actuaciones hay que reconocer la esforzadísima labor de Charlie Shotwell. El joven protagonista encarna a Eli y hace un gran desgaste físico en el film. En pantalla lo veremos correr, retorcerse de dolor y sufrir el miedo. A su lado tiene a Kelly Reilly en un papel de madre agradable y entrañable (Rose) que está totalmente entregada al pequeño. Más osco resulta Max Martini como Paul, el padre. Tan es así que la relación entre marido y mujer resulta bastante fría y no los sientes empatizar como si fueran un matrimonio, simplemente parecen dos personas que se conocen y ya.

Dejando al margen a la familia tenemos otros dos personajes relevantes en la historia. La primera es la Doctora Horn interpretada por Lili Taylor. La suya es una interpretación de cubrir el expediente y punto pelota. La segunda aparición importante es la de Sadie Sink que se muestra mucho más comprometida con su rol. La joven actriz encarna a Haley, una adolescente vecina del hospital que entabla amistad con Eli sembrando en este las dudas hacia el tratamiento que está recibiendo. La joven Sink demuestra que su presencia y éxito en Stranger Things 2 no fue casual.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Eli, una película ciertamente sorprendente y que merece al menos un visionado. Si globalmente hubiera contado con más medios estaríamos hablando de un film con aspiraciones a ser top. Lamentablemente sus pocos recursos terminan por revelar sus carencias. No obstante, la trama es buena, tiene cierta originalidad y su giro ofrece muchas posibilidades. Pueden darle una oportunidad pues cuanto menos les parecerá una propuesta curiosa.

Tráiler de Eli